<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3317128110783173859</id><updated>2012-02-16T04:04:04.747-08:00</updated><category term='Cuentos'/><category term='La danza del tritón -novela-'/><category term='Esencia Animal -variado-'/><category term='Ocaso -novela-'/><category term='Sangre dulce -novela en roleo-'/><category term='Apple Black -variado-'/><category term='Alta Mar -variado-'/><category term='Microcuentos'/><category term='Memorias de una cabra parlante'/><category term='Vampiros -cuentos-'/><category term='Poema'/><category term='Perdición -novela-'/><category term='Di la verdad -variado-'/><category term='Descargas'/><category term='Lazos de Oscuridad -variado-'/><title type='text'>Ternura Despedazada</title><subtitle type='html'>Novelas y relatos homoeróticos</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Candy002</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_vGkE5t_-huE/SuThtZ4FgDI/AAAAAAAAADM/7xEH3fkazCQ/S220/imagessssss.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>76</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3317128110783173859.post-8264504451789880878</id><published>2011-10-21T19:21:00.000-07:00</published><updated>2011-10-21T19:22:02.665-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos'/><title type='text'>Pacto de sangre</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen:&lt;/strong&gt; Idiota, dijo. Sonó a maldición. Era el 31 de Octubre.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Género:&lt;/strong&gt; horror, shounen-ai.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;span id="more-978"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;A cada segundo  que pasaba el olor del amanecer se hacía más potente.  Olía a azufre y a polvo ancestral, como si el demonio quisiera  recordarle en lo que se convertiría si dejaba que esa esencia lo  ahogara. Era insoportable no poder eludirlo ni aún tapándose las fosas  nasales y que su única opción fuera golpear la puerta, abollarla con su  fuerza sobrenatural que decrecía por momentos, sin lograr romperla en lo  absoluto. No era para sorprenderse en realidad, el maestro nunca  permitiría que los reclusos tuvieran una mínima posibilidad de escapar.  El problema era que ahora él era un recluso y el maestro estaba ahí  afuera, luchando por apartar a los aldeanos que vinieron a exterminar al  monstruo que era, mientras la noche culminaba.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;em&gt;¿Cuánto tiempo llevaba así?&lt;/em&gt; se preguntó desesperado. ¿Dos horas, diez minutos, veinte años?&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Los pulmones se le retorcían en el pecho, estrujados por la misma  bestia del pánico que había encerrado su voz y le impedían seguir  lanzando sus amenazas de muerte, las que le habían dejado la garganta  convertida en un tubo de tela seca. En su mente se repetían ruegos  diversos acerca de que la puerta se abriera, de que el aroma acabara de  impregnar su espíritu y el maestro tuviera el buen juicio de  resguardarse en alguna parte antes de que fuera demasiado tarde, pero en  el fondo sabía que no serviría de nada. Dios no lo había escuchado  cuando era un esclavo negro y recibía azotes de sus amos únicamente  porque desapareció un tenedor de plata, no lo escucharía ahora que se  había convertido en asesino de sus hijos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Un montón de cadenas pesadas moviéndose arriba, desenroscándose, el  golpe de una gran madera contra el suelo lejano. Se quedó paralizado al  advertirlos. Creyó que también oía los pasos de los intrusos sobre el  puente y los de su maestro, perdiendo la batalla.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Era una broma horrible. Que un ser así, tan misterioso y encantador,  pudiera ser vencido porque tenía sueño, como un niño mortal. No como un  hombre, porque en la lucha por la supervivencia eran capaces de sacar  fuerzas de lugares desconocidos y obtener al menos una oportunidad de  triunfar. Para su maestro no sería así, pues  el sueño se le impondría,  celoso, dejándole apenas conciencia cuando su piel comenzara a arder,  como una triste benevolencia del destino.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Desde que lo perdiera de vista había pasado demasiado tiempo, toda  una eternidad para él. En su acelerado aletargamiento, sus piernas  comenzaron a flaquear y a doblarse hasta que sus rodillas dieran con el  suelo de piedra helada, apenas siendo consciente del dolor en sus manos.  La piel se regeneraba rápidamente, sin cicatrices, y la modorra lo  estaba dominando.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;1&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Cuando despertó no abrió los ojos de inmediato. Estaba muy cómodo  ahí, estuviese donde estuviese, con la absoluta oscuridad como único  escenario y la tranquilidad  que lo envolvía. Sabía que iba a  despertarse en algún momento  y tendría que enfrentarse al hecho de que  tal vez su maestro no volvería a ocupar el sarcófago con él de nuevo,  pero no ahora. No mientras el aire olía a tierra y hierro y el piso  sobre el cual se hallaba era un sólido soporte.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Hace unos años las cosas no habrían sido así. A lo mucho habría  sentido lástima porque los secretos que encerraba su maestro se hubieran  perdido. Le habría asqueado su comportamiento actual y habría odiado al  maestro por llevarle a eso. Pero claro, hace unos años era un mortal  aprendiz de hechicero chamán y las únicas veces que olía azufre era  cuando lo utilizaba para alguna poción. Las cosas habían cambiado.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Tardó un buen rato en percatarse de que no estaba solo y que, de  hecho, no lo había estado en ningún momento. La sospecha se le había  infiltrado lentamente, como un aroma distante, junto a la certeza de que  no había motivo para ponerse en guardia. Si fuera un mortal la sangre  le habría advertido de inmediato y si era un inmortal también, aunque no  del mismo modo. Además estaba en un calabozo cuya única entrada estaba  sellada y por el frío en un costado de su rostro supo que aún estaba  recostado contra ella. Entonces ¿de dónde había salido?&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Mantenerse ciego le ayudaba a identificarla, de modo que lo hizo,  concentrándose en sus sentidos ajenos a lo físico, y pronto notó algo  más. Una especie de frío incorpóreo le estaba dando en las sienes,  acariciándolas, de manera continua. La zona en que lo tocaba no entraba  en contacto con el duro hierro. Y tampoco era frío, era más bien una  ausencia de calor, de forma.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Abrió los ojos. Un hombre estaba arrodillado a su lado, sonriéndole  con los codos de una camisa blanca sobre un par de pantalones negros y  cabello negro recogido pulcramente en una coleta en la nuca. Las  facciones masculinas revelaban la madurez completa, pero no existían  marcas en su rostro, siendo esta una superficie lisa y brillante.  Observarlo sonreír era ver labios estirándose y las mejillas elevándose   como si fueran dos movimientos independientes. Uno podía imaginarse a  los labios hacia arriba como una línea esbozada sobre un busto de mármol  o los carillos moldeados hacia arriba para expresar natural pomposidad.  No venía de él ningún aroma.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Sintió las lágrimas, aunque sus ojos desorbitados se encontraban  secos. También un gemido, algo parecido a un sollozo, que desfalleció a  medio camino. Después de lo que pensó fueron siglos de reconocer la  figura de su maestro logró formar una única palabra en tono ronco,  áspero.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;—Idiota.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Sonó a maldición. El fantasma sólo siguió sonriendo. Era 31 de Octubre.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;2&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Una nueva noche se cernía sobre Nueva York y las estrellas habían  desaparecido gracias a la cantidad de luces artificiales que inundaban  el sigo XXI. El fragor interminable –para quien lo oyese- de los  automóviles luchando por abrirse paso en las calles a base de bocinazos  acompañó a Steve Marcell al salir de la tienda donde trabajaba.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;El par de ojos que lo siguieran a partir de dos semanas atrás se  desplazaron en lo alto del edificio donde se habían posado en su espera y  luego una sombra, demasiado veloz para ser reconocible, saltó hacia el  edificio siguiente sin esfuerzo, aunque abajo una calle atestada de  coches y la acera marcaran la distancia.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;El joven caminaba solo y lo única muestra de que ese día era  Halloween consistía en el par de antenas de plástico que salían de entre  sus rizos rubios, dorados hilos ensortijados sobre sí mismos,  elegantemente desordenados y no lo bastante largos para ser considerados  un mal intento de afro. Siguiendo la tradición la tienda había sido  engalanada con carteles de  huesos bailarines, brujas sobre escobas  arriba de las cajas registradoras, calabazas que él mismo había tenido  que colgar del techo muy en la mañana, momento en que en realidad  parecían una ridiculez, como un anciano andando en triciclo, y telarañas  falsas que daban asco tocarlas por lo reales que aparentaban ser.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Y el gerente, en un arranque de inaudita creatividad, había impuesto  que para ese día los empleados usaran máscaras, antifaces o guantes de  garras para mantener viva la imagen, lo que venía  ser lo mismo a  demostrar que la tienda –por ende, su gerente- estaba al tanto de las  ocasiones especiales. Él sólo había llevado esas antenas, porque habían  sido lo menos estorboso, y al final había estado tan cómodo con estas  que aún no tenía ganas de quitárselas. Esa noche podía parecer un sujeto  saliendo o dirigiéndose a una fiesta a los ojos de cualquiera.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Steve era alto, lo suficiente para simular veinticinco aunque tuviera  veintitrés, y una tez regada por los rastros del acné dejados por los  inicios de la adolescencia. Un rostro algo apático, casi despectivo la  mayor parte del tiempo, pero no necesariamente menos atractivo por eso.  Quizá no poseía la clase de belleza con la que uno sueña cada noche, mas  sí a la que uno no le importaría ver iluminarse por la pasión y saberse  responsable por ello. Vestía unos ajados pantalones jeans, una camiseta  azul, y en los pies exentos de calcetines un par de zapatillas  desgastadas.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Su departamento se ubicaba a sólo dos cuadras del trabajo. Después de  subir los tres peldaños de la entrada, Steve buscó en sus bolsillos la  llave que le permitiría abrir la puerta, pero no la encontró y se miró  su mano vacía con el ceño fruncido. Probó suerte con el otro bolsillo,  obteniendo igual resultado. Tras volver unos pasos atrás y convencerse  de que no se lo había sacado en el trabajo, en su rostro comenzó a  hacerse evidente el hecho de que, mal de males, había perdido las únicas  llaves que tenía. Expresó pánico, desesperación, confusión. ¿A quién  rayos hablaba para que le abriera? Despreciaba a todos sus vecinos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Entonces escuchó un mugido provenir del callejón que discurría entre  el edificio y un restaurante de comida hindú, seguido de un leve  tintineo. Enseguida reconoció el sonido que hacía su llavero de vaca  cuando se le apretaba el estómago rosado y se imaginó que algún animal  callejero debió habérselo cogido en un momento de descuido; se disgustó,  y con razón, pues el llavero le había costado treinta dólares y dos  horas en una feria hace años y de repente un alguien iba, se lo quitaba y  planeaba arrancarle las tripas de algodón. Sin embargo se obligó a  relajarse rápidamente, ya que al menos conseguiría la puñetera llave y  eso importaba más. Luego se quejaría de lo injusto que era el mundo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Sin dudarlo encaminó hacia el callejón y lo que encontró a la luz de  un foco sobre la puerta de empleados del restaurante fue únicamente su  llavero abandonado en el suelo, casi al final del callejón, y sin ningún  animal de custodio a la vista. Lo recogió sosteniéndolo del aro de  metal del cual colgaban dos llaves, la del departamento y la de edificio  de viviendas, comprobando que no había sido víctima de ningún ataque.  Un poco sucio por estar en el suelo, pero nada más, ni siquiera estaba  babeado. Empezó a preguntarse cómo diablos se habría activado el mugido  si nada lo había tocado, cuando un súbito escalofrío le recorrió la  espina dorsal, cortándole la respiración.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Antes de que se recuperase de la impresión, el vampiro apareció  intempestivamente a sus espaldas, como salido de las sombras, naciendo  de ellas, y le clavó los colmillos en el cuello. Apenas si tuvo tiempo  de exhalar un gemido antes de que todo se volviera negro.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;3&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;La sed inmortal, la conciente tortura que aplacaba al romper una  vena, estaba remitiendo mientras el líquido continuaba manando al amparo  de sus labios, desde el cuello de aquel joven insolente que no sabía un  comino sobre nada.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Alguien debía darle la vida para que la suya fuera más manejable,  aunque en ese caso no lo necesitaba. Podría haber escogido a otro joven  del cual el mundo se alegraría aun más de librarse, pero había estado  siguiendo a ese, esperando el ansiado día, únicamente por sus ojos  intensamente azules; infinitamente insondables como el mismo cielo  nocturno que observaba sus pasos desde hacía más de cinco siglos, aunque  el abismo prometiera hundimiento, y más que fascinarle, irritaba. El  pequeño desgraciado había estado prendado de una compañera suya que, al  final, había resultado tener novio, y había intentado suicidarse con un  cuchillo, para luego desmayarse porque no soportaba la visión de su  propia sangre.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;El chico suspiraba en largas entradas que publicaba en su blog pues,  según su limitada comprensión, había perdido un gran amor.  Él lo había  visto en la tienda observándola y estaba seguro de que el amor no había  tenido ninguna cabida en su atracción. Nadie se queda mirando diez  minutos el pecho de quien está enamorado.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pero eran esos ojos la pepita de oro enterrada en un mar de desechos,  la única cualidad de la que no pensaba prescindir por más despreciable y  patético que fuera su portador. Un par de estrellas vacuas en un cielo  nublado que sólo necesitaban un cambio de luz y serían perfectas, serían  el pozo de la inmortalidad que una vez le ofrecieron y no negó.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;La sangre saltaba alegremente en su paladar, a chorros, como deseosa  de complacer a quien la liberó de su cautiverio. Picaba en los labios,  enviando corrientes de pura energía que excitaban los sentidos mejor que  el toque de un amante, y se sentía como un cálido refugio mientras  descendía por su garganta hasta que corazón que la recibía con ansias.  El cuerpo sólo era el saco flácido con huesos que sostenía fácilmente  entre sus brazos y los leves gemidos formaban parte del aire nocturno,  de la muerte perpetua; ya no significaban algo para él.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Y llegó, finalmente, el momento en el que creyó que se ahogaría. No  tuvo nada que ver con el volumen de la sangre, cuyo flujo se volvía cada  vez más forzado y escaso, era la esencia vital de las minúsculas  células de vida que la componían lo que parecía hincharse en su interior  y abrumarlo hasta el mareo, al punto en que todo su ser tambaleaba.  Normalmente esa la señal para dejar a la víctima, y de hecho el instinto  en su interior eso mismo le exigía, pero se mantuvo firme y al cuerpo  de Steve Marcell contra él. Dejaría que la Parca se paseara por su  lengua a través de aquel que pronto sería cadáver y se la tragaría sin  dudarlo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Por debajo de todo esto, los latidos del joven se percibían como  ondas en un vaso de agua, en contraste de los suyos, que bien podrían  ser los blancos del martillo de Thor y hacían palpitar los pies. Los  primeros se alargaban, agónicos, incapaces de luchar y por momentos se  detenían sin que a nadie le importara.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Tres latidos. Dos latidos. Un latido… Y un suspiro fue la última obra que Steve Marcell ofreció al mundo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;4&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Él también se había desmayado, pero a diferencia del chico, sus ojos  sí volvieron a abrirse al cabo de unos momentos, encontrándose sin  sorpresa sentado en el suelo húmedo y la espalda apoyada contra la pared  del restaurante. Sabía que se trataba la del restaurante porque el foco  de luz arriba de la puerta de salida de empleados –que no se abriría  porque el cartel de cerrado había sido colgado en la entrada principal-  se hallaba justo arriba de su cabeza, y al advertirla tuvo que apartar  la vista hacia otra parte porque la repentina luminosidad le habían  herido los ojos. En esa posición evaluó su estado, mientras su visión se  habituaba; se sentía estimulado y perezoso a un mismo tiempo, con todo  el cuerpo pesado pero el corazón bombeándole a viva potencia en medio de  un arranque de adrenalina. En la boca se le asentaba un sabor metálico y  sólo al segundo intento le fue posible separar la lengua del paladar.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Tales sensaciones no había vuelto a vivirlas desde hacía un largo  tiempo pero se le hacían tan familiares como una manta con la que se  hubiera acostumbrado a dormir. Palpó el suelo bajo su cuerpo, las  definidas grietas, una humedad indefinible que parecía anunciar la  lluvia. Tan parecido a la del castillo… pero apestaba a humanos vivos, a  colillas de cigarrillo aplastadas. Un chicle que alguien se quitó con  un centavo. Abrió los ojos, ubicando en el acto cada cosa del escenario.  A unos pasos de él una sencilla gota de escarlata perlada, apestando a  ya podrido para él. En la boca del callejón un par de antenas de  plástico saltaban desde la cabeza erguida y rubia que miraba al cielo.  Miró hacia arriba. Las nubes se habían tomado una licencia en su trabajo  de ser un estorbo y la reina del cielo sonreía sobre todos sus hijos  nocturnos con su brillo nacarado. Él se maravilló que fuera tan grande.  Parecía que bastara subirse a una montaña y dar un salto para  encontrarse encima. Siempre lucía así esa noche, sólo entonces, pero  todavía asombraba a la vez que le aliviaba. Significaba que todo estaba  bien, ningún error fue cometido.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Sus pasos no debían alertar a Steve Marcell. No lo hicieron en lo  absoluto cuando le quitó el llavero del bolsillo. Sin embargo la cabeza  rubia giró antes de que se pusiera a su lado y los labios carnosos pero  pálidos le sonrieron. Los ojos azules habían recuperado el brillo que  debieron tener desde el inicio, iluminados por la gratitud. No dejó que  dijera una sola palabra: se limitó a estrecharlo entre sus brazos hasta  que la presión hizo notar el leve movimiento del pecho buscando aire que  tomar. Olfateó el cabello de la nuca, fragante de shampoo y un  desodorante barato. Bajo él, una nada que respiraba, oía y hablaba como  él mismo. La tranquila caricia detrás de su cuello, apartando cabellos y  tela. Un beso sobre una vena que no palpitaba a la velocidad de los  vivos pero vivía, existía y siempre estaría a su disposición.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;El estremecimiento. No estaba completo. Sabía que no había terminado.  Esa era sólo la primera parte. De su bolsillo trasero sacó una navaja  nueva, gruesa, del tipo que los cazadores usan para despellejar a las  bestias que encuentran indefensas tras un tiro de escopeta. Se la  entregó a la mano de Steve Marcell y esperó con el alma en vilo, ansioso  y conteniendo su impaciencia. La boca de Steve Marcel se curvó como si  estuviera a punto de reírse pero un retazo de dulzura o comprensión se  lo impidiera. De la mano lo guió de nuevo hacia el callejón, acercándose  tanto como si quisiera engañar a cualquier curiosos haciéndole pensar  que era uno de esos jóvenes que intentan ganarse el pan con la venta de  su cuerpo. Nunca se habrían fijado en el brillo plateado de la navaja  subiendo hasta el cuello del otro porque éste lo cubría y se ladeaba  hacia él, buscando el toque filoso.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;Los nudillos de Steve Marcell se tensaron para sostener con firmeza  la pequeña arma y luego se relajaron a medida que se aproximaba la boca,  abierta como la de un bebé acercándose al pecho de su madre. La navaja  jamás había sido utilizada antes; eso se notaba por la facilidad con que  rompió la piel, como un suave pastel que de tan abundante no puede  evitar derramar su relleno de frambuesa. Ni una gota fue desperdiciada.  El cuerpo que anteriormente era de Steve Marcell aprovechó cada una de  ellas y de la boca de Steve Marcell fueron surgiendo lentamente, entre  sangre de encías rotas los colmillos inmortales.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;p&gt;FIN&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3317128110783173859-8264504451789880878?l=ternura-despedazada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/feeds/8264504451789880878/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2011/10/pacto-de-sangre.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/8264504451789880878'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/8264504451789880878'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2011/10/pacto-de-sangre.html' title='Pacto de sangre'/><author><name>Candy002</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_vGkE5t_-huE/SuThtZ4FgDI/AAAAAAAAADM/7xEH3fkazCQ/S220/imagessssss.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3317128110783173859.post-4022826856866385796</id><published>2011-10-21T19:19:00.000-07:00</published><updated>2011-10-21T19:21:28.357-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos'/><title type='text'>Baile de los idiotas</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen:&lt;/strong&gt; Oh, joder, son tan nerds…&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Género:&lt;/strong&gt; shounen-ai&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !mso]&gt;&lt;object classid="clsid:38481807-CA0E-42D2-BF39-B33AF135CC4D" id="ieooui"&gt;&lt;/object&gt; &lt;style&gt; st1\:*{behavior:url(#ieooui) } &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-ansi-language:#0400;  mso-fareast-language:#0400;  mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Después de la última timbrada del día, Samuel Wercher se dispuso a olvidarse completamente de la escuela. Con la mochila al hombro y un inmenso deseo de llegar a casa, recorrió los pasillos de la escuela secundaria Belgrano. Se detuvo unas calles más adelante, en una esquina tras la espalda de un hombre alto, más gordito que esbelto, y cabellera castaña revuelta en rulos incomprensibles. Parecía esperar a que el semáforo diera verde. Samuel levantó una pierna y le dio un ligero toque al trasero con su zapatilla desgastada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;El hombre -que más que hombre era un joven de 27 años y se llamaba Francis- se volteó y dos ojazos de color miel fijaron la vista sorprendidos en el muchacho esmirriado, de camisetas siempre demasiado grandes y nariz demasiado grande. Frunció el ceño, pero sonreía.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—No tienes nada mejor que hacer que andar pateándole el trasero a la gente, ¿no es cierto?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Tantos cigarrillos en su adolescencia le habían dejado una voz ligeramente rasposa. Samuel fingió confusión, colocando un dedo sobre los labios en aparente ingenuidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—No sé de qué me hablas —La inocencia perfecta—. ¿Vas a algún lado? —preguntó a continuación.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—No es que te importe —dijo Francis haciéndose el distraído, mirando hacia el cielo templado—, pero voy a comprar el último juego de Final Fantasy. Salió a la venta hace dos días.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Ahora sí lo miró. Oh, cómo le gustaba tomar por sorpresa a ese chico. Verlo abrir los ojos con estupefacción y la boca caída. Sigue teniendo frenillos. Tres meses más y hola sonrisa perfecta. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—¡No jodas! ¿Por qué no me enteré? &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Ese “no jodas” sonó como el siseo de una serpiente olisqueando una jaula nueva&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;. &lt;/i&gt;Había escupido un poco al hablar. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Bueno, ahora lo sabes —Francis vio que ya podía cruzar la calle y señaló la otra esquina con la cabeza—. ¿Vienes?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Samuel se desinfló como un globo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—No puedo —dijo y agitó un bolsillo –vacío- de su campera para dar a entender el motivo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Francis disimuló no desilusionarse mucho.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Oh.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;No lo consiguió. No era buen actor. ¿Por qué no era buen actor? Trágalo, tierra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Posiblemente pueda pedirle a mamá algo la semana que viene, cuando cobre —dijo encerrando sus manos en ambos bolsillos, encogiéndose un poco de hombros.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;El año pasado habría estado cerca del llanto berrinchudo, pero con el divorcio de sus padres… pues se había acostumbrado a esperar por las cosas, especialmente las que involucraran dinero. A veces no podía ni hablar de eso porque su madre encontraba cualquier cosa que le recordaba a su ex esposo, se ponía a llorar y Samuel se sentía una bestia por haber pensado en pedirle dinero.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Y tan incapaz se sentía de conseguir el videojuego ese día que no notó el sonrojo de Francis consecuente de su desliz, cosa que éste agradeció en silencio. Estaba sumamente mal y todo, pero en los últimos tiempos Francis agradecía –con una voz encerrada en lo más profundo de su mente, sin posibilidad de apelación- muchas de las desgracias de Samuel. Porque cuando no podía hablar con su madre, solía hablarle a él o visitarlo a su casa. Decía que era el único que no se quejaba todo el tiempo de que no le entendía por lo jodidos frenos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—De todos modos puedes venir conmigo si quieres —ofreció Francis esperanzado—. Luego podemos probarlo en mi departamento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;No podía evitar estar orgulloso de decirlo. Mi departamento. Desde hace dos meses, Francis oficialmente se había librado del hogar que había compartido con su padre, los dos solos, desde que a su madre la alcanzara aquel tiroteo cuando tenía 16 años. Diez años y todavía dolía un poco, pero el sabor de la independencia que todo joven ansía ayudaba a aliviarlo. Mi departamento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;La cabeza de Samuel se movió a un lado y otro con pesadumbre. Mierda.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Mamá va a trabajar hasta la tarde. Tengo que limpiar unos trastos y hacer la comida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;El año pasado tampoco habría hecho eso de ninguna manera. Antes se echaba en la cama mientras su hermano mayor se ocupaba de todo. Pero claro, el año pasado el hermano de Samuel no había sido aceptado en una universidad ubicada en el otro extremo de la ciudad y ni su madre había tenido un trabajo que la ocupara hasta la tarde. De todos modos todavía residía un ligero puchero en su expresión resignada. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Entonces nos veremos más tarde —dijo Francis sin mayor ánimo, sintiéndose un poco culpable.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Podría haberse ofrecido al chico a acompañarlo y ayudarle, que de todas formas tenía el videojuego reservado, pero eso hubiera sido muy amable y él no era amable. Sólo un poco, lo suficiente. A Samuel le desconcertaría ver que había rebasado su límite de bondad por él. Y si le extrañaba su comportamiento, podría llegar a pensar en todas las veces en que lo miró más de la cuenta,&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;en que lo ayudó con sus tareas aun cuando se suponía que era tutor de su hermano –dado lo cual se conocieron-, en que siempre lo recibía con una sonrisa que apenas alcanzaban sus labios; y tal vez concluyera que la amabilidad no tenía mucho que ver y sí que era el ser más patético sobre la tierra. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Los autos volaron a su lado y los cabellos negros de Samuel se agitaron golpeando sus facciones delgaduchas como latigazos. Se había perdido el momento de cruzar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Sí, claro —musitó Samuel y se alejó por la esquina en dirección a su casa. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;La camiseta que llevaba mostraba incontables pliegues a cada movimiento, revelando cuanta tela sobraba sobre aquel cuerpo. Le había dicho una vez a Francis –sin que se lo preguntara, más bien queriendo descargar su frustración- que su madre decía que así le durarían más. Los pantalones al menos eran de su talla y perfilaban bien las piernas delgadas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Francis suspiró cuando desapareció de su vista y apoyó &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;la espalda contra una pared a la espera de que volviera la luz verde. Se estaba preguntando por qué no había ido con el chico y a la vez se rehusaba a moverse para alcanzarlo. &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&amp;lt;&lt;soy un="" jodido="" cil=""&gt;&amp;gt;&lt;/soy&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;--&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Francis encendió la luz de su apartamento de una habitación, baño, sala de estar-comedor-cocina y dejó la bolsa con el videojuego adentro sobre la mesa de la cocina-sala de estar-comedor. Miró la hornilla con una sartén encima y pensó en que no tenía ganas de limpiarla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Había demasiado silencio mientras se dirigía a su cuarto y se echaba en la cama, suspirando. Qué diablos, había demasiado silencio cada vez que Samuel sacaba su cabecita morena de ahí. Con él había mucho barullo, gritos y risas que sonaban a rebuznos de mula, provenientes de la garganta de ambos. Había más vida que la que prodigaba él con sus miniaturas de las Guerras de las Galaxias, sus ejemplares del Hombre Araña y sus posters de Superman, siendo el único ser viviente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;A Francis una vez se le antojó aumentar la entrepierna del Hombre Araña con el Photoshop. Sintió tanta culpa como si hubiera profanado un monumento histórico y deshizo la imagen en miles de pedazos. A las tres semanas lo intentó de nuevo, pasó un dedo por el contorno abultado, por las piernas con músculos bien trazados y descubrió que no quería romperla&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;La tenía guardada en una caja de madera bajo la cama, junto a unos dibujos que había hecho basándose en un Peter Parker sin camiseta y un Superman destrozándose la suya para descubrir que no se había puesto su traje debajo. Todas serían consideradas una blasfemia por la mayoría de los admiradores y él claramente no tenía madera de dibujante, pero las conservaba bien y solía acariciarlas de vez en cuando.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Su madre había muerto sabiendo que dejaba atrás a un hijo homosexual y su padre moriría sabiendo lo mismo, pues se los había confesado teniendo 14 años. Sin dramas ni gritos de “¿por qué a mí?”. Fue algo casi decepcionante, como decir que le gustaba más el helado de limón que el de chocolate. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Simplemente le había preguntado a su madre, en medio de una cena con los tres en la mesa, qué diría si le decía que era gay. No sabría explicar con exactitud por qué había decidido hacerlo en ese momento; suponía que había sido una franca curiosidad por saber la opinión de ella.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;La mujer se le quedó mirando durante un segundo, quizá evaluando si la pregunta iba en serio, y sugirió:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—¿Eres gay?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Le había tomado por sorpresa. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Algo, creo. Me parece—y luego especificó, no sin pena por sus balbuceos—. Sí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Oh, bueno —Francis no creía que fuera a olvidar esos ojos como venado que van a atropellar. Después una luz de comprensión –el camión malo no te va a matar, Bambie, porque estás en la vereda- y finalmente una sonrisa un poco afectada—. Mientras seas feliz, cariño.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Eso mismo —gruñó su padre, aliviado de no tener que dar mayor respuesta; siempre había sido un hombre lacónico por naturaleza. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Eso fue todo. Lo siguieron tratando como si fuera su único hijo. Descontando que su madre lo abrazaba más seguido y susurraba “mi bebito”, llenándole de besos la cara pese a su insistencia de que lo dejara en paz. Su padre no le hizo tantos mimos. Dios, cómo la extrañaba.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="tab-stops:316.5pt"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-CO" lang="ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                                                                                                          &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Vinieron los novios. Dos habían sido nerds –no veía por qué no llamarlos o llamarse como lo que eran- que conoció en las convenciones que se celebraban en el centro de la ciudad, fieles a las mismas historietas, series de televisión y videojuegos que él, pero que no sabían hablar de otra cosa que sus teorías de conspiración. Que si Expedientes X es un engaño del gobierno para hacernos creer que sólo es ficción, que si miras Hombres de Negro tres veces notas que los aliens son demasiado reales, que la Guerra de las Galaxias fue creada basándose en el Apocalipsis. En un principio era genial tener con quien hablar de esas cosas, pero luego se armaba el verdadero Apocalipsis cuando cometía el error de sugerir que Isaac Asimov no era el mejor autor de todos los tiempos. En lo que a Francis respectaba, nadie superaba a Oscar Wilde.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Más tarde llegó un chico punk, de cabello rosa levantado al estilo mohicano y ojos azules como cristales opacos, que recitaba pasajes de importantes clásicos sin equivocarse una coma y siempre sabía qué significaba cada palabra. Sorprendentemente, su vida sexual había sido el motivo de su separación. A través de un correo electrónico el chico punk le había sugerido armar un trío con su primo, y el silencio que le dio por respuesta pareció ser demasiada ofensa para continuar estar juntos. Francis permaneció una semana preguntándose si lo lamentaba o no. Acabó determinando que no tanto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Observando una de sus queridas imágenes, Francis pensó nuevamente en Samuel. Se había vuelto tutor de matemáticas y física cuando se hartó de recurrir a su padre cuando deseaba algo hace tres años atrás, y el estudiante que había ayudado a pagar ese apartamento había sido el hermano de Samuel. Todavía podía acordarse de esa cara refunfuñada y desconfiada con que el muchacho le había abierto la puerta por primera vez y su mirada de halcón clavada en su nuca mientras trabajaban en el comedor, antes de retirarse. El chico contaba por entonces con 15 años y continuó mirándolo de aquella manera durante un mes entero, un mes en que lo ignoró completamente –él estaba ahí para ganar dinero después de todo, no para ponerse a discutir con un chiquillo consentido, categoría en la que Samuel entraba limpiamente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Sin embargo, un día Francis se presentó a la casa vistiendo una camiseta de la última convención a la que había ido, donde un Superman levantaba sobre su cabeza una montaña en la que estaba escrito el título y el año presente con grandes caracteres. Antes de que Francis empezara una frase, Samuel señaló su prenda con un dedo como alambre cubierto de piel pálida y preguntó:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—¿Fuiste a esa convención?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Era la primera vez que le dirigía la palabra directamente. Por su tono parecía creer que se hubiera robado la remera en alguna parte o que él mismo había hecho el dibujo para pretender lo que no era. Un poco ofendido Francis contestó con firmeza que, en efecto, había ido. No tuvo que agregar el “¿y a ti qué te importa?” porque lo dejó implícito en su propia voz.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Percatándose de ello, Samuel se encogió de hombros poniendo las manos en los bolsillos. De repente su rostro no daba muestras de que deseaba escupirle, y en cambio se evidenciaba un ligero interés.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Tienes suerte. Yo quería ir pero no había nadie que me llevara y mamá no me dejó ir en autobús—A juzgar por su cara amargada, todavía no había superado ese mal trago. No obstante, pronto volvió a relajarse—. Mi hermano todavía no vuelve de boxeo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Sólo iba a dejarle este libro que me pidió —aclaró Francis adelantando una bolsa de plástico cuyo contenido la deformaba en un rectángulo grueso. Samuel lo tomó sin que se lo pidieran, pero Francis no se retiró—. ¿Te gustan las convenciones de ciencia ficción y superhéroes? &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Sabiendo que las posibilidades de hallar un compañero de aficiones fuera de la computadora o un edificio rodeado de otros nerd eran bajas, la emoción de Francis le hizo olvidar momentáneamente que hablaba con el mismo chico que hace unos segundos rogaba porque no abriera la puerta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—No realmente. Sólo quería ver cómo eran.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Samuel repitió su movimiento anterior desviando la mirada con indiferencia, pero en el segundo de vacilación que le precedió Francis había encontrado su respuesta. Años de experiencia le habían enseñado a reconocer cuando otro no desea exteriorizar lo mucho que desea algo. Tal como su primer novio cuando le planteó la posibilidad de salir juntos, tal era la impresión que se llevaba de aquel chico. Probablemente debería ofenderse más que antes, pero en esos momentos sólo pudo experimentar la misma curiosidad que lo impulsó a confesarse a su familia, aunque no supo identificarla hasta que fue demasiado tarde.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Oh —dijo con naturalidad, como si se lo hubiera tragado de inmediato—. Es una pena porque habrá otra la semana entrante y, si te interesara algo, quizá hubiera podido llevarte.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;En el acto Francis se cuestionó de qué estaba hablando. ¿Acababa de lanzarle una invitación al odioso hermanito de un estudiante? Cayendo en cuenta de su estupidez, decidió asirse a la palabra de Samuel.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Mejor olvídalo —dijo dando un paso hacia atrás. Y recordando cuál era el objeto de su visita, agregó—. Dile a tu hermano que revise los capítulos señalados.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Y se dio la media vuelta para marcharse, pero no hubo dado ni tres pasos cuando sintió una mano –un manojo de alambre apenas cubierto de carne- aferrarse a su brazo. Suspiró resignado. Se lo había esperado. No debió haber abierto la boca.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Cuando volteó se encontró con los ojos avellana de Samuel, que brillaban de pura irritación, y se clavaban sobre los suyos. No pudo evitar notar que la bolsa seguía colgando de su mano y el plástico crujía &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Por lo demás era otro el ofendido. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—¿Qué sucede contigo? ¿Sueles darle a la gente invitaciones para luego decirles que se olviden al siguiente segundo o sólo es cosa de hoy?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Pero si no te interesa —remarcó Francis inocentemente, y &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;tuvo &lt;/i&gt;que sonreír.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Las mejillas del joven se colorearon. Bien, se dijo Francis. Al menos tiene algo de vergüenza. Su mano le liberó con prontitud, como si le turbara el contacto. Se cruzó de brazos, desafiante.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Bueno, sí, me interesa —replicó airado—. ¿Y?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Francis se preguntaba lo mismo. ¿Y ahora qué? No podía cometer la misma tontería dos veces si el chico lo odiaba tanto como sus miradas fulminantes le habían dado a entender tres días por semana. Aunque ahora que se daba cuenta de que tenía algo en común, le encontró menos lógica a ese desagrado salido de la nada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Me alegro por ti —espetó un poco desorientado. No estaba seguro de qué más se podía decir. ¿Ni sueñes que te llevaré conmigo porque me miraste mal, pequeño infeliz? Eso sonaba estúpido incluso en su cabeza—. Nos vemos —y nuevamente se giró, un poco azorado por su torpe despedida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Aguarda un momento —repuso Samuel adelantándose a él. Por sus mejillas se asomaba la prueba colorada de que él tampoco estaba muy convencido de su propia insistencia, pero el resto de su expresión facial daba señas de resolución—. Te dije que quiero ir a una convención.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—¿Y? —espetó Francis un tanto molesto. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—¿Cómo que “y”? Quiero ir y no deseo que me acompañen mis padres como si tuviera cinco años. A mi hermano no le interesaría y a ti sí. ¿No ves adónde estoy apuntando? —inquirió con una voz que parecía decir que estaba a un pelo de tildarlo de idiota.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Ahora Francis realmente maldecía el momento que se le ocurrió ponerse esa remera.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—¿Y eso en qué me deja? ¿Estoy obligado a llevarte únicamente porque nadie más puede?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;No había pretendido sonar mordaz ni regañarle como a un niño, no realmente, pero la situación le estaba empezando a exasperar. Y también la actitud del chico, que al parecer no comprendía que sus deseos no tenían que ser sus órdenes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—No obligado… —aclaró Samuel, añadiendo más colorete natural a su rostro anguloso. Si sus pómulos fueran más estrechos llegado a ese punto se asemejaría a una zanahoria narigona—. Sólo quiero ir, ¿vale? Si el problema es el dinero llevaré el mío y no te molestaré.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;De acuerdo, era bueno saberlo. Pero el dinero no era en lo que pensaba. ¿No se suponía que ese chico le odiaba? Aunque si estuviera en su posición, reflexionó Francis, tal vez también se aguantaría a alguien que despreciara con tal de conseguir algo que ansiaba tanto. Y de todos modos, en realidad, no tenía nada grave contra Samuel. No lo conocía lo suficiente. Eran sus ojos de “lárgate de mi casa” la mayor molestia, pero se imaginaba que en un lugar público no se le quedaría mirando como asesino en serie cada vez que se encontraran.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Decir “¿prometes que te portarás bien?” le pareció ser demasiado pesado. En cualquier caso siempre podía marcharse y dejar que se las arreglara solo en el centro de la ciudad. Él no sería capaz de hacer algo así, claro, pero era un consuelo pensarlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Vale.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;--&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;No fue tan desagradable. De hecho, entre la admiración de Samuel, los gritos ensordecedores de la gente a su alrededor y visitar todos los puestos de historietas a los que eran aficionados, Francis descubrió que no le costaba sentir agrado por ese chico. Le recordaba a sí mismo en su fase inicial de nerditud, cuando decir en voz alta que idolatraba a Stan Lee y darse cuenta de que nadie lo miraba como bicho raro representaba todo un regocijo hasta entonces desconocido. Cuando participar de encuestas y sorteos era algo que emocionaban por su novedad y no sólo por la diversión que otorgaba. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Samuel, para su sorpresa, había respondido todas las respuesta de “¿Cuánto conoces a Hulk?” y cuando salieron del edificio, más tarde de lo que Francis hubiera imaginado, lucía una camiseta negra donde el hombre verde alzaba el pulgar con aprobación y una sonrisa en su rostro cuadrado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Igual que muchos jóvenes en plena pubertad la voz de Samuel estaba infestada por incongruencias altas o bajas, como si no se decidiera a sonar grave o aguda y cambiara de opinión rápidamente, pero de eso no se percató Francis si no hasta que se vio alejado del gentío y caminaban hacia la parada de autobuses más cercana. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Resultaba gracioso escucharle, en parte porque sabía que esa etapa había acabado para él y también porque parecía la constatación del destino ineludible para cada adolescente. La nariz ganchuda se perfilaba en las sombras de los edificios como la silueta de una gárgola y sus risas no encontraban final. Sin embargo las gárgolas no serían capaces de reír con una alegría tan sincera.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Oh, Dios, ha estado increíble —dijo con su voz de flauta desafinada cuando le preguntó si la había pasado bien, &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;sentados ya en el autobús. Parecía haberse olvidado completamente de cualquier rencor que hubiera tenido contra él, y la verdad, hacía mucho tiempo que Francis no pensaba en eso—. No tenía idea de que hubiera habido tantas versiones de Batman. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Más de nueve, sin contar las series —asintió Francis riendo de buena gana—. No creo que haya hombre con calzoncillos para afuera más explotado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;La flauta desafinada resopló en una nueva carcajada. Todo su pecho escuálido se agitaba bajo la amplia camiseta, sobre los huesos alargados de golpe que le daban ese aire de desgarbado. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Tenemos que hacerlo otra vez —dijo Samuel cuando se calmó un poco, asintiendo alegre como si ya fuera un hecho.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;No se percató de la velocidad con que la sonrisa abandonaba el rostro de Francis. ¿Quería hacerlo otra vez? ¿Con él?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Claro.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Hace tiempo que nadie deseaba estar con él. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;---&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;No hubo otras convenciones, pero sí ventas de libros, encuentros en la tienda de historietas y, pasado un tiempo, retos mutuos en los video juegos. Samuel era curioso y le interesaban esas cosas, y Francis se dio cuenta pronto de que él había llegado a ser quien le informara sobre todo. Él era su maestro de nerditud y, aparte de alumno, egoísta, narigón, Samuel podía llegar a ser un amigo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—No puedo ir.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Francis tiró de sus cordones apoyando el teléfono contra su hombro. Acababa de volver a la casa de su padre, en la cual aún vivía, después de dar clases de matemáticas a otro chico, a cuya casa tuvo que llegar a pie porque no había encontrado ni un centavo para el colectivo. Le pagarían sus servicios educativos sólo a fin de mes y lo último del mes pasado se lo había gastado hace tres días en el alquiler de un DVD. Ahora trataba de hacerle entender a Samuel que tampoco tenía un centavo para ver la película que le mencionaba. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—¿Motivos?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;A Francis le asombraba el cómo Samuel nunca decía “¿por qué?” a nada. Siempre decía “¿y tus razones son…?” o “a ver, justifícame eso”, como si la formulación de la sencilla pregunta fuera un signo de debilidad mental. No, Samuel prefería ordenar respuestas. Generalmente cuando le frustraban las respuestas anteriores. Francis no podía determinar cuándo se dio cuenta de esto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Porque no hay dinero, te lo dije —explicó sacándose las zapatillas, sintiendo un tremendo alivio en los pies—. Además, estoy cansado. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—No me vengas con esas —le dijo Samuel desde el otro lado de la línea—. Te lo pagaré todo, si quieres.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—No —insistió Francis de inmediato, sorprendido de que siquiera lo propusiera.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Tengo dinero de la mesada que me dieron la semana pasada, y hay de sobra para dos entradas y lo que queramos en golosinas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Lo estaba diciendo en serio. Francis reconocía que estaba hablando en serio pero la impresión le dejó mudo por unos instantes. Abrió la boca y descubrió que no le salía ni un balbuceo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Si no hablas tomaré tu silencio como una afirmación y te buscaré en taxi.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;“Encima piensa pagar el traslado”, pensó impresionado, algo desorientado. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Uno, dos…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Basta —le espetó antes de que acabara—. ¿Por qué no vas con otro amigo que viva más cerca?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Francis sabía que los tenía. El vecino de al lado, por ejemplo. Buen muchacho, algo fornido, aunque poco conversador. Una vez jugaron un partido doble de tenis en la PlayStation y sólo hablaba para destacar los puntos que ganaba o maldecir los que ganaba Samuel. Francis los había oído desde la sala, mientras el hermano de Samuel luchaba contra unas ecuaciones de segundo grado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Porque ya te he llamado a ti. Vamos, te va a gustar. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Quería que él fuera. No quería ir con otro que con él. Como un capricho al que no iba a renunciar buscaba convencerlo. ¿Alguna vez alguien lo había hecho? El chico punk lo hizo algunas veces pero pensar en él siempre conllevaba rememorar la sexualidad que deseaba compartir y eso era algo por lo que Francis prefería no pasar. De modo que no, nadie más lo había querido sólo a él. Siempre el último en ser escogido en la escuela, el primero que se llama para hacer las tareas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Y lo cierto era que le tentaba. Aquella película la había visto mencionarse por la Internet y muchos le dedicaban buenas críticas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—¿Seguro? Sabes que los precios están por las nubes en el cine.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Ni me lo menciones. Pero en serio, no hay problema. Tengo bastante.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—¿Cuánto? —preguntó Francis.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Si era una cifra lo suficientemente menor para dejarle sin nada apenas entraran en el cine, sería un no definitivo. Ya era bastante permitir que le pagaran algo sin poder retribuirle de momento con nada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;—Sesenta pesos sonantes y tunantes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Seguro que ni siquiera sabía lo que era tunantes pero la frase rimada le arrancó una sonrisa. Con sesenta se las podían arreglar bien. De verdad, ¿tenía motivos para oponerse? Mientras fuera en taxi y no tuviera que andar a pie las calles que lo separaban del cine, no.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—¿Seguro que está bien? —inquirió.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Sí, claro.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Francis miró su reloj de muñeca. Papá ya debería estar tomando su siesta antes de irse a trabajar en la ferretería de su hermano, el tío de Francis. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Yo pago la próxima, que te conste.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Samuel se rió desde su casa. Francis se lo imaginó como la noche después de la convención, alegre, torpe y desafinado, pareciendo una gárgola pero no siendo una en lo absoluto. Se sintió contagiado de su alegría ya familiar y le gustó que así fuera, que fuera familiar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Más te vale. Nos vemos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Y gracias.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—De nada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Cortaron. Francis sonreía mientras buscaba a dónde había dejado sus zapatillas. Todavía los padres de Samuel no se habían divorciado, todavía no se alegraba de que lo buscara cuando también estaba triste y sin dinero.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Y él aún tenía que dejar una nota para que su padre no se preocupara.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;----&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Cuando sucedió, Francis fue el primero en enterarse. Samuel llegó a las diez de la noche (justo a la hora en que cenaba) y luego de dos horas le preguntó si no le importaba que se quedara a dormir. No llamó a casa en ningún momento. Se limitó a aceptar la colcha en el suelo y dormir o fingir que dormía. A la mañana siguiente le contó todo: la enorme pelea que echó todo al traste, lo enojado que estaba papá y el grito final de mamá antes de salir azotando la puerta. Hablaba como un autómata, como si el asunto no tuviera nada que ver con él, pero apretaba la taza de café en sus manos con tal que si no fuera de cerámica el líquido ya habría sido derramado. Francis sugirió que jugaran un poco y luego podría llevarlo a casa si quería. Al principio creyó que Samuel sólo escucharía lo primero. Luego, asomando por primera vez un rasgo de madurez, dijo que estaba bien. Sólo eso. Que estaba bien. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Las visitas a partir de ese punto se iniciaron casi diarias.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;---&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Francis se dio cuenta relativamente pronto de que algo pasaba con él. Su cuerpo buscaba el contacto o la cercanía del cuerpo del chico cada vez que lo tenía en frente. El día en que no escuchara de él o no lo viera se sentía inquieto, como ansioso y se preguntaba con una frecuencia inaudita qué es lo que estaría haciendo él. Como el descubrimiento de que era gay, la iluminación le llegó de súbito, tan clara y obvia como si un hombrecito verde le aporreara el rostro con un bate espacial. Intentó discernir cuándo había empezado a desarrollar esa necesidad, pero fue imposible determinar cuánto tiempo había pasado hasta ahora. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;No resolvió no decir nada. Simplemente, jamás sintió que podía decirlo y esperar que todo siguiera como antes. Le gustaba las cosas como estaban ahora, Samuel buscándole, él disfrutando de su compañía sin angustiarse porque no recibiera otra cosa. Daba por descontado que lo suyo era unilateral, que el apego de Samuel era tan amistoso como alguien tan indiferente como él podía tener hacia una persona que le agradaba. Samuel quería a un amigo, bien, él estaba feliz de serlo. Lo demás, que era de su completa responsabilidad, podía olvidarlo, ignorarlo, dejarlo de lado, no importaba. Obviamente era lo mejor para los dos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;---&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;En la escuela de Samuel se organizó una fiesta en honor al fin de curso. Luego de ella los chicos continuarían celebrando en otro sitio, la finca del tío de alguien, donde la verdadera fiesta daría inicio. Las chicas se volvían locas hablando acerca de lo que vestirían, los chicos se volvían locos hablando de las bebidas alcohólicas que probarían no por primera vez y que legalmente no podían. Samuel no tenía más opción que oírlos durante los recreos, las horas libres, los momentos en que una profesora a la que poco le importaba ganarse su salario aplanaba su trasero y los dejaba a su aire como si estuvieran en hora libre. Samuel no podía aguantarlo más.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Todo el asunto le resbalaba, le daba lo mismo, no quería saber de él, pero no existía momento en que no oyera al respecto, como si sus compañeros conspiraran todos juntos nada más para lucir lo más imbéciles posible frente a él. Por eso, cada vez que iba a casa de Francis, sólo lograba relajarse por completo luego de haber pronunciado todos los comentarios en protesta que no podía decir en la escuela porque ya sabía cómo lo mirarían todos. ¡Como si fuera su obligación, su deber como ser humano entusiasmarse por una estúpida fiesta que sólo servía para coronar la condena escolar! Meneaba la cabeza y, por fin, liberado de sus frustraciones, dejaba de castigar los pobres controles del videojuego.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Francis se solidarizaba de la mejor manera posible: diciéndole que, cuando él estaba en el colegio, tampoco le gustaban esas fiestas. Mucho ruido, mucho borracho suelto, mucha música que ni le gustaba y retumbaba en sus oídos. Una vez uno de sus compañeros bebidos fue atropellado por un camión de camino al kiosco de la esquina para buscar más cerveza. Quedó con un brazo roto y una pierna amoratada, nada más (pudo ser mil veces peor), pero los noticieros hicieron tal alarde de dramatismo que papá le echó la mayor y más larga bronca hasta entonces. Hasta él prefirió al final que se quedara en casa haciendo cosas que sí le divertían (incluyendo masturbarse pensando en el Hombre Araña, aunque eso esperaba que no lo supiera y tampoco lo mencionó)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Samuel agregó que lo peor era su hermano, que, vete a saber por qué, se tomaba como algo personal su negativa y no dejaba de recalcarle lo pendejo que era por no querer ir. Claro, a veces hablaba sin el insulto pero la insistencia siempre estaba ahí y él ya estaba hasta el culo de escucharle. Francis compartió su disgusto diciendo que lo mejor era no hacerle caso, para qué si son tonterías, mejor dedicarse cada uno a lo que quería y punto. En su fuero interno le gustaban sobre todo los momentos como ese, en los que se sentía requerido y útil.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;A Samuel le pasaba algo así. Francis era la única persona en su vida (de las pocas que dejaba entrar) que no le sacaban en cara su aislamiento social, no le discutía las razones de su molestia y lo dejaba ser, simplemente. Cuando uno no tiene la costumbre de abrirse a todo mundo aprendía a apreciar a un oyente dispuesto que no le engendrara desconfianza. Se volvía una costumbre o una cuestión acción-reacción, a saber: cada vez que se molestaba, se aburría, necesitaba hablar, a la casa de Francis. Simple pero importante para ambos, necesario hasta el punto en que les hubiera sido muy difícil recordar cómo eran sus vidas antes del otro. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Por lo tanto, era de esperar lo siguiente. Tarde o temprano cualquiera de los dos lo diría, pero Samuel tomó la palabra primero preguntando, como si tal cosa, si la noche del “baile de los idiotas” (epíteto que recibió el evento de manera oficial entre los dos, influenciado, ni duda cabe, por el vocabulario asimilado de la televisión y libros traducidos del inglés al español) podía quedarse en su casa a dormir. El día caía un fin de semana. Francis literalmente no tenía planeado que hacer para esa fecha por lo que aceptó sin pensarlo mucho.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;---&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Mientras otros jóvenes se entusiasmaban enviándose mensajes, chateando o llamándose unos a otros para hablar de lo que harían antes, después y durante la fiesta, Samuel llegó al departamento antes de que siquiera anocheciera. Francis confesó que lo esperaba para más tarde pero no importó, pues les daba tiempo de sobra para escoger un buen trío de películas, preparar un colchón extra en el cuarto principal y comprar todo lo necesario para entretener al estómago antes de ordenar la verdadera cena. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Francis recordaba con un retazo de melancolía indefinible la otra única situación parecida a la presente. Su amigo por aquel entonces había tenido la idea de que se quedaran en su casa para una maratón de un actor al cual los dos admiraban. Nada extraordinario había sucedido durante la noche: comieron, bebieron, jugaron, rieron, durmieron. Pero formó una de esas veces en las que uno se sentía tan satisfecho de estar vivo que era imposible eludir el recuerdo.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;En medio de la noche, él tardó más tiempo que el otro en conciliar el sueño. Ambos colchones en el suelo, altura igual para que Francis pudiera apreciar la forma desordenada en que la ropa de su amigo mostraba un vientre totalmente plano, pálido, con un pequeño ombligo como un agujero negro capaz de devorarlo todo a su paso. No pretenía abstraerse en esa imagen, pero así fue. Pensaba en los relatos fanfics que había leído por la red, donde el sexo entre los personajes impulsaba toda la trama y una parte de él se preguntó cómo reaccionaría si su amigo de pronto despertara y la noche diera un giro de ángulo desconocido como sucedía en ellos. ¿Se espantaría, intentaría echarlo hacia atrás, lo golpearía?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Y la respuesta que le envió su cuerpo fue bastante clara: no, no lo rechazaría. Puede que el miedo algo tuviera que ver (después de todo, jamás había vivido una experiencia de esa magnitud, sólo la había leído), pero en esencia, en lo más profundo de sí, no lo rechazaría. Incluso puede que lo deseara. Si el otro quisiera tocarle o le permitiera tocarlo…pero en cuanto el calor comenzó a concentrarse en su sexo, se apresuró en darse la vuelta y dedicarse a la contemplación de la pared hasta que los ojos se le cerraron por fuerza mayor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Esa, aunque nunca se lo dijera a nadie, era la confirmación que estaba esperando sin saberlo. La señal que sería tan obvia y esclarecedora que hacía a uno darse cuenta de las cosas y si no se lo captaba no quedaba de otra que reconocerse un redomado imbécil. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;¿Y Samuel? ¡A saber! El sexo o derivados jamás constituyó un tema central en ninguna de sus conversaciones, y en general el chico no se entusiasmaba por llevarlas hacia ahí. Bien los dos podrían haber sido seres asexuados provenientes de otra galaxia donde la reproducción iba por cuenta de cada uno y gran cosa no habría cambiado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Lo único que se podía sacar en limpio era que los fortachones juguetes de Hulk y otros héroes le parecían un espantoso ejemplo de abuso de esteroides, que no le cabía en la cabeza qué le podrían ver cualquier mujer a ellos por muy buenos que fueran cuando no estaban ocupados destrozando las calles o las camisas que llevaban, dejándose “casualmente” los pantaloncillos de siempre. Las figuras de Mujer Maravilla, Mujer Araña y otras Mujeres le dejaban indiferente. Para él, Mary Jane era una estúpida, Halle Berry no sabía elegir sus roles y la princesa Leia, no sabía determinar la razón, era nada más que una mosquita muerta, biquini dorado o no.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Otro en el lugar de Francis podría haberle dicho “hombre, algo tiene que gustarte” pero eso no iba con su personalidad. En primer lugar, el asunto no le quitaba el sueño. En segundo lugar, si a él nadie lo presionó para salir del armario no veía motivo para empezar a hacerlo con otro, que a saber si no resultará sólo más confundido. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Los gritos de las personas se mezclaban con el sonido ensordecedor de los edificios destrozándose al paso de la bestia. Bolsas de papas fritas y golosinas decoraban la zona alrededor del televisor como un montón de planetas declarando su lealtad a aquel sol electrónico. Pizza sin humo que echar, desmembrada hasta que no quedarse más que con aceitunas indeseadas. Coca burbujeando en sendos vasos, como alquitrán del que una bestia prehistórica quisiera emerger y exclamar “oigan, yo también puedo espantar”&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;La película Francis ya la había visto pero Samuel no. Razón suficiente para que ahora los dos la estuvieran viendo. Antes de llevársela Samuel le había sometido a un apurado interrogatorio acerca de la trama para saber de antemano a lo que se encontraría. A Samuel no le importaba llenarse de spoilers. Las sorpresas que tantos defendían podrían resultar en decepciones que era mejor proveer.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Aún mientras la veía, el más joven necesitaba más detalles como si no pudiera aguantarse a ver las profecías cumplidas para pedir otra. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—¿La novia del protagonista muere? ¿Cómo se llama esa cosa? ¿Saben de dónde vino? ¿Y esas cosas? ¿No se reproducen? ¿Explotan, así nada más, sin ninguna cura? ¿Cómo acaban con él? ¿Cómo se llamaba ese tipo? Te apuesto lo que quieras a que eso lo sacaron de Jurasic Park.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Las preguntas a veces volvían en nada a los diálogos, pero Francis le contestaba con paciencia. Total, ya la había visto. Todos acaban muertos. Todos, todos mueren. Ni un miserable perro queda con vida. La ciudad entera arrasada por el gobierno para liquidar a la criatura. Samuel estaba satisfecho con ese final.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Hubiera sido demasiado fácil hacer que vivieran felices por siempre —comentó, acurrucándose en su rincón del sofá.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;La noche ahora sí había caído. Las cervezas comenzarían a ser descorchadas en el baile de los idiotas. Un frío indefinido comenzaba a infiltrarse en el departamento. Francis fue a por un par de mantas mientras Samuel sacaba el DVD y colocaba uno nuevo, el de una película que ninguno de los dos había visto. Una vez de vuelta a su posición anterior, Francis se encargó de cubrirlo con una de las mantas y la otra la dejó sobre sus rodillas como un abuelito en su mecedora. Samuel se convirtió en un ovillo en el acto, ayudándose con una mano cubierta a taparse los pies para no dejar ningún hueco sin abrigar y, satisfecho con su resultado, se sonrió satisfecho. Al verlo así un arrebato de ternura llenó todo el pecho de Francis y sin meditaciones de por medio, se estiró a revolverle el pelo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Póngase cómodo el nene —le dijo sonriente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Samuel le apartó la mano de encima con un mohín de disgusto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—No jodas, boludo —respondió, arrebujándose en su pequeño refugio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Vale, tranquilo —dijo Francis.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Se volvió a sentar, invadido por una curiosa sensación de simple bienestar. Si Samuel realmente se hubiera molestado ni siquiera le habría dedicado una palabra. Por eso seguía tranquila.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Casi al final de la segunda película las señales del sueño comenzaron a manifestarse en ellos, haciendo una confirmación inconsciente de que el bostezo era un mal contagioso, pues apenas acababa uno de cerrar la boca, el otro estiraba los labios y dejaba salir ese aire no sabían cómo contenido dentro. Nadie dijo directamente que fueran a la cama. Samuel mencionó que era mejor dejar la última para la mañana y Francis no hizo más que estar de acuerdo. Recogieron y tiraron todo lo que había por recoger y tirar. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Francis puso sábanas limpias sobre el colchón, ahuecó una almohada extra y extendió un cubrecama mientras Samuel lo observaba desde su cama, todavía conservando la manta sobre sus hombros y sosteniéndola con una mano sobre el pecho como una capa de la nobleza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Aquí está su lugar de descanso, majestad —dijo Francis, haciendo una pequeña reverencia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Samuel no dijo nada. Se limitó a dejarse rodar desde la cama hasta ahí abajo, aterrizando bocabajo en la posición correcta. Todavía se movió un poco, subiendo las capas de tela para que le cubran en lugar de estar abajo. Apresó la almohada entre sus brazos como un osito Teddy que iba a salvarlo de la oscuridad, ya cerrados los ojos. Francis percibió de nuevo ese impulso de tocarlo o quedarse mirándole, pero se apresuró en cambiarse la ropa que llevaba por una camiseta cualquiera que usaba a modo de pijama y apagó las luces habiéndose acostado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;---&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Los fines de semana Francis jamás dejaba activado el despertador. Despertó con las luces encendidas, naturalmente y sin sufrir sobresaltos. Frotó sus ojos para quitarse minúsculas lagañas y su mirada se dirigió hacia abajo. El manchón multicolor que, se deducía, era el colchón de Samuel yacía olvidado, sin el manchón que era su amigo en medio. Dos triángulos no muy lejos de ahí eran presumiblemente las zapatillas abandonadas que llevara el más joven desde ayer. Oyó entonces un sonido de vajilla tocándose y el agua correr por el grifo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Cocina. Desayuno. Claro, aún era temprano. Se puso los anteojos y acomodó un poco las cosas antes de buscar una camiseta que ponerse. Escogió por puro azar una azul con la gran S de Superman impresa en el pecho. También se dejó unas medias gruesas porque el suelo todavía conservaba el frío de la noche. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;En su pequeña cocina-comedor, Samuel estaba sentado a la mesa. Había venido ya tantas veces que no era en lo absoluto extraño que se manejara por ahí como si estuviera en su propia casa. Por eso a Francis no le extrañó descubrir que ya había preparado un café con leche en la máquina o que rodajas de pan se tostaban sobre una de las hornallas. Fue él quien la apagó y las puso todas en un plato, acomodándose luego frente al más joven.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Buenos días —dijo—. Después de esto ¿quieres que veamos la película?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Sí, claro, me parece bien —respondió él, dejando al otro desconcertado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Apenas ayer quien más entusiasmo mostró por haber visto el título ahora actuaba como si le diera lo mismo. Francis comenzó a tomar nota de otros detalles: el café con leche de Samuel apenas había sido tocado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—¿Te pasa algo? —inquirió.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—No sé —respondió él, levantando exageradamente los hombros y mirándole de soslayo—. Es que anoche encontré una caja debajo de la cama…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;El corazón de Francis se aceleró en el acto. Los latidos le sonaron en los oídos. ¡Hacía semanas que no pensaba en la maldita caja, ahí, acumulando polvo debajo de él! Jamás había hablado de su sexualidad frente a Samuel. Parecía que nunca hubiera habido necesidad. Hacerse el loco no se le daba bien y Samuel no sería tan tonto para creerse que la caja era un asunto completamente ajeno a su amigo. Suponiendo que todavía lo llamara así.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—¿Aja? —dijo, asombrándose del tono calmado que empleó—. ¿Y qué piensas de eso?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;No tenía idea de cómo interpretar la reacción de Samuel hasta ahora. Sus delgados dedos estaban alrededor de la taza como una familia de serpientes que simplemente reposara sobre una roca.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Si fuera Stan Lee dudo que me habría gustado eso —dijo haciendo de nuevo ese gesto de encogerse de hombros sin saber medir cuánto era demasiado—. Pero es tu vida, puedes hacer con ella lo que quieras. A mí en realidad no me molesta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;El organismo de Francis no se tranquilizó, todo lo contrario.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—¿Ah, sí? Qué bueno.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Entonces lo vio, la oportunidad perfecta para sacarse las dudas de una buena vez. Hasta entonces Francis no se había dado cuenta de qué tan parecida era esa sensación a la que debía tener un cazador que ha estado meses y meses agazapado en la oscuridad, estudiando, aguardando a que su presa hiciera acto de presencia para abalanzarse sobre ella. O eso suponía, porque no había ido de caza ni un día de su vida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—¿Y vos qué? ¿No te interesan esas cosas? —preguntó como si tal cosa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Un fruncimiento de cejas no le decía nada. Esperó.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—No sé —confesó pasado un tiempo, dudando de sus palabras—. Si me preguntas así de una, te diría que me gustan algunas chicas pero no me dan asco los chicos. Ahora, que me gusten los imbéciles de mis compañeros es otra cosa, yo digo en general. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Ni me va ni me viene. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Probablemente seas bisexual —comentó Francis calibrando su respuesta. No era en lo absoluto negativa. Pero tampoco positiva como habría deseado—. ¿Nunca has pensado estar con un chico?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;No sabía adónde quería ir (a estar con él probablemente) ni cómo lo haría (y era verdad), pero sabía que no podía dejarlo deslizarse de entre sus manos. Debía coger el mando mientras aún estaba a su alcance.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—La verdad no —contestó Samuel después de haberlo meditado—. Aunque, para el caso, tampoco he pensado mucho estar con nadie. No es una cosa que me importe mucho en verdad. Si se da, se da pero no me voy a volver loco por eso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;—Claro, claro —dijo Francis, sintiéndose como un actor al que le quemaron su guión y nadie le explicó cuál era su personaje.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;Acabaron de desayunar sin agregar palabra y luego vieron la película. Antes de la hora del almuerzo Samuel se fue a su casa diciendo que gracias por todo. ¿Qué hizo Francis apenas cerró la puerta? Lo único sensato por hacer: visitar al Hombre Araña bajo su cama.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-CO" lang="ES-CO"&gt;FIN&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3317128110783173859-4022826856866385796?l=ternura-despedazada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/feeds/4022826856866385796/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2011/10/baile-de-los-idiotas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/4022826856866385796'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/4022826856866385796'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2011/10/baile-de-los-idiotas.html' title='Baile de los idiotas'/><author><name>Candy002</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_vGkE5t_-huE/SuThtZ4FgDI/AAAAAAAAADM/7xEH3fkazCQ/S220/imagessssss.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3317128110783173859.post-4287951061258167120</id><published>2011-09-11T18:05:00.000-07:00</published><updated>2011-09-11T18:06:35.382-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos'/><title type='text'>Alas rotas</title><content type='html'>Estoy muerto. No sé cómo ni por qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo descubrí en el baño de la  escuela durante el recreo. Venía sintiéndome extraño desde hacía unos  días. Como si hubiera dormido con la ventana abierta toda la noche y  todavía mi piel estuviera congelada. Me tocaba los antebrazos y el  cuello para comprobar la temperatura pero me pareció que estaba bien.  Mis manos no se sentían frías tampoco. Mi ventana estaba cerrada cuando  me levanté. Todo parecía normal. Aun así, había algo raro. No podía  quitármelo de la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quise preguntar a mamá cuánto frío había  hecho anoche, ese primer día, pero nada más encontré una nota en el  refrigerador diciendo que ella y papá habían tenido que salir temprano  para una reunión de negocios, que volverían tarde y mejor me quedara en  casa de Leo al terminar la escuela. Supongo que debió ser una reunión  muy importante porque no me dejó nada de desayuno. No me quejo porque en  realidad no tenía hambre, sólo esa cosa rara en la piel. Y de todos  modos, incluso eso era normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leo vino a buscarme con el auto  último modelo que su padre había conseguido. Una real preciosura, había  comentado. Yo la verdad de autos no sé nada. Era grande y cómodo, con  eso me contentaba. Pero además tenía sus accesorios que más lo  asemejaban a una casa rodante que cualquier cosa; a saber, pantalla de  televisión, computadora con conexión wifi, reproductor de música, aire  acondicionado, etc. Hasta una pequeña nevera de donde tomábamos  gaseosas. No conducía su padre, claro, si no un par de tipos fortachones  que también hacían de guardaespaldas personales de Leo. En la parte iba  uno de ellos, con traje oscuro y la vista al frente, inmóvil. Nada más  le faltaban los lentes de sol oscuros para completar la imagen, pero yo  sabía que sólo se los pondría cuando hubiera que salir del auto. Cuando  era más chico le pregunté a Leo por qué los usaban incluso durante la  noche, que parecían idiotas. Entonces me dijo que era todo para  disimular, así nadie sabe a quién están mirando y pueden ver lo que  quieran libremente. Pero dentro del auto no hacía falta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me  acuerdo de estas cosas nada más para no perder el hilo. Tengo que contar  las cosas como son, después del uno sigue el dos, o no sé adónde iré a  parar. No sé lo que ha sucedido, pero tal vez si voy despacio, con  calma, termine por calmarme. Debo suponer que es así. Mientras pienso  esto no puedo dejar de acordarme del libro de García Marquéz que nos  dieron a leer en la escuela, "Crónicas de una muerte anunciada." O esa  otra, "Pedro Páramo", de no recuerdo qué tipo, donde todos ya están  muertos. La verdad sólo he leído el primero. Para el informe escrito que  nos pidieron del otro saqué un resumen de Internet y lo pegué  cambiándole unas palabras. Lo que quiero decir es que me pregunto cómo  se supone que se siente un muerto. En la literatura basta que esté  muerto, deje de respirar y ya. Todos sabemos su estado. Pero ¿y él? ¿Ese  cadáver que sigue hablando qué piensa? Yo sé que pienso todavía, estoy  pensando esto. Pero no sé qué hago aquí ni qué sucedió conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Ven?  Estoy perdiendo el hilo ahora. Es como si me estuvieran por tomar una  prueba importante y ni siquiera sé bien cuál es el tema. Uno está con  las ideas revueltas, mezclando un dato con otro, cambiando fechas, y no  tiene ni idea de quién hizo qué cosa o qué tiene que ver con qué. Por  eso hay que ir paso a paso. A se relaciona con B y B se relaciona con C,  que a su vez se relaciona con D y así todo el abecedario. Es más fácil  así. Nadie me enseñó eso. Después de la última vez que me hice una  ensalada con una prueba de Matemáticas (que aprobé a gatas), hice ese  sistema, donde para acordarme de una cosa primero debía recordar la  anterior, como si fuera una escalera que iba subiendo. No hay ninguna  ciencia oculta en subir una escalera, es sólo un escalón por vez. A la  larga todo se junta y tiene sentido. Más fácil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que iba en la  parte trasera con Leo y su guardaespaldas, un sujeto del que ni sabía  el nombre y me daba vergüenza preguntar. El auto era tan grande que el  guardaespaldas podía sentarse frente a nosotros y en medio todavía había  bastante espacio para la pequeña nevera. Al accionarse un botón del  techo bajaba una pantalla de televisión, que también servía para pasar  DVD, pero cuando íbamos a la escuela nunca la usábamos. No usábamos  ninguno de los accesorios mucho, en realidad. Me acuerdo de una o dos  ocasiones en que Leo investigaba cierto tema en su celular usando el  wifi y un viaje largo hace un año en la que nos la pasamos viendo toda  la saga de "Volver al futuro", comiendo lo que había en la nevera, pero  nada más. No sé por qué creen en la escuela que Leo es presumido. Su  padre tiene dinero (es uno de lo más ricos en el país), pero cuando  hablas con él no lo parece. Nunca está hablando de lo que tiene, de lo  que va a conseguir o los viajes que ha hecho. Tiene menos pinta de snob  que muchos de nuestros compañeros que sólo se dan aires cuando cumplen  años y sus padres se permiten malcriarlos. En su ropa lo único carito  que tiene son las zapatillas deportivas de marca que compra cuando se le  gastan las anteriores, y se le gastan rápido nada más porque vive para  el basket. Para otras cosas parecería que hasta le avergüenza el lujo  que lo rodea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando era más pequeño sí que me impresionó  descubrir que vivía en una mansión, que a los tipos que lo buscaban al  finalizar las clases les pagaban para protegerlo de tipos malos y tenía  tantas cosas nuevas. Los autos grandes, de cristales polarizados, eran  intimidantes para cualquiera, sobre todo para un niño de ocho años, que  fue cuando supe la posición económica del nuevo amigo que había hecho.  Me dijo entonces que venía de una escuela privada en tal ciudad, de la  que lo sacaron cuando su mamá murió y su papá quiso mudarse. Podrían  haberlo enviado a otra privada pero a su padre se le ocurrió una  pública, vayan a saber por qué. Más tarde me comentó que su creía que  así se formaba el carácter; encogiéndose de hombros lo dijo, movimiento  que yo repetí en respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba lloviendo la primera vez que  me subí al auto detrás de él. Salíamos de la escuela y parecía que se  había hecho de noche, tan oscuro se había vuelto el cielo. Mis padres no  aparecían por ningún lado y yo ni siquiera tenía paraguas, así que me  estaba helando de los pies a la cabeza. Había surgido no sé qué problema  en el trabajo (mis padres trabajan en la misma compañía, diferentes  secciones) y cada uno creía que el otro había salido para buscarme. Yo  seguía esperando bajo un árbol cerca de las puertas del colegio, sin que  el árbol sirviera para nada como refugio, y Leo se me acercó,  cubriéndome con el paraguas que sus guardaespaldas le trajeron. Nos  sentábamos juntos en clases y nos llevábamos bien. Ahí me preguntó qué  pasaba, si no me buscaban y que si quería me podía llevar a casa. Dudé  mucho porque no quería preocupar a mis padres si llegaban y no me  encontraban, pero acabé aceptando cuando Leo agregó que podía llamar a  casa. La calefacción estaba prendida. Uno de los fortachones marcó los  números que le decía en un teléfono pegado al apoyabrazos y yo lo miraba  como embobado al aparato porque no me parecía de verdad, si no de  juguete, solo que funcionaba igual que uno cuando me lo pasaron y oí la  voz de mamá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde entonces, para ahorrarles tiempo a mis padres,  Leo es quien me busca de casa al colegio y en viceversa. A él no le  molesta porque sólo significa una parada en el camino que de todas  maneras toma. Esa mañana, al verme, preguntó qué me pasaba. Como ni yo  mismo lo sabía, no podía responderle otra cosa si no que sólo tenía  sueño. Pensé que a lo mejor eso realmente lo que sucedía. Supe por su  mirada que no lo dejé del todo convencido. A medida que pasaba el día y  la sensación no desaparecía, si no que parecía hacerse más clara, mi  extrañeza debió pasarse a mi cara porque más de una vez atrapé a Leo  observándome, con cara de preocupado. Tal vez esperaba que me pusiera a  vomitar o qué sé yo. No me habría sorprendido para nada acabar  haciéndolo. A eso lo hubiera entendido, carajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me están ganando  los nervios, poniéndome en blanco. No puedo salir con esta herida en la  muñeca. Ni siquiera creo que vaya a cerrarse alguna vez, ya ni me duele.  Oh, Dios. Creo que faltaré a la clase que sigue. Gracias al cielo es la  última.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ver, necesito calmarme. Repasar las cosas, como antes  de una prueba. Es lo único que me queda, supongo, ya que no tengo idea  de nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba insensible, con cara rara y en la clase de  Lengua. El profesor hablaba sobre literatura española. No tenía los  apuntes de la última clase, se los pedí a Leo y copiaba mientras él  tomaba los de ahora. En algún momento me corté con el papel. Vi el corte  y me llevé el dedo a la boca, pero no salía sangre y, ahora que lo  pienso, tampoco dolía. Llevármelo a la boca fue sólo un reflejo, uno que  me negué un poco avergonzado al darme cuenta. Debió ser demasiado  superficial porque, la verdad, si no lo veía ni me enteraba. Eso pensé  entonces pero ahora...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No debo perder el hilo. Veamos. Continué  con lo mío hasta la última hora. Teníamos entrenamiento de basketball.  Yo no soy tan conocedor del deporte como Leo, que se sabe el nombre de  todos los jugadores importantes y hasta el de sus mascotas, pero me  gusta mantenerme en movimiento. Se siente bien cuando arrojas la bola,  sin saber bien qué pasará, y resulta en anotación. Cuando se lo festeja  juntos es cuando un equipo realmente lo es, eso es lo que pienso. No  importa qué tan bien jueguen juntos, si no pueden compartir todos la  alegría no hay verdadero compañerismo. Pero aun así es bueno estar ahí.  Por un rato no existe nada más en el mundo que la pelota y el aro. El  tenerla, no tenerla, buscarla, bloquearla, cuidar su posición. Es todo  en lo que uno piensa. No hay nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese rechinido que hacen  las zapatillas sobre el piso me encanta. Si tuviera que elegir una  palabra para describirlo sería velocidad. A pesar de lo de esa mañana,  me notaba en mejor estado que nunca. Creí que me había dado un golpe de  suerte, pero Leo dijo que era yo que andaba más rápido, más confiado y  no sé, a lo mejor tenía razón. Debí haber sabido que algo andaba mal  cuando noté que después de un tiempo ni siquiera tenía sed. Me había  puesto desodorante en balde porque no había sudado nada. Tomé el trago  que me ofrecieron, pero yo sabía que no me hacía falta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Será  posible que lo hubiera sabido? ¿Que mi cuerpo ya no necesitaba nada  porque sencillamente había dejado de funcionar? ¿Pero cómo? Sigo aquí.  Físicamente sigo aquí. Sé que no soy un fantasma porque todos pueden  verme, oírme, tocarme. No atravieso paredes y estoy bastante seguro de  que tampoco puedo flotar. ¿Entonces qué? ¿Me he convertido en un vampiro  que puede andar a la luz del sol? No tengo hambre de nada. Como y bebo  cuando debo, pero hambre no. Ni de sangre ni de agua ni de comida. Estoy  cayendo en cuenta de todas estas cosas y no puedo dejar de preguntarme  qué me pasó, cuándo, cómo, por qué. Mierda. Lo malo no es el estar  muerto, no. ¿Qué le puede importar a un muerto estar muerto? Lo malo es  que no saber un carajo, igual de esa forma uno se imagina las peores  cosas y no sabe qué creer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y eso no es todo. Encima no es todo.  Por las noches pasa algo conmigo que no puedo explicar. Tengo sueños,  pesadillas, muy confusas. Hay momentos en los que mi mente está  literalmente en mente, como una pantalla de cine antes de que enciendan  el proyector, y de esa misma pantalla surgen destellos y sonidos que no  sé de dónde vienen. A veces son gritos de dolor, como si alguien  estuviera siendo asesinado, y de cosas rompiéndose, vidrios o algo así,  tan cerca que parecería que han sido destrozadas sobre mi oreja. Y una o  dos veces creí identificar alarmas, silbatos, disparos. Los sonidos son  los que me llegan más fácilmente. Las imágenes son borrosas, difusas y  fácilmente se confunden. Nada más recuerdo algo con facilidad. Una cara  de un tipo que nunca he visto, con lentes de marco azul y pelo castaño.  Su expresión es como la del entrenador cuando dice que debemos cuidar la  defensa; como si estuviera tenso y preocupado pero, porque sabe que es  observado, aparenta calma, aunque igual se le nota. Una sola vez lo vi y  ya se quedó en mi recuerdo para siempre. Es lo único claro que he  conseguido de esas noches y la verdad no me preocupa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede que  sea un tío que tenía y se murió cuando era muy chico, yo qué sé. Hace un  tiempo en una película oí que la mente humana jamás olvida nada; todo,  hasta su primer aliento, lo almacena en las regiones más profundas del  cerebro y todo eso tiene que ver con cómo es la personalidad de uno al  crecer. Por lo último yo no pondría las manos en el fuego, pero creo que  lo primero sí tiene sentido. La mente no puede ser como un estante  cualquiera, que en cuanto se llena de nuevas cosas deja caer las otras.  No pretendo ser un experto ni nada, pero más complicado que eso debe  ser. Si no ¿cómo se explica que recuerde perfectamente cada noche en que  me he quedado a dormir en la casa de Leo, varios cumpleaños y lo que me  dieron en la Navidad de hace tres años? Pero sin embargo, por más que  fuerzo la memoria, no sé qué cené el viernes pasado ni lo que hice, si  me quedé en casa o qué. En fin, que el tipo no me preocupa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la  pantalla en blanco la que me pone de los nervios. Ese blanco con todos  esos efectos de sonidos venidos de ninguna parte y la oscuridad que  viene de pronto, una oscuridad consciente. Esa es la palabra que  buscaba: consciente. Una oscuridad tan profunda que es como si te mirara  de vuelta, esperando, nada más que esperando que des el paso equivocado  en su dirección y estrellarte contra lo que sea haya en el fondo. Yo no  quiero bajar por ahí. No sé lo que hay, pero no quiero averiguarlo.  Demasiado tengo con ese maldito blanco, que vuelve cuando se le da la  gana, dándome un puto susto de muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He tratado de no dormir  para no verlos a ninguno de los dos, pero inevitablemente, todas las  noches, sucede lo mismo. Trato de concentrarme en lo que sea, en  videojuegos o películas, pero mi mente acaba cediendo alrededor de la  medianoche y no puedo hacer nada hasta la mañana siguiente, justo a  tiempo para la escuela. No importa qué tan poco cansado esté,  simplemente me apago, como si me hubieran dado un tiro en la nuca. Eso  es algo que también me asusta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mamá y papá no me sirven de nada.  Cada vez que estoy en casa y de casualidad ellos también, están o en el  estudio, con las puertas y persianas cerradas (siempre he sabido que eso  es señal de que quieren estar solos), o en su cuarto durmiendo. Sé que  tampoco debería recurrir a ellos como un nene asustado de la oscuridad  (una oscuridad ciega y tonta, benigna, no la otra), pero aunque lo  hiciera ¿qué podrían decirme? Si hubiera muerto en algún accidente y  revivido por alguna magia vudú ¿no lo sabrían ya? ¿Y si es que lo saben y  no quieren estar cerca de su hijo zombie? Nunca han sido los padres más  cariñosos antes. ¿Por qué lo serían ahora? Me acerco a la puerta de  ambas habitaciones y es como si una alarma de pesimismo se me encendiera  en el cerebro. Acabo marchándome esperando que no me hayan oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La  campana. Yo no voy a ir. Lo siento, profe, no tengo ganas de oír su  perorata algebraica hoy. Me río imaginándome diciéndoselo de frente a su  cara agriada. Pero veo la piel cortada, que no cicatriza, y la sonrisa  se me cae pesando como el plomo. No sé qué hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una cosa  que me tiene preocupado además. Otra cosa más. Tiene que ver con los  sonidos tras la pantalla blanca. Cuando todo está oscuro, no oigo nada, y  por eso sólo me queda esa impresión de que alguien quiere atraerme  hacia algo malo, peligroso para mí. Hace tres noches escuché tres  disparos. Exactamente tres y el grito de una mujer, joven creo. Tres  disparos, grito. Eso es todo lo que obtuve... déjame que me acuerde,  cuatro noches atrás. Pues bien, como a los otros sonidos no iba a  prestarle más atención hasta que vi de casualidad en el noticiero  (andaba saliendo con Leo del cine, últimamente salimos todos los días)  un video de seguridad. Justo en ese momento Leo había vuelto al cine  porque se había olvidado el celular en su asiento. Yo me quedé viendo la  noticia. Al parecer un invasor había entrado en un laboratorio  electrónico experimental y lo destrozó todo. Se contaban siete muertos y  cinco gravemente heridos. Conocía la compañía. Era parecida a la que  controlaba el padre de Leo pero mucho más avanzados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ellos habían  pasado de las computadoras, cámaras de alta definición, televisores de  pantalla plana y otros aparatos para ir directo a lo extraordinario:  mente humanas en máquinas. Así, supuestamente, las personas vivirían por  siempre. Sus recuerdos, sus vivencias, todo rastro visible de su  personalidad volverían a ser transmitidos electrónicamente por una  computadora. La polémica que armaron generó protestas de todos los  sectores imaginables, sobre todo por parte de los religioso, que  defendían el derecho a la vida orgánica y detestaban lo lejos que había  ido el orgullo del hombre al querer trascender la muerte. Había oído  sobre eso durante una clase, en la cual la profesora se mostró  claramente a favor de los religiosos y, más o menos con sutileza, nos  invitaba a hacer lo mismo. Yo prefiero ser neutral en todo ese asunto.  Es decir, no le veo la gracia a pasar los recuerdos de una persona a una  máquina y pretender que esa máquina es la misma persona, pero tampoco  veo en qué puede perjudicar a alguien hacerlo. No está lastimando a  nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me estoy desviando del tema. Hablaba del noticiero que vi.  Bueno, en sí la historia no me impresionó mucho. Lo lamento por los  muertos y heridos, pero muchos se mueren todos los días y no voy a  llorar por cada uno. Me impactó el video de seguridad, el único que  tenía imágenes esclarecedoras acerca de lo que pasó. Los otros debieron  ser destruidos y el invasor no reparó en esa cámara si no hasta el  último momento, en el que se ve una mano oscura cubriendo la lente y  luego se pierde la señal. Nada más fueron un minuto y tantos segundos de  vídeo, pero el resto se aclaraba solo. Aparecía una mujer, de unos  treinta y poco más, vestida como guardia de seguridad. Tenía la pistola  contra la cadera al entrar en escena pero cuando se detuvo la sacó  rápidamente y presionó el gatillo apuntando al frente. La cámara no  tenía micrófono. Tres veces salieron luces brillantes del cañón del  arma. Un momento de quietud, como de estupefacción. Y luego algo le daba  en el cuello a la mujer, algo que la hizo soltar el revólver y llevarse  las manos ahí. Se agitó -lo lamento por la crudeza- como una tonta,  agitando las palmas y las piernas con las rodillas juntas, con la boca  tan abierta que por poco se disloca la mandíbula. Un segundo más tarde  estaba en el piso y la cámara era destruida. Sé que la mujer estaba  gritando y el número de disparos era exacto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensar en que  pudiera haber una relación me abruma tanto que quedé en blanco y como en  estado automático hasta que Leo apareció de nuevo. Al verme preguntó si  todo estaba bien. Yo tuve que hacer tripas corazón (olvidar la pequeña  voz que sugería que me iba a volver loco) y responderle que sí, todo  bien. No pareció que mi respuesta lo reconfortaba en nada, pero al menos  se guardó de hacer cualquier comentario mientras volvíamos a su casa.  El bueno de Leo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vi el noticiero apenas ayer y hoy he decidido  que ha llegado el colmo. Esta sensación en mi piel se ha vuelto tan  molesta que es como si no la sintiera mía, como si me la hubieran  prestado nada más y quisiera la mía de vuelta. La oscuridad había estado  a punto de devorarme. Esta noche estuve muy cerca de caer, muy cerca y  estoy cansado de temer. De modo que cuando sonó el timbre del recreo me  escabullí de Leo y me oculté en el baño, fijándome por debajo de las  puertas que fuera el único adentro. Tenía en la mano la trincheta de un  compañero que tomé sin permiso. Presioné para que la hoja saliera hasta  la mitad. Me mordí los labios, tanto que los debía tener blancos (o no,  tal vez no lo estaban) y clavé la trincheta hasta el fondo de un solo  golpe. La moví hacia mi dirección y la saqué, dejándola caer luego. Mi  mano nunca había temblado con una pelota encima, pero ahora lo hacía. No  podía entender lo que veía. Acaba de cortarme mi propia muñeca, uno de  los métodos más comunes para el suicidio, y fue incluso más  imperceptible que un corte de cabello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comencé a llorar. Sí,  carajo, a llorar. No me dolía y para colmo no sangraba. Y cuando por fin  lo entendí, que estaba muerto, aporreé las paredes del pequeño  cubículo, levanté una pierna y le di de patadas a la puerta que oí al  marco astillarse y noté el hueco que había hecho. En cuanto lo vieran  iba a darnos la misma charla inútil sobre cuidar nuestra escuela que  dieron cuando se descubrieron los graffiti en los pasillos. Tuve la  bastante cordura para pensar que no quería que me echaran la charla sólo  a mí, de modo que salí del cubículo y me metí a otro, pensando,  pensando esto, tratando de averiguar qué fue mal. No encuentro nada. Es  otro gran blanco en mi mente que se me escapa y tal vez la oscuridad  .-el diablo, un brujo, una maldición- devoró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo seguir  dándole vueltas a esto. No solo, no pienso aguantarlo. Hablaré con Leo.  Gracias a Dios no tenemos entrenamiento hoy y mis padres de nuevo  llegaran tarde, por lo que me quedaré a cenar en su casa. Espero que  llegue de buen ánimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me ha llegado un mensaje suyo. Pregunta  dónde estoy y si pasa algo. No puedo pensar bien, así que me limito a  teclear que sí, no hay problema, sólo una descompostura (cómo quisiera) y  falta de ganas. Me responde rápido. Ok.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, qué bien, me digo girando los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leo  llega sonriente y tiene ánimo conversador. Durante el viaje a la  mansión no deja de comentarme acerca de distintas, incluso de películas  que ya hemos visto o series que me quedan por ver. Trata de convencerme  de retomar una que he dejado por falta de interés cuando nos detenemos  frente a la reja de entrada. Como siempre, el guardaespaldas que conduce  muestra una tarjeta laminada al encargado de seguridad. Y como siempre  asiente, tira de una palanca y las grandes puertas de hierro se abren.  Leo habla tanto que a penas espera una respuesta mía para seguir con  otro tema. Su conducta me parece extraña y desconcertante, pero tengo  mis propios problemas en los que concentrarme de modo que le dejo  cacarear a placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todos modos pronto descubro que no tengo  valor para sacarlo a luz. La charlatanería de Leo y su insistencia de  jugar a los videojuegos hasta la hora de cenar me ahorran el trabajo de  buscar palabras, y en cambio me permiten relajarme en la bendición que  es el silencio propio. Por supuesto, empatamos, y a las 8 de la noche él  se hace traer la cena por un sirviente francés al que nunca le entiendo  ni pío en un carrito que deja cerca del sofá donde nos sentamos.  Devoramos pedazos de pizza y hablamos. Me encuentro de pronto de nuevo  cómodo y, olvidándome para variar de mi aparente muerte y resurrección,  le sigo la corriente a Leo sin ningún problema. Por fin, a las 10, con  nada más que servilletas y vasos de gaseosa medio llenos entre nosotros,  estoy lo bastante relajado para hablarle sobre lo que me pasa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La  calma se me va a medida que más palabras dejo que salgan. Intento, de  forma acotada, hacerle entender el terror que he estado sintiendo los  últimos días de mi propio cuerpo, sobre las pesadillas y el deseo  intenso de no volver a pegar un ojo en la vida (¡o la muerte!). Hablo  tan atropelladamente en mi prisa por incluirlo todo que dudo siquiera  ser coherente pero Leo me mira con una pena simpática que me hace  imposible el poder detenerme y hay momento en que creo que me entiende  incluso. Lo quiero abrazar o quiero que me abrace, una de las dos,  cualquiera, pero sólo sigo hablando y él jamás dice una palabra y cuando  por fin finalizo enseñándole la herida que me hice exclama "¡Mierda!" y  aparta la vista. Yo estoy ahí, sosteniéndome la muñeca como un cachorro  abandonado al que no quiero que sacrifiquen, pero entiendo. Ver una  cortada tan profunda, aun sin sangre, debe ser impresionante. Que le  pregunten a la puerta del baño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mierda —dice Leo con la respiración agitada, viéndome de reojo, como si ahora él fuera el aterrorizado—. ¿Te duele?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —respondo y tiro un poco del borde para demostrárselo—. Ese es el problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bien  —dice él, desconcertándome, y traga saliva para hacer acopio de valor.  Repite otro "bien", tan fuera de lugar como el anterior, y vuelve a  observar el corte. Acerca a mí una mano temblorosa para tocarlo y una  parte de mí se estremece cuando cubre la distancia entre los bordes con  su pulgar, sintiéndolos en su propia piel. Con eso no iba a conseguir  taparla. Alza los ojos y yo estoy seguro de que tiene miedo, tanto como  yo. El hecho consigue aliviarme como no podría haber imaginado—. Bien,  está bien. Iremos a hablar con mi padre, ¿está bien? Él te llevará con  un doctor y te arreglará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Leo, no tiene caso. No hay sangre, no hay dolor. ¿No te dice eso ya bastante de lo que se puede hacer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero  en realidad no me escucha. Sus cejas rubias decaen sobre sus ojos y se  levanta del sofá, da unos pasos sobre la alfombra y se inclina a  abrazarme. No puedo sentirlo, no como debería, creo, pero me gusta que  me toque y me agrada la manera en que su mano acaricia mi nuca,  presionando ligeramente la base del cue...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La  compañía Crucifix por años ha sido líder en tecnología en varios países  de Occidente y actualmente hace grandes avances en los países  latinoamericanos. Luego de la muerte del fundador, su presidente a  cargo, Rafael De la Torre, tal vez por ser de madre argentina y padre  español, impulso el movimiento durante una época clave de compañía. En  sus últimos años el fundador había estado experimentando con lo que los  medios conocían como TME (Transferencia Mental Electrónica) a causa de  la muerte de su hija adoptiva, pero lo llevó a cabo clandestinamente,  fuera del ojo público, así tuvo oportunidad de perfeccionar su trabajo a  fin ofrecer una verdadera continuación de la vida humana. Se relación y  fusionó con otras compañías que buscaban lo mismo, valiéndose de sus  recursos y apoyo para dar forma a su ideal. Luego de varios prototipos  que se presentaban como defectuosos en poco tiempo, por fin lo  consiguió: una niñita rubia, alegre pero callada, devota de su padre y a  nadie más. El anciano se regocijó en su éxito pero asintió a quienes le  advirtieron que no podía comercializarlo aún, que aún había detalles  con los que trabajar para evitar futuras complicaciones. Aprobó  proyectos, firmo documentos para que se siguiera intentando, mientras en  casa todavía vivía junto a su pequeña hasta el momento en que exhaló su  último respiro. Su hija fue la única testigo. Cuando vio que los signos  vitales habían caído definitivamente ella se apagó también para  siempre, como estaba programa a hacer desde el inicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rafael De  la Torre vio una oportunidad de oro para volver a la tierra natal de su  madre. Continuó la obra de su predecesor, aun después de la muerte de su  propia esposa, a quien nunca intentó traspasar a una máquina. Pero era  frustrante ante el número de fracasos. Día tras día de evaluar  posibilidades le hicieron ver que el objetivo no era digno de tanto  trabajo. Debía engrandecerlo, hacerlo más práctico para otros, pero  ¿cómo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El presidente de una de las compañías fusionadas llegó,  oportunamente, con un proyecto ambicioso. Lo llamaba Arcangelo y  consistía en revertir el proceso llevado hasta ahora, es decir, promovía  la utilización de cuerpos, cuerpos humanos, revividos en su parte  mecánica por complejas redes de cables y metal, a fin de imitar la vida  no sólo en pensamiento si no en carne. El cerebro sería nada más que un  chip insertado. Pero el proyecto hablaba además de usar esos híbridos  para provecho de la compañía y de quien pagara lo suficiente como armas.  Dependiendo del cliente las modificaciones al cuerpo serían hechas a su  medida. Como oficialmente esos cuerpos están muertos y han abandonado  este mundo serán imposibles de rastrear. La falta de miedo natural  garantizaba la mayor precisión posible. Llevaría mucho más tiempo  perfeccionarlo, debido a las complicaciones que podrían surgir en la  mente del sujeto de contener recuerdos humanos, pero la visión de un  mejor y más verde horizonte iluminó la mente de Rafael De la Torre hacia  el camino correcto. Sin embargo, era arriesgado dar a conocer un plan  así, sobre todo por la presión pública, por lo que firmaron un documento  para mantener todo en el más estricto secreto. El paisaje que Rafael se  pintó desde la primera vez que oyó del Arcangelo debió esperar otra  buena cantidad de años hasta hacerse realidad. Específicamente, hasta la  muerte de Marco Velga, el mejor amigo de su hijo Leonardo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un  accidente de coche. Acabó con toda la familia y su hijo adolescente. Ya  no comió, bebió y perdió todo interés por el basketball ante aquella  pérdida. A Rafael le dolió demasiado en el alma verlo de ese modo, así  que escogió el momento apropiado, hizo a su hijo sentarse en su estudio y  le habló de lo que pensaba. Le preguntó qué le parecería si pudiera  traer a su amigo de vuelta y el resto de la conversación fluyó sin  ninguno obstáculo de por medio. Claro que tuvo sus complicaciones, no  sólo en cuanto al cuerpo en sí. Hubieron que trasladarse a otra ciudad,  donde nadie reconocería su rostro, mover un montón de influencias para  cambiar el nombre del futuro muchacho y arreglar una casa para él. Y su  hijo debería mantenerle vigilado el mayor tiempo posible para informarle  de cualquier anomalía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Funcionó bien, maravillosamente bien, por  unas semanas. El muchacho era menudo, veloz y eficiente en cumplir las  órdenes. Durante el día nadie diría que sobresalía del montón de sus  compañeros. Rafael De la Torre ordenó la creación de otros Arcangelos  tras la caída de una compañía competidora. En poco tiempo tenía un  pequeño ejército siendo ofertado y vendido a los mejores postores. Todo  iba tan sobre ruedas que la aparición de su hijo con su amigo,  inconsciente, en brazos, fue más causa de estupefacción que otra cosa.  Leonardo explicó lo que pudo, en medio de su conmoción, a los  científicos acerca de lo que su amigo había estado pasando sin darse  cuenta. La pantalla en blanco, los sonidos y la oscuridad que aparecía  de pronto y se iba de igual modo. El científico líder examinó el cuerpo  bajo una intensa luz, ajustándose de vez en cuando los lentes de marcos  azules.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es grave —dijo en referencia a la herida. Tocó la  piel para probar su textura. Algo seca. Podía arreglarse—. Tenemos  suerte de que no hubiera cortado más a la izquierda porque así habría  perdido todas las funciones de su mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras los científicos  desvestían a su amigo, lo arreglaban y lo dejaban acomodado sobre una  camilla bajo una intensa luz, Leonardo hizo caso de las indicaciones de  otro científico y, como ya hiciera otra vez, se subió al banquillo que  había dentro de una sala que no dejaría salir ningún sonido hacía  afuera. Frente a él un gran micrófono negro y en sus manos una hoja de  papel transcripta por computadora desde su propia letra. La primera vez  había estado mucho más nervioso, sin tener idea de lo que se esperaba de  él y dudando que eso pudiera traer a su amigo de vuelta. "Ten  paciencia, pibe", le dijo un empleado especialmente joven y otro, más  experimentado, posó la mano en su hombro para explicarle con voz serena  que era imprescindible para el proyecto que la personalidad fuera  dictada por una voz conocida y familiar. Las pruebas demostraban que así  el cerebro virtual retenía mejor los rasgos positivos y ponía cuidado a  los negativos. De modo que ahora él, quien mejor lo conocía, debía  escribir una serie de cosas que describieran a grandes rasgos la vida e  historia actual del muchacho. Algunas cosas, la mayoría, las escribió él  mismo. Otras fueron por imposición, para preservar al muchacho de  futuro desastres, según los científicos. La voz le tembló tanto entonces  que debieron repetirlo tres veces hasta que le salió bien pero ahora,  pasada la impresión, leyó de manera impasible sin ninguna inflexión en  su tono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te gustan los gatos más que los perros porque los gatos  son más suaves. Te gusta el basketball porque mientras juegas es todo  en lo que puedes pensar. Te gustan los videojuegos, las películas de  ciencia ficción y acción. Detestas la zanahoria por su sabor. Tu fruta  favorita es la pera. Nunca has tenido mascotas. Tu mejor amigo es  Leonardo De la Torre y sus guardaespaldas te intimidan —Esboza una  sonrisa sin saberlo—. Sabes que no eres el más fuerte por lo que  intentas ser el más prudente. No soportas Matemáticas. Para estudiar  tienes un sistema que llamas de escalera, donde todo se relaciona con  todo. No te importa hacer trampas en los exámenes o las tareas pero  tampoco te cuesta estudiar. Tus padres nunca han sido cariñosos contigo  así que no les confías tus problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuó enumerando  características hasta que vio por la ventanilla frente a sí la mano de  un empleado agitando la mano para indicarle que ya era suficiente.  Leonardo asintió y salió de la sala. Ubicó al líder de los científicos y  se dirigió hacia él, sin querer mirar el cuerpo bajo el reflector.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cuánto tardará?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El  hombre, relativamente joven, se quitó un mechón rebelde de cabello  castaño y calculó dándose pequeños golpes en los lentes de marco azul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Una  semana o dos, es difícil decir. ¿Recordaste mencionar para su memoria  que ha estado de vacaciones familiares por una promoción de su padre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leonardo se apenó al reconocer que se había olvidado de esa parte. El hombre sonrió afablemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te preocupes, sólo es cuestión de hacerlo otra vez.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3317128110783173859-4287951061258167120?l=ternura-despedazada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/feeds/4287951061258167120/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2011/09/alas-rotas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/4287951061258167120'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/4287951061258167120'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2011/09/alas-rotas.html' title='Alas rotas'/><author><name>Candy002</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_vGkE5t_-huE/SuThtZ4FgDI/AAAAAAAAADM/7xEH3fkazCQ/S220/imagessssss.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3317128110783173859.post-7000045481017532852</id><published>2011-06-23T19:45:00.000-07:00</published><updated>2011-06-23T19:46:41.252-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcuentos'/><title type='text'>Pequeño aperitivo</title><content type='html'>Lo  arrastró por el piso. No por el peso, no por cansancio, no para  limpiarlo. No había deseos de levantarlo. Lo colocó en la mesa, ante el  tenedor y el cuchillo. Sal, pimienta, limón. ¿Canela? No. Cortó trozos  grandes pero no se atragantó. Bebió el jugo del plato. Eructó. Su pecho,  ahora vacío, se expandió en satisfacción.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3317128110783173859-7000045481017532852?l=ternura-despedazada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/feeds/7000045481017532852/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2011/06/pequeno-aperitivo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/7000045481017532852'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/7000045481017532852'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2011/06/pequeno-aperitivo.html' title='Pequeño aperitivo'/><author><name>Candy002</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_vGkE5t_-huE/SuThtZ4FgDI/AAAAAAAAADM/7xEH3fkazCQ/S220/imagessssss.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3317128110783173859.post-6376539831728514692</id><published>2011-05-05T18:11:00.000-07:00</published><updated>2011-05-05T18:26:29.384-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos'/><title type='text'>El reflejo ignorado</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Género:&lt;/strong&gt; fantástico, yaoi/slash.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Raiting:&lt;/strong&gt; 16 años para adelante.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Advertencia:&lt;/strong&gt; insinuaciones sexuales.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen:&lt;/strong&gt; Cuando el reflejo de Tomás cobra vida, él piensa que será divertido tener un nuevo amigo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;span id="more-824"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;strong&gt;El reflejo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Un día, de pronto, el reflejo de Tomás cobró vida. Fue un proceso de semanas en los que su principio ni siquiera el reflejo habría sido capaz de discernir. La sospecha se coló en su mente cuando se dio cuenta de que ya no seguía a Tomas instintivamente, como si ya no tuviera otro objetivo la existencia, si no que debía mirarlo para enterarse de lo que hacía y moverse de igual modo en consecuencia. Una vez probó a mover el pie opuesto al que Tomás balanceaba frente al escritorio. Lo hizo. Probó a continuación a rascarse la cabeza, no pudo.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;El joven lo miraba y hacía muecas todos los días, esperando lo fantástico. El espejo, de marco antiguo pintado de negro, cual salido de una película de terror de época, no tenía ningún origen extraordinario, maldición o hechizo encima que su dueño supiera pero, hambriento de la oscuridad mágica adonde había encontrado un refugio, le había atribuido características especiales. Antes del descubrimiento había bobeado más que nada y él nunca se tomó demasiado en serio la idea. La cosa cambió cuando milagrosamente cuando en lugar del dedo medio del &lt;em&gt;fuck you&lt;/em&gt;, su reflejo levantó el dedo anular. Al verlo rió como demente y lo incitó a que le hablara. Quedó demostrado que era posible mover la boca a diferentes tiempo pero sólo del suyo saldrían sonidos. No le importó demasiado. ¡Suficientemente fantástico era que se moviera!&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Aprendieron a jugar a las cartas (sólo tenía que ponerlas ante el espejo para que su doble tuviera su propio mazo), a conversar con gestos, a confirmar su existencia en la presencia del otro. Cuando el joven se iba su reflejo quedaba ahí, aburrido, sin otra diversión posible que mirar el reflejo de la televisión dentro de su marco de visión o escuchar las notas al revés que salían del reproductor de música. Exceptuando ese detalle, a través de la interacción casi había olvidado que lo era y se sentía pleno. Las sonrisas que se apagaron en el joven real brillaban en su reflejo con cada vez mayor potencia que las velas que Tomás a veces encendía, rogando por distintas cosas. Tomás era un chico complicado, creía que nadie lo entendía. Ciertamente sus padres no entendían su afición por vestirse de negro, comprar libro tras libro (de la sección esotérica, aunque ellos no lo sabían) y encerrarse en su cuarto por horas. Pero no tenían tiempo para buscar un cincel y penetrarla MurallaChinade hielo que su vástago armó a su alrededor.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Cuanto mayor era la pena del joven mayores eran los esfuerzos del reflejo por mantenerlos a ambos animados. A veces conseguía incluso una risa y el sonido, difuso, nunca demasiado fuerte, le llenaba de vida.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Esa manera de vivir a través del otro, imitando de forma original,  de no ser porque llegó él. Tomás lo conoció en un pub gótico. Era un coloso, decía con el encanto pintado en sus jóvenes mejillas. Era un bailarín de puta madre, un hechicero de la eternidad, mucho mejor que un vampiro. Preocupado, su reflejo hizo dos colmillos con sus dedos. Ya quisiera, respondió Tomás, echándose a reír. El reflejo no recordaba una ocasión en la que hubiera reído sin su ayuda.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Tomás empezó a salir por las noches, a llegar tarde, a veces desarreglada la ropa, y hablar por teléfono hasta la madrugada. Los saludos al pasar hacia su gemelo líquido comenzaron a desvanecerse. Los juegos de solitario y damas chinas quedaron olvidados. Pronto el reflejo notó que cada vez que Tomás salía le era más difícil permanecer en su sitio. Una vez, tras un azote impaciente de la puerta, no supo de sí mismo hasta que Tomás regresó.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;En un intento desesperado porque volviera con él, intentó aprender malabares con tal de serle un payaso más entrañable pero resultó inútil. Se equivocaba con una facilidad que ni siquiera era divertida. Sus manos se congelaban sin razón y el reflejo de las pelotas traídas por Tomás caían al suelo, sin remedio.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Volvieron a pasarla bien un día, en una ocasión en la que no hubo llamadas ni desapariciones. El reflejo ganó primero en el solitario, estaba feliz. A la noche Tomás se desnudó frente a él, obligándole a hacer lo mismo, y se hizo una paja larga y desesperada en frente suyo, los ojos cerrados y la lengua afuera. A pesar de que empleó todas sus fuerzas para evitarlo, el reflejo terminó al mismo tiempo que el otro, formando con sus labios el nombre de ese hombre que no significaba nada para él. Después de eso Tomás se durmió casi al instante, desnudo y satisfecho. Aun con los ojos cerrados su reflejo, mudo, lloraba. Y con la misma rapidez y sutileza con la que empezó a moverse, volvió a sonreír.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Tomás por ese entonces visitaba a su amor casi todos los días y llegaba hecho un sol a su cuarto. Empezó a contarle cómo habían follado en el parque detrás de la escuela, de cómo metían mano a los pantalones del otro en los baños de las heladerías que iban. Le enseñó el celular que le había comprado, uno bien completo y moderno, a diferencia de la chatarra obsoleta que le compraron sus padres hace dos años.  De tan feliz pensó que la pantomima de imitación de su reflejo era su forma de solidarizarse con él y darle ánimos. Nunca sospechó nada ante los movimientos, todo y cada uno de ellos, copias fieles de los que él hacía. Lo llamaron a cenar.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;Su reflejo desapareció nada más salir del cuarto. Nunca regresó.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3317128110783173859-6376539831728514692?l=ternura-despedazada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/feeds/6376539831728514692/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2011/05/el-reflejo-ignorado.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/6376539831728514692'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/6376539831728514692'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2011/05/el-reflejo-ignorado.html' title='El reflejo ignorado'/><author><name>Candy002</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_vGkE5t_-huE/SuThtZ4FgDI/AAAAAAAAADM/7xEH3fkazCQ/S220/imagessssss.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3317128110783173859.post-8090916313808208745</id><published>2010-07-11T21:17:00.001-07:00</published><updated>2010-07-11T21:17:43.400-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Memorias de una cabra parlante'/><title type='text'>Cap. 2</title><content type='html'>Es difícil para mí relatar lo que sucedió esa noche. Antes de irse a dormir Daniel llevó a Isabelle junto a su familia en el rincón del establo. Ella lo miró con sus grandes ojos negros, estúpidos e inconscientes acerca de tantas cosas, y luego inclinó la cabeza flexionando las cuatro patas, lista para recuperar el sueño interrumpido. Y eso fue todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No luces, no magia, no voces nacidas de fuentes misteriosas. Con mucha frecuencia me han preguntado si sentí algo diferente esa noche; un cosquilleo en la garganta, sugieren, una claridad mental repentina semejante a un foco que se enciende o tal vez movimientos extraños de la lengua. La decepcionante verdad es que no lo sé. ¿Alguien recuerda lo que es respirar por primera vez? No hablo sobre hacerlo después de haberse contenido un tiempo, si no de la primera vez, cuando salieron de sus madres y de inmediato lloraron. ¿Dirían que sintieron algo distinto en ustedes, serían capaces de decírmelo a través de las palabras? Si lo logran merecen mis respetos pues poseen una mejor percepción que yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo recuerdo que cuando me levanté de la paja esa mañana me dirigí al abrevadero deseando calmar el hambre. En ese aspecto era tan animal como cualquiera de mis compañeros; si existe el hambre, hay que comer. No hay razonamiento de por medio. Satisfice mi necesidad sin prestarle atención a quienes me acompañaban. Paseé por el campo observando las mismas colinas verdes de costumbre y tomé una siesta en el establo. Creo firmemente que habría pasado todo el día sin notar nada fuera de lo normal si no hubiera sido por la visita de Daniel por la tarde. Apareció por un costado de mi visión, caminando sobre sus dos piernas sobre las viejas zapatillas, y pareció alegre por el mero hecho de encontrarme en el lugar de siempre. Eso, como puede suponerse, me alegró a mi vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola Isabelle -dijo extendiendo la mano para acariciarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un misterio por qué actué como lo hice. A veces simplemente hacemos las cosas sin pensarlas. Quizá por instinto. Como respirar apenas notamos que tenemos el espacio para ello. Lo único que sé es que abrí la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ol...a&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me extrañó que el chico retrocediera. ¿No iba a acariciarme?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola -repetí, insistente, esperando que ahora sí lo hiciera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos marrón oscuro se agrandaron, sus cejas negras se elevaron. Supongo que se tambaleó porque recuerdo haber visto un movimiento de ese estilo en su cabeza, mientras yo permanecía quieta, confundida. Desde luego no podía sospecharlo entonces pero su expresión era la misma que pondría alguien tan impresionante que no sabe si lanzar un grito, echarse a correr o hacer ambas cosas al mismo tiempo. Con mis conocimientos de ahora sólo puedo maravillarme de que Daniel lograra reunir la suficiente calma para hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Is-abelle?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al escucharle caí en cuenta de que ese era mi nombre. No, aún no el nombre. Supe entonces que así era como me llamaban los humanos. Ese sonido que salía de Daniel en ocasiones servía para atraer mi atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Is-abelle -dije.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era como un bebé. Repetía palabras buscando borrar esa cara tan rara de Daniel. No funcionó. Hasta creí que se derrumbaría frente a mis ojos, igual a un hormiguero siendo atacado por la lluvia y me aproximé con el hocico por delante, intuyendo (no razonando) que al confirmar su solidez obtendría otro resultado. Toqué su mano con un empujón. La sentí cálida e inerte, carente de voluntad. Insistí nuevamente y por fin conseguí que la pasara por mi pelaje de forma suave, mecánica. Asumí que todo seguía normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Daniel obtuvo su deseo pero no como lo esperaba. Cuando logró entender que era yo, la cabra Isabelle, quien pronunciaba aquellos sonidos que resultaban ser palabras, tuvo que aceptar asimismo otro detalle. No podía hablarle como lo hubiera hecho otro miembro de su especie; mis capacidades sólo me permitían imitarlo cada vez que me daba la impresión de que eso esperaba de mí pero estaba fuera de mi alcance contestar a sus comentarios. Se pasó todo el día, hasta que su madre le llamó por segunda vez para que fuera a comer, descubriendo que lo que decía no concordaba con una respuesta y lo que teníamos no se trataba de ninguna conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Largos meses siguieron a ese momento, tiempo durante el cual le devolví el saludo y prácticamente nada más. Daniel hubo de emplear toda su paciencia y fervor infantil para enseñarme a hablarle. La peor dificultad no residía en hacerme entender, pues estos nuevos conceptos una vez aprendidos no los olvidaba, si no en que él no veía la hora de tener un compañero con quien conversar. Había veces en que, en plena clase, Daniel comentaba algo diciendo cosas demasiado avanzadas para mí, y ante mi silencio, fruncía el ceño y sacaba cualquier excusa para acabar antes. Poco importaba que tampoco a éstas las comprendiera. Gracias a estos arranques de frustración, perfectamente comprensibles, por otra parte, comencé a relacionar los gestos faciales con ciertos estados de ánimos. Los animales utilizamos todo nuestro cuerpo para comunicarnos; así, bajar la cabeza puede ser señal de miedo, levantar las orejas quiere decir que algo nos ha llamado la atención tanto más extraño resulta y doblarlas hacia atrás que estamos relajos y en completa calma. Los significados de estos gestos forman parte de nuestros instintos, nadie nos lo enseña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes del habla sólo comprendía a los humanos por su postura y el trato que tuvieran conmigo. Un nuevo lenguaje se presentaba ante mí y no era verbal. Entendí que un acercamiento de cejas equivalía a enojo, una forma menor de furia, que aunque me angustiaba no conllevaría un ataque físico directo. Una sonrisa era su muestra de aprobación o alegría. Confieso que prefería por mucho su sonrisa a su ceño fruncido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto logré charlar de forma más o menos coherente, aún carecía de la capacidad para decir algo sobre sus dibujos. Sus penas, ahora más al alcance de mi consciencia, seguían girando en nuestros oídos sin respuesta de mi parte. Cuando percibía a aquel visitante indeseado recurría a cualquier tema de conversación para evitarlo. A veces daba resultado e incluso le arrancaba una risa. A veces todo lo contrario.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3317128110783173859-8090916313808208745?l=ternura-despedazada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/feeds/8090916313808208745/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2010/07/cap-2.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/8090916313808208745'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/8090916313808208745'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2010/07/cap-2.html' title='Cap. 2'/><author><name>Candy002</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_vGkE5t_-huE/SuThtZ4FgDI/AAAAAAAAADM/7xEH3fkazCQ/S220/imagessssss.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3317128110783173859.post-5227690645204316398</id><published>2010-07-09T11:35:00.000-07:00</published><updated>2010-07-09T11:36:18.865-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos'/><title type='text'>El espectáculo más increíble</title><content type='html'>Un maestro de ceremonias se angustiaba porque su espectáculo no sacaba de su público las reacciones que quería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es espantoso -se quejó con un amigo-. Traigo lanzallamas que se escupen entre sí, malabaristas de cuchillos y arqueros vendados que apuntan a una asistente atada a una ruega. ¡Y la gente se emociona, grita y ríe, como si fuera algo maravilloso! Nadie se escandaliza ahora. Los viejos ya ni siquiera miran con desaprobación los ceñidos trajes de las contorsionistas. Ni una persona viene a reclamarme usando a los derechos humanos, por la explotación de los niños o la falta de seguridad -el hombre suspiró-. Todas mis ingeniosas respuestas, perfeccionadas a lo largo de los años, son inútiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amigo, sintiendo su pena, a pesar de que tenía sus propios problemas, le sugirió una idera que al principio escandalizó al maestro de ceremonias y luego le interesó. A la semana siguiente fue presentado un espectáculo que nadie había visto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Con ustedes, ¡los hombres homosexuales reales! Despídanse de las locas con plumajes y los modelitos de pasarela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien lanzó un chillido de horro cuando los dos artistas, uno bajo y rechoncho, el otro viejo y canoso, compartieron un beso en medio del escenario. Esa tarde el maestro de ceremonias se entretuvo hasta bien tarde dando a los espectadores que fueron a verle toda clase de argumentos a favor del espectáculo, incluyendo que no pensaba volverse responsable si la vejez o la baja estatura no resultaban ser impedimentos para el amor pero, contrario a otros tiempos, nadie le hizo el menor caso. Eventualmente dejaron de asistir al circo hasta por fin llevarlo a la quiebra y el maestro de ceremonias no tuvo más opción que mudarse a la casita en el campo de sus ex artistas y sus dos perros.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3317128110783173859-5227690645204316398?l=ternura-despedazada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/feeds/5227690645204316398/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2010/07/el-espectaculo-mas-increible.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/5227690645204316398'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/5227690645204316398'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2010/07/el-espectaculo-mas-increible.html' title='El espectáculo más increíble'/><author><name>Candy002</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_vGkE5t_-huE/SuThtZ4FgDI/AAAAAAAAADM/7xEH3fkazCQ/S220/imagessssss.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3317128110783173859.post-564402774426818459</id><published>2010-06-25T22:24:00.000-07:00</published><updated>2010-06-25T22:26:29.499-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Memorias de una cabra parlante'/><title type='text'>Memorias de una cabra parlante. Cap 1</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Fandom:&lt;/strong&gt; Original.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Género:&lt;/strong&gt; novela corta, fantástica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Advertencias:&lt;/strong&gt; ninguna (por primera vez en años, LOL).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Raiting:&lt;/strong&gt; ATP&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Resumen:&lt;/strong&gt; Cuando hablamos de una cabra pensamos en un animal que devora una lata mientras contempla los alrededores como un incauto las paredes de una galería de arte. Para Daniel era mucho más que eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Nota:&lt;/strong&gt; Confieso que esto inicialmente sólo era un trabajo de Cultura Global. La idea consistía en hacer una biografía acerca de cualquier personaje, real o imaginario, con la única condición de que contuviera 6 capítulos. Me entusiasmé de más con la idea y salió algo más largo de lo que planeaba. Aquel era un borrador (nacido de otro borrador). Esta es una versión extendida, con uno o dos capítulos más, pero que continúa siendo lo que pretendía: un cuento infantil algo madurito. Ya verán por qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo 1: Pide un deseo.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Situemos la escena en la granja Jones a más de 15 kilómetros de la ciudad. El año, 1994. Es una noche estrellada, tanto como sólo puede apreciarse en el campo abierto. Para ver algo en el establo, el lugar específico que nos interesa, es necesario encender los focos que cuelgan del techo. Al hacerlo descubrimos el muro de heno formado contra una de las paredes, en cuya gemela adyacente se acomodan los rastrillos, las palas y otros instrumentos de agricultura. Cerca se halla la vieja silla de montar, proveniente de los tiempos en que la equitación significaba torneo, triunfos y derrotas para el dueño de esas tierras, sobre un igualmente gastado madero que simula el lomo de un caballo esquelético. Y en el rincón opuesto, en frente, el señor Peter Jones está en cuclillas sobre sus viejas botas de cuero curtido ayudando a la cabra Lily en lo que sería su primer parto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un nacimiento complicado, que viene durante ya su tiempo, y prueba de ellos son los resoplos que expulsa y las gotas de sudor que caen desde su frente -no culpen al clima, está fresco-, pero ni siquiera le pasa por la mente quejarse. Se trata de un hombre que lleva el espíritu del granjero en la sangre. Su padre fue granjero, su abuelo también y quien, apropiándose de esas tierras, construyó el establo sudando gotas bien gruesas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuarta generación, es decir, el hijo, Daniel también está presente para contemplar el proceso. La mayoría de los niños se sienten felices al tener permiso para saltarse la hora de dormir con autorización de sus padres pero no es su caso, pues el motivo que lo ata a ese sitio en ese momento particular no le causa ningún entusiasmo. Sólo tiene 10 años. Lo que ve le resulta repugnante mas no tiene escape ya que había sido deseo expreso de su padre tenerlo ahí, pese a las protestas de mamá. "Debe empezar a acostumbrarse" argumentó Peter ante ella. "Algún día lo hará solo así que mejor que aprenda ahora lo que es." La mujer calló, compungida. Sabía que la palabra del hombre de la casa no se discute, como lo supieron también su madre y su abuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo que el padre no nota, y sí había previsto su esposa, es que cuando Daniel ve un par de patas agitarse desde un sitio donde usualmente no hay patas, el niño siente deseos de vomitar. Esa misma noche le acecharían una confusa pesadilla acerca de brazos y piernas saliendo desde lugares extraños. De haberse percato el señor Jones opinaría, frunciendo los delgados labios, que era culpa del mimo materno dado en demasiadas dosis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo el niño no aparta la vista, aunque no poco porque se le pidió que pusiera viva atención a todo lo acontecido, si no porque no puede hacerlo. La escena le causa tanto rechazo que le resulta imposible fijarse en otra cosa. Sus grandes ojos castaños, atiborrados de imágenes caricaturescas salidas de la televisión, casi no parpadean mientras observa salir un torso, luego un hombro y finalmente, expulsada con un sonido que no quiere recordar, el resto de la cría. Sangre y otros fluidos cubren su pelaje blanco y abandonada en el suelo luce como si acabaran de poner fin a su vida de algún modo violento en lugar de iniciarla, idea motivada por el hecho de que no parece moverse. No obstante emite un sonido vibrante, de baja resonancia, cuando el señor Jones la recoge envolviendo su minúscula figura en toallas a fin de limpiarla un poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;−Ven, muchacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Daniel se acerca, dubitativo. El lugar que ocupara su asco lo ha reemplazo una mezcla de aprensión y curiosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;−Parece sana −dice su padre y procede a abrir sin delicadeza las patas de la criatura, que se agita apenas un poco en su regazo−. Otra hembra. Mira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El niño asiente sin estar seguro de qué pretende su padre que mire. Ahí donde él le señala no hay nada que pueda apreciar su vista. Comienza a sospechar que todas las mujeres tampoco tienen algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;−Bien, muchacho, lo manejaste bien. ¿Cómo quieres llamarla?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;−No sé −musita el niño mirando el rostro del animal. Es la primera vez que ve un recién nacido. Le impresiona que sea tan pequeña. Su sola mano bastaría para cubrirle la cabeza, hocico incluido. Nota que los párpados de la criatura se tensan mientras lanza su incomprensible voz natural de nuevo. Abre un poco los ojos y los cierra de inmediato. Se agita otro tanto y lo intenta otra vez. A Daniel le da la impresión de que trata de mirarlo a él, nada más que a él, o tal vez de reconocerlo, y siente, no sabe bien por qué, una simpatía instantánea−. Isabelle −responde sonriente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese era el nombre que una tía que había oído nombrar a su madre en varias ocasiones. La tía Isabelle (que en paz descanse) siempre sabía cómo cuidar a las flores de los insectos, tía Isabelle siempre tenía a mano las mejores recetas de cocina (comer en su casa era una delicia). Tía Isabelle le ayudó a pagar la escuela de arte a la que asistió mucho antes de conocer a su marido. Daniel nunca pudo conocerla ya que había perecido por un ataque al corazón hacía más de 15 años, pero de todos modos le gusta cómo suena su nombre en los labios de su mamá, casi tanto como le agradaba el sonido de las hojas partiéndose bajos sus pies en otoño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El señor Jones acepta el nombre sin decir palabra -su personalidad no le permitía pronunciar muchas- en tanto se limita a guiar al animal hacia su madre. No pasarían sino años hasta que Daniel concibiera la idea de que su padre no tenía idea acerca de quién había sido Isabelle. La cabra, mientras tanto, disfruta a su primitiva manera el haber descubierto una nueva fuente de alimento. De pronto el niño desea acariciarla e incluso extiende un poco los dedos pero no se atreve. Isabelle parece tan diminuta, tan frágil y tan hambrienta, pobrecita. Definitivamente no su primera candidata al premio Novel de literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isablle, como la mayoría de las creaciones sobre la Tierra y fuera de ella, creció con el tiempo. Aprendió a caminar y posteriormente a correr sin tropezar cuando Daniel aparecía. El niño había carecido de mascotas desde siempre por lo que pronto la cabra tomó el lugar que por lo usual se destinaba sólo a los perros. No por falta de animales, que estaba rodeado de ellos, si no por falta de afinidad. Isabelle era la más joven y tranquila de todos, por tanto, su favorita. Jugaba con ella y le hablaba como si pudiera entenderle, aunque sabía que no era posible. Incluso trató de enseñarle trucos simples por un tiempo hasta que desistió al comprobar lo inútil de su empresa. Cada vez que lanzaba la rama la cabra permanecía donde estaba mirándole hacer señas que, desde luego, no lograba captar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se podría decir que Isabelle era su única amiga y no resultaría en exageración. Desde que los Jones compraron e instalaron su primer televisor a color, Daniel se había vuelto un consumado fanático de los caricaturas y en tal carácter se pasaba horas creando sus propios personajes o escenas en las que participaban los que ya conocidos. Tras haber visto una película acerca del proceso de la creación de cómics su pasatiempo se vio enriquecido gracias a las nociones de los cuadros de acción y diálogos. Antes se trataban de imágenes fijas, destellos de un suceso que duraban sólo un instante; luego hubo otras que, juntas, armaban la secuencia que constituiría una historia completa. Mamá recibía entusiasmada sus modestas creaciones. El señor Jones era de pensamiento más práctico; lo que no ayuda a la granja, no sirve para nada. Además dibujar es una actividad que hacen los niños de preescolar antes de dormir la siesta, no de la que un adulto que se respete puede depender para ganarse el pan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los compañeros de la escuela formaban la harina del otro costal. Parecían encontrar un placer inigualable burlándose de los dientes frontales en el frente de la boca de Daniel, de las pecas que cubrían su cara o de que su familia viviera del campo. Aunque sus notas solían decir lo contrario, la creencia popular dictaba que los del campo eran una tanda de ignorantes y huéspedes de una enfermedad contagiosa, por lo que era mejor evitarlo y contentarse con burlarse a sus espaldas. Algunos no tenían reparos en hacerlo cara a cara, eso sí, a distancia. Semejante trato por parte de la mayoría había espantado al resto, que no guardaban deseos de ser también blancos por asociación. Las niñas le pasaban de largo, apoyaran la circunstancia en silencio o indiferentes a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cambio, junto a Isabelle, una criatura tan tonta como para hacer caso omiso de su apariencia y el leve siseo en su habla, se hallaba en calma y en disposición de reír libremente sin temor al rechazo. Pero no tuvo que pasar mucho tiempo hasta que esta rutina de ser el único que hablaba dejara de satisfacerle. No era un niño particularmente parlanchín y con mayor razón necesitaba otro que le acompañara en sus pensamientos. Isabelle no juzgaba lo que salía de su boca, no opinaba. En resumidas cuentas, no hacía nada. De ella no podía esperar ningún "bien hecho" al presentarle una nueva idea para un cómic, ni siquiera un "eso es horrible" cada vez que descargaba su frustración contra las injusticias que vivía. Al principio fue casi una sorpresa descubrir que un hecho tan evidente desde el inicio le molestara pero para cuando se dio cuenta, la semilla había plantado sus raíces demasiado profundamente hasta formar un espeso arbusto que no haría más que crecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche Daniel salió de la casa aún vistiendo sus pijamas. La hora tardía no impidió que la cabra acudiera a él al ser llamada. Apoyado contra la pared del establo y sentado sobre un tronco, Daniel se dedicó a acariciar la cabeza peluda de la cabra sobre sus rodillas por largos minutos. Aquel día uno de sus compañeros le había robado su caja de lápices y no se la devolvió hasta la última hora de clases, fingiendo que recién la había encontrado. Por si fuera poco se mostró irritado porque Daniel no le diera las debidas gracias, a lo cual tuvo que acceder el niño a regañadientes porque el profesor los miraba en ese momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Triste e indignado, el niño no comentó nada en la casa a pesar de las preguntas de su madre. Se consolaba pensando que al menos todavía tenía la mirada pasiva de Isabelle y su peso cálido con él. Ni siquiera tenía sueño. El silencio, roto por grillos ocultos en la noche, se prolongaba sin pausa bajo la luna blanca. Su largamente pensado monólogo acerca de lo idiotas que eran sus compañeros se había extinguido de su mente al comprender que, al final, no habría ninguna respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;−No es justo −comentó el niño, desconsolado. Ahora contaba con 14 años−. No está bien, Isabelle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cabra levantó una oreja cuando un grillo pasó saltando cerca. Una estrella fugaz cruzó el cielo dejan tras de sí una estela de tenue luz. En televisión y las películas ellas solían conceder deseos a los niños en sus momentos de máxima tristeza. Sólo en esos lugares. Sucedía lo mismo con las velitas de cumpleaños sobre el pastel. Por soplar nada cambiaba. Por ver algo en el cielo mucho menos. Sabiendo esto Daniel no pudo evitar susurrar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;−Desearía que pudieras hablar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3317128110783173859-564402774426818459?l=ternura-despedazada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/feeds/564402774426818459/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2010/06/memorias-de-una-cabra-parlante-cap-1.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/564402774426818459'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/564402774426818459'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2010/06/memorias-de-una-cabra-parlante-cap-1.html' title='Memorias de una cabra parlante. Cap 1'/><author><name>Candy002</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_vGkE5t_-huE/SuThtZ4FgDI/AAAAAAAAADM/7xEH3fkazCQ/S220/imagessssss.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3317128110783173859.post-8181207101834338379</id><published>2010-05-08T14:51:00.000-07:00</published><updated>2010-05-08T14:55:28.229-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcuentos'/><title type='text'>Pequeños cuentos</title><content type='html'>&lt;strong&gt;1&lt;/strong&gt; Él dijo que todos lo hacían. Él juró que le gustaba. A mí no. Su sangre de elfo era demasiado espesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2 &lt;/strong&gt;Me vi envuelto en cadenas y encerrado en una mazmorra, asfixiado por aromas inmundos, cegado a cualquier atisbo de luz. Entonces desperté y me di cuenta de que sólo me había casado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3&lt;/strong&gt; No tuvo palabras de protesta, ni le importaron mis risotadas en la oscuridad. Estaba muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4&lt;/strong&gt; El beso viajó por su cuerpo, nadó entre sus piernas, barrió por sus pies, se acurrucó en su abrazo y dijo: "Serán 100 dólares".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;5&lt;/strong&gt; En una tarde el profesor había mancillado y denigrado la tranquila dignidad de una hoja en blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;6&lt;/strong&gt; El muchacho se arregló los pantalones y afirmó que nunca lo repetirían de nuevo. Era la cuarta vez que lo decía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;7&lt;/strong&gt; El escándalo fue innecesario, dijo el hombre al niño secuestrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;8&lt;/strong&gt; Perdió la vista y la encontró. Perdió a su esposo y lo mató. Perdió la vida y no quiso buscarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;9&lt;/strong&gt; La tragedia no fue haber muerto, si no que nadie lo supiera hasta que lo invitaron a bailar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;10&lt;/strong&gt; Cuando él se las arregló para decirle que lo amaba, el fantasma ya se había marchado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;11&lt;/strong&gt; No perdió la libertad. Se la escondieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;12&lt;/strong&gt; El enano contrajo nupcias con el hombre fortachón. Ahora son la mayor atracción de la feria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;13&lt;/strong&gt; Entre las cartas usuales el escritor encontró unas bragas con una nota que decía: "Te quedan mejor a ti."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;14&lt;/strong&gt; El padre amaba tanto y con tal intensidad a su hijo que actualmente está cumpliendo cadena perpetua en la prisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;15&lt;/strong&gt; El astronauta se enamoró del joven y se sintió fuera de este mundo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3317128110783173859-8181207101834338379?l=ternura-despedazada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/feeds/8181207101834338379/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2010/05/pequenos-cuentos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/8181207101834338379'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/8181207101834338379'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2010/05/pequenos-cuentos.html' title='Pequeños cuentos'/><author><name>Candy002</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_vGkE5t_-huE/SuThtZ4FgDI/AAAAAAAAADM/7xEH3fkazCQ/S220/imagessssss.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3317128110783173859.post-3004072787939864568</id><published>2010-04-16T22:28:00.000-07:00</published><updated>2010-04-16T22:29:45.914-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poema'/><title type='text'>Nada más que un juego</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Nada más que un juego&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Hoy vamos a jugar y no como niños, aunque haya reglas y no existan los perdedores.&lt;br /&gt;Hoy pretenderé que no me importa lo que opines, a pesar de tus pucheros y berrinches.&lt;br /&gt;Hoy haré de cuenta que no tienes voz ni voto. Así deberás aceptarlo, de lo contrario representaré a un verdugo y consentiré esta mano ansiosa que de suaves caricias no tiene hambre.&lt;br /&gt;Hoy fingiré ignorar tu llanto, tus defensas superadas, continuando en lo mío y denigrando lo poco que te queda como caballero.&lt;br /&gt;Hoy te seré sincero, pasando de largo la cortesía, y lo cierto es que no tienes otro objetivo que ser la suela de mi zapato.&lt;br /&gt;Hoy seré un rey tirano y como tal mi deseo será ordenar, no pedir, obediencia en mis caprichos y humildad en tus expresiones.&lt;br /&gt;Hoy me volveré un desconsiderado, un déspota, para conseguir de ti el blanco de mis burlas.&lt;br /&gt;Abre los ojos, aterrado, aunque por mi causa no puedas ver nada y sólo espera en silencio a que revele mi presencia. ¡No busques con éxito un castigo violento!&lt;br /&gt;Imagina, simplemente, que este cuarto se vuelve tu cadalso y que esos postes te privan de tu libertad. Piensa que tu cuerpo es mi juguete y aquí veas al joven -¡no niño!- capaz de utilizarte a su antojo.&lt;br /&gt;Hoy el juego será el de mi ego elevado, el tuyo apaleado. Y en medio de él deja que nuestras mentes vuelen, desvanecidas, después de hacerse adictas a este cruel salvajismo. ¿Dudas que así suceda? Probemos, juguemos a ver qué pasa.&lt;br /&gt;Y cuando llegue el mañana el sol nos encontrará uno en brazos del otro. Tal vez no lo recuerdes, a lo mejor yo tampoco, pero aunque no lo creas eso es bueno.&lt;br /&gt;¿De dónde viene esa sorpresa? ¿Creías que entonces seguiría siendo ese truhán desalmado?&lt;br /&gt;¿No te has dado cuenta de que sólo estaba jugando?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3317128110783173859-3004072787939864568?l=ternura-despedazada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/feeds/3004072787939864568/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2010/04/nada-mas-que-un-juego.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/3004072787939864568'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/3004072787939864568'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2010/04/nada-mas-que-un-juego.html' title='Nada más que un juego'/><author><name>Candy002</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_vGkE5t_-huE/SuThtZ4FgDI/AAAAAAAAADM/7xEH3fkazCQ/S220/imagessssss.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3317128110783173859.post-2286790040671294691</id><published>2010-04-16T22:27:00.000-07:00</published><updated>2010-05-08T14:57:55.268-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poema'/><title type='text'>Permítame discernir sobre lo que es un rey</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Permítame discernir sobre lo que es un rey&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;¡Hombre orgulloso! Baja tu escudo un instante y déjame expresarte mi pensamiento:&lt;br /&gt;Aprovecharé cada una de tus debilidades, ¡cierto!, mas nunca para hacerte daño y sí para colmarte de aquello que has estado buscando. Una lanza certera que señale tu falla, esa grieta que un enemigo podría usar mal, la encontraré para darle arreglo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No vengo a atacar tus tierras pero deberás saber que de ellas seré gobernante. Lo haré quedándome por aquí cerca, cuidándolas, esperando a que me las entregues.&lt;br /&gt;Sé que un guerrero en su apogeo no necesita quien le mande; asimismo sé que a veces necesita en quien apoyarse.&lt;br /&gt;No digo que crearé milagros sino que de mí haré un buen ejemplo para este pueblo. Jamás me oirás decir que soy un ser divino pero de todas las almas bellas espero construir mi templo.&lt;br /&gt;¿Qué arrogancia? El orgullo te lo acepto pues mi carne es tan mortal como la tuya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trataré con firmeza a todo aquel que a mí acuda, mas no te confundas, pues con la dureza viene el cobijo y así las desgracias estarán lejos de alcanzarles.&lt;br /&gt;En esta mano llevo el acero, en mi pecho este ardor que a más débiles ha quemado, mientras que en la otra sólo traigo mi palma lista a aferrarlos si están a punto de caerse. Tenderé redes, puedes estar seguro, ahí donde falte un puente y arrojaré cuerdas donde no haya escaleras, esperándolos desde el otro lado, pacientemente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3317128110783173859-2286790040671294691?l=ternura-despedazada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/feeds/2286790040671294691/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2010/04/permitame-discernir-sobre-lo-que-es-un.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/2286790040671294691'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/2286790040671294691'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2010/04/permitame-discernir-sobre-lo-que-es-un.html' title='Permítame discernir sobre lo que es un rey'/><author><name>Candy002</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_vGkE5t_-huE/SuThtZ4FgDI/AAAAAAAAADM/7xEH3fkazCQ/S220/imagessssss.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3317128110783173859.post-2209285980312437389</id><published>2010-04-16T22:26:00.001-07:00</published><updated>2010-04-16T22:26:57.308-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poema'/><title type='text'>No quiero</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Advertencia:&lt;/strong&gt; relación Amo/esclavo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;No quiero&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;No quiero que te sometas, quiero que desees hacerlo.&lt;br /&gt;No quiero oírte lisonjas, quiero tenerte a mi lado.&lt;br /&gt;No quiero destruir lo que eres, quiero forjar en tí mi orgullo.&lt;br /&gt;No quiero darte mi marca, quiero que luches por ganártela.&lt;br /&gt;No quiero que bajes la cabeza por un título auto-impuesto, quiero que reconozcas a la persona que lo merezca.&lt;br /&gt;No quiero colgarte esta cadena, no busco aprisionarte, quiero que te sientas libre en todo momento. Libre de obedecer, de serme fiel o de marcharte sin miramientos.&lt;br /&gt;No quiero una marioneta que calle y baile, quiero un ser humano que me escuche y entienda.&lt;br /&gt;No quiero el silencio mezclado con tus gemidos lastimosos, quiero oírte hablar de lo que estás pensando.&lt;br /&gt;No quiero tu cuerpo, que es terrenal y efímero, quiero tu confianza y alegría interna, que llenan a este desierto en mi pecho.&lt;br /&gt;No quiero ser el único disfrutando, quiero que mi placer haga el tuyo.&lt;br /&gt;No quiero pisotear lo que has hecho, quiero que mejores cada día.&lt;br /&gt;No quiero que me sigas estúpidamente, quiero entender por qué estás avanzando.&lt;br /&gt;No quiero que creas que sólo te deseo, te necesito sentir mío.&lt;br /&gt;No quiero ningún temor o duda alguna cuando finalmente quieras, tú sólo, arrojarte ciego a estos brazos vacíos que te han estado esperando.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3317128110783173859-2209285980312437389?l=ternura-despedazada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/feeds/2209285980312437389/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2010/04/no-quiero.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/2209285980312437389'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/2209285980312437389'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2010/04/no-quiero.html' title='No quiero'/><author><name>Candy002</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_vGkE5t_-huE/SuThtZ4FgDI/AAAAAAAAADM/7xEH3fkazCQ/S220/imagessssss.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3317128110783173859.post-8652163422434899142</id><published>2010-04-16T22:22:00.000-07:00</published><updated>2010-04-16T22:24:35.589-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos'/><title type='text'>Yumy</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Advertencias:&lt;/strong&gt; slash/yaoi, travestismo, rutinas amo/esclavo, sadomasoquismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Yumy&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Yumy se viste con corsé y sus largas uñas recorren el cuero de sus botas con una sonrisa. Se contonea al caminar, aunque no tiene caderas de mujer sino de hombre pero nadie lo nota. Recoge un látigo de los soportes donde sus hermanos esperaban en la pared. Restalla el arma como dicen los cómic que lo hacen. Una parte suya está nerviosa, otra asustada y no sabe bien cuál está más excitada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yumy hace gestos, pide y sonríe. Luce como una dama haciendo de anfitriona en una fiesta del té, aunque pocas pueden presumir de haber tenido ese brillo perverso en el fondo de sus ojos. Dos onixes nacidos de lava ardiente, calientes, plácidos, esperando que los toques para incendiarte. Le camina encima al ponerlo en el piso. Las agujas de su calzado se le clavan y tiene que resoplar, volverse piedra insensible -la dureza es inevitable- para no chillar. Le pisa la entrepierna, el miembro endurecido y entonces sí, chilla. Yumy buscaba que lo hiciera, claro que sí, pero igual tocará castigo.Le hace inclinarse sobre la cama y aceptar sus azotes con una bola blanca tapándole la boca. La vara es precisa sobre la tierna carne de sus nalgas, que no son flacas ni duras sino blandas y redondas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grilletes en las manos, anillos en la entrepierna. Tres. Duelen horrores. Cuando se pone de rodillas en el suelo, pidiendo perdón como Yumy quería, debe ver cómo es. La cabeza morada le provoca ardores en cada rincón de su cuerpo pero ahí, justo ahí, ya casi no siente nada. Se le arranca la pelota blanca y balbucea -está volando, drogado, bebido, ¿todavía estaba en este mundo?- que por favor se las quiete.Yumy se lo niega. Dice que por mal chico se las dejará hasta que llegue la cena. Eso no es justo ni bonito pero, diablos, el alivio que sentirá cuando se cumplan sus palabras casi le persuade de que lo mejor es callarse. Pero quiere tocarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yumy tiene la culpa por vestirse así y dejar su miembro sobresalir de unas pantimedias negras que dan brillo a sus piernas. La tiene por ponerse ese carmín en los labios y colocarse la peluca larga y ondulada que cubre casi toda su espalda. Otros hombres estarían molestos, él ruega por su misericordia.Yumy dice que si le da lo que quiere tal vez lo considere. Él dice que lo que sea y veo cómo ella (ahora es ella) se baja las pantis mientras le indica que se acueste de nuevo en el suelo. Esta vez se sienta sobre su cara y gime bajito cuando la lengua de su compañero empieza a recorrer su ano. Empuja su humanidad contra él y el otro está seguro -aunque no pueda verlo- que se lame los labios cuando siente la lengua penetrarle. Que los colores y la temperatura también suben para Yumy y le encanta ser el causante de ello. Casi se olvida de los anillos pero todavía quiere tocarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yumy se corre. La fruncida entrada le succiona dos o tres veces. Unas gotas en su pecho y sobre los dedos de ella de líquido blanco le son dados a probar y no se niega pues nunca lo ha hecho. Le gustan. Lo disfruta a consciencia porque es el único placer que ella le dará. Está que rasga la alfombra de la frustración o el dolor, ya no sabe qué, viendo cómo ella vuelve a pajearse frente a sus narices y pasea su hombría sobre su rostro, sin acercarla a sus labios ansiosos. Le da una cachetada por alargar la lengua en su búsqueda. Y otra, porque se olvidó de su nombre después del Ama en su perdóname. Y otra, sólo para reírse. Qué daría por correrse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el timbre toca lo deja atado a la cama, prometiéndole volver pronto. Miente sonriendo maliciosa y dulcemente, como ella sabe hacerlo. Seguro se quedará a coquetear con el repartidor unos instantes, y tal vez lo invite a subir para ver cómo mantiene a su marido. Suspira sudando como en un sauna. Una parte de sí ruega porque lo haga y, agotado, debe reconocer que la otra también.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3317128110783173859-8652163422434899142?l=ternura-despedazada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/feeds/8652163422434899142/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2010/04/yumy.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/8652163422434899142'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/8652163422434899142'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2010/04/yumy.html' title='Yumy'/><author><name>Candy002</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_vGkE5t_-huE/SuThtZ4FgDI/AAAAAAAAADM/7xEH3fkazCQ/S220/imagessssss.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3317128110783173859.post-680644156645868098</id><published>2010-01-12T20:19:00.000-08:00</published><updated>2010-01-12T20:20:55.574-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poema'/><title type='text'>Amor masoquista</title><content type='html'>Este es un poema de temática BDSM -si no lo conocen, favor de investigar en internet- homoerótico. O en otras palabras, habla de placer doloroso, un hombre que lo infringe y otro que lo disfruta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Amor masoquista&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A nosotros nos muele, nos rompe, nos arma, nos diluye, nos forma,&lt;br /&gt;nos azota, nos ciega, nos revela, nos eleva, nos degrada,&lt;br /&gt;nos enorgullece, nos humilla, nos pisotea, nos acaricia,&lt;br /&gt;nos quema, ¡cuánto quema!, nos humedece, nos calma,&lt;br /&gt;nos desconcierta, nos interesa, nos llama, nos palpita en las venas, esperanzada,&lt;br /&gt;nos atrae, nos amarra, nos libera, nos calla,&lt;br /&gt;nos ordena, nos implora, nos recompensa,&lt;br /&gt;nos ama, nos escupe, nos toca, nos desnuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el beso del cuero en rectos monumentos,&lt;br /&gt;hasta la usurpación súbita en los montes ocultos.&lt;br /&gt;Desde la mirada desdeñosa hasta los rincones profanados.&lt;br /&gt;Desde el aullido agudo hasta la lágrima escurrida.&lt;br /&gt;Desde la firma puesta hasta el collar engalanado.&lt;br /&gt;Desde la marca frágil, invisible, hasta donde creamos es posible.&lt;br /&gt;Desde la palabra susurrada y el “hágame suyo, señor”&lt;br /&gt;hasta que no quede aliento, piel, huesos, alma&lt;br /&gt;y nos vayamos otra vez, al infinito.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3317128110783173859-680644156645868098?l=ternura-despedazada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/feeds/680644156645868098/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2010/01/amor-masoquista.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/680644156645868098'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/680644156645868098'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2010/01/amor-masoquista.html' title='Amor masoquista'/><author><name>Candy002</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_vGkE5t_-huE/SuThtZ4FgDI/AAAAAAAAADM/7xEH3fkazCQ/S220/imagessssss.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3317128110783173859.post-1461219733858430044</id><published>2009-12-09T11:44:00.000-08:00</published><updated>2009-12-11T14:58:58.974-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos'/><title type='text'>Colores</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Advertencia:&lt;/strong&gt; gore, muerte, slash/yaoi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Resumen:&lt;/strong&gt; El mundo siempre ha estado lleno de colores, pero ninguno más bello que el rojo de su mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hombres van, hombres vienen. Hay demasiado azul. Azul es un color feo, oscuro, el vacío del infinito universo con sus estrellas mudas y lunas estúpidas. El metal de tus muñecas sí es bello, es frío, el invierno es frío y mantiene las cosas cobijadas, a los capullos de mil flores, por ejemplo, hasta su primavera despertadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se llevan a mamá. Su cabeza tambalea sobre el cuello roto y sus ojos están llenos de blanco, apenas una mota de color, y caminos de hormigas minúsculas salpicadas en rojo. Rojo es un color feo, no te gusta. Mancha la inmaculada sábana de tibio confort, el suelo, la pared, y no importa que ahí forme una estrella de mil puntas, sigue siendo feo sobre el amarillo papel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amarillo, como el sol, las margaritas, el polen, el aire libre junto a sus mariposas rotas, ennegrecidas, marchitas. Como el día. No te gusta el amarillo. Muchos azules te recogen y hay blanco saliendo del blanco de la sala, mil explosiones de blanco y de los periodistas salen morados hostiles, rosas empalagosas y falsos verdes. Un arcoiris ha vomitado sobre el universo y es asqueroso, como todo vómito. Deberías estar habituado a escuchar con los ojos pero jamás habías presenciado tal revoltijo de pinturas abstractas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el negro, el gris y marrón de una sala no hay calma. De los hombres salen naranjas, bronces opacos y te da miedo responder porque también hay rojo flotando en el aire. Un hombre ahí es pelirrojo. Rojo como sus labios después de besarte, de masacrarla, de romperla y penetrarte. Rojo como sus ojos encantadores, que amabas, que besaste, que aún ahora extrañas. No soportas el recuerdo. Te cubres los oídos, cierras los párpados y detrás de ellos te parece encontrar rojo vino, rojo sangre, y tienes que gritar para dejarte ciego. Funciona. Ellos creen que estás loco. Te catalogan de potencialmente violento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gris del frío, de la celda. No te agrada. Los barrotes negros son  fríos, sí, es un invierno tranquilo, puro y blanco, donde él apareció en su negro envoltorio de seda y extendió ese caramelo de miel, no de amarillo, aunque no fueras niño, y dijo “¿juegas ajedrez conmigo?”. Poco importaba que se te olvidaran las reglas continuamente e hicieras que la torre imitara al caballo. Tú te sentías avergonzado al darte cuenta, querías largarte de ahí y no parecer más un idiota, pero él te retenía con una sonrisa divertida y regresaba las piezas a su lugar. De su fina boca salían suaves arcoiris que te calmaban. Un invierno en que te raspaste el codo con una rama tratando de alcanzar una flor atrapada. ¿Lo recuerdas? Esa fue la primera vez que él te tocó. El contacto de su lengua sobre la herida te hizo estremecer y desconcertar, pues no supiste identificar eso que sucedía en la boca de tu estómago. Creíste que ibas a vomitar o te desmayarías. Hasta trataste de zafarte para entender no su comportamiento, sino tu reacción. Él te cogió el rostro entre sus manos. Te asustaste ante el contacto pero él sólo quería besarte. Y sonreír. Y para qué negarlo, tú también. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es más que hierro. El frío se ha ido. Vuelves al camastro y tratas de calmarte, volverte un blanco neutro, y quieres rojo, negro, y sólo una luna imbécil de leche te responde al llamado. Nunca te gustó la luna ni entendiste qué le ven de especial. Sólo es un enorme satélite, como él la denominó una vez. Aburrida, vacía, sin gracia ni rojo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasan dos días, dos semanas. Los obligan a salir a los otros presos. A los presos que no se ponen a chillar apenas les abren la puerta y claman que van a derretirse. Crees que son dos siglos o que el tiempo se rompió. Dicen que no debiste matar a tu madre y les das la razón, no debiste, aunque en realidad nunca la tocaste y sólo fuiste espectador. Te piden que relates los hechos y finges tener un ataque de histeria para no tener que responder. Conocen tu condición así que cuando empiezas a golpearte la cabeza y gritar incoherencias, los guardias -azul malo, azul malo- pronto te llevan de ahí. Lo achacan todo a la culpa devoradora. También mencionaron algo sobre enviarte a un instituto psiquiátrico por tu propio bien, pero la verdad poca atención pones en interpretar el tinte de sus voces. Te sorprende que te importe tan poco ocultarles la verdad. A veces tratas de culparlo a él porque él sí la tocó y le rompió el cuello. Lo viste, sí. Incluso oíste el crack del hueso y tampoco te gustó. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu fracaso es inmediato. Mamá nunca quiso entender. Mamá no te dijo que él, ese hombre frío de ojos escarlatas, te había dejado regalos enviados desde muchas partes del mundo durante sus continuos viajes. Mamá nunca te dijo qué fue de tu padre. Mamá, que te golpeaba por no hacer tus tareas y sin razón, aún sabiendo que te costaba el doble que a otros niños gracias al tumor cerebral que padeciste usando pañales. Mamá, mirando todo con un azul infinito y hostil, un azul abrumador, implacable, convertida en un rojo absurdo, feo, de imitación barata, mientras el verdadero se va al aparecer el naranja sobre el horizonte. Mamá nunca quiso un hijo marica, además de retrasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llega el día, se va. Llega la noche. Se presenta en oscuros ropajes y ninguno es de seda. Te balanceas sin poder dormir. Tu traje es naranja pero recuerdas que en la televisión siempre eran blancos y negros. Los dálmatas están cubiertos de manchas negras, piensas. Son blancos de pequeños y luego aparecen las manchas. Te gustan los dálmatas pues son juguetones y alegres mientras ayudan a los bomberos de las películas. Tú eras un dálmata cachorro, viviendo en el blanco de la inactividad. Después vino el rojo, los labios finos y, aunque no sabes si creciste en ese momento, lo sentiste como tus manchas, inherente a tu piel como tu mano. Esperabas alzar la vista y ver rojo brillante, lascivo, paciente. Quizá con más vida que tu mano. Pero ahora al hacerlo descubres gris, sólo gris. Se hizo dueño del silencio, de los sonidos, del mundo. Duermes temblando. No sabes si de angustia o de frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche se oyen sonidos de pelea en el pasillo. Cierras los ojos y te tapas las orejas pero de poco sirve, porque aún ves morados asquerosos, naranjas nauseabundos y rojos sin ojos. Clamas por un poco de calma y ves el amarillo acuoso que es tu voz, ya que en realidad apenas despegaste los labios. No eres el único haciendo ruido. Los demás presos quieren dormir. Finalmente se detiene el arcoiris siniestro y con él, por solidaridad, el tiempo. Unos gruñidos de protesta -"no merecemos este trato"-, de alivio. Simples reflejos de fantasmas multicolors representan para ti. Crees que lo que sea que haya sucedido acabó, aunque el susto todavía tiene tu piel de gallina. Los sonidos fuertes te aterran. Estás encogido contra la pared temiendo que uno de esos colores -un azul no, azul no- te golpee. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi estás dormido otra vez cuando oyes y ves pasos (verde pasto, verde de semáforo) acercándose. El llavero tintinea mientras la llave se busca, es encontrada y por fin gira en la cerradura. Es tu cerradura y te echas aun más para atrás, ciego, sordo, mudo. Te proteges la cabeza con los brazos. Parecen suceder décadas con sus segundos pesando como montañas hasta que una mano tranquila te revuelve los cabellos y sintiéndola no quieres abrir los ojos, no. Si no ves rojo, uno brillante, verdadero, un elefante te caerá desde el cielo y te arrastrará hasta el fondo de tu dolor transparente. El gris se habrá apropiado de ti. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la caricia es insistente, y ante tu negativa, él te recoge en sus brazos. En un segundo ya no tienes nada bajo tus pies. Tu espalda ya no está en contacto con la pared. No te da la impresión de que caminan, sino que vuelan. No tienes idea de cómo -eres demasiado tonto para imaginarlo, ya lo sabes-, por cuáles caminos de ese laberinto que es tu cárcel, te hallas pisando tierra y la brisa, recuerdo de que el verano tiene sus blancos pacíficos, te abofetea con ternura. Parece decirte “despierta, despierta” y el miedo aún atenaza tu garganta pero te obligas a hacerlo, porque mejor que caiga el elefante ahora y no mañana, o al menos algo así decía mamá. Al abrirte al mundo todo es azul al inicio, un horrible azul. La luna se vistió de nubes azules. No le puedes sostener la mirada al cielo ni al paisaje. El campo donde están se halla bañado de lúgubres tonos que no causan tus simpatías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto una mano te toca. Tiemblas, no sabes bien de qué -nunca lo supiste, seamos honestos-, porque reconoces el tacto frío. No te hace falta verlo. Lo abrazas y entierras la cabeza en el negro de su pecho como para cerciorarte de que no se convertirá en polvo. Te gusta, te gusta demasiado que no lo haga. Sigues siendo un tonto pero sabes que adoras cuando te devuelve el abrazo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3317128110783173859-1461219733858430044?l=ternura-despedazada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/feeds/1461219733858430044/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2009/12/colores.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/1461219733858430044'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/1461219733858430044'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2009/12/colores.html' title='Colores'/><author><name>Candy002</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_vGkE5t_-huE/SuThtZ4FgDI/AAAAAAAAADM/7xEH3fkazCQ/S220/imagessssss.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3317128110783173859.post-7406728287665248480</id><published>2009-12-03T18:47:00.000-08:00</published><updated>2009-12-03T19:28:29.831-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sangre dulce -novela en roleo-'/><title type='text'>Capítulo V</title><content type='html'>Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De vuelta a casa, Myrrot se había dedicado a lavar las ropas manchadas de sangre con algunas pócimas especiales quitamanchas. Su madre le había enseñado a usarlas, sobretodo en casos de emergencia o cuando las manchas eran muy resistentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para cuando Tilde volviese, su impecable conjunto negro estaría en la cama, listo para ser usado nuevamente. Sin embargo, en el momento en que lo depositaba en la cama, no pudo resistir el abrazar esa prenda contra su cuerpo, el estrujarla. Casi imaginaba a Tilde en ella nuevamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Debo estarme volviendo loco. Si me ve en esta mariconada, se burlará de mí por una semana. —pensó, aun sosteniendo la tela—pero…»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pudo dejar de estrujarla; tomó la elegante chaqueta negra y la restregó por su mejilla, imaginando que era Tilde en ella…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volver a casa en pleno día fue tan placentero como siempre. Sabía que no debería ser así, que debería estar preocupado por todo lo que se estaba echando a perder en tan poco tiempo, pero después de su charla con Jester, lo cierto que poco le importaba. Bajo ese sol resplandeciente, caminando libremente sobre el césped verde, parecía que pocas cosas importaban algo más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todavía tenía a Myrrot, ¿no es cierto? Todavía una casa a la que volver, un amante incondicional, acaso más boca sucia pero nunca inquisidor. No se podía decir que tuviera de lo que preocuparse en el justo momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó a casa, sintiéndose a gusto de inmediato. Hogar dulce hogar. En su cuarto, no obstante, la escena lo dejó en la puerta, mudo de asombro. Myrrot, su implacable, cruel, masoquista, burlón y malhablado amigo, acunaba algo entre sus brazos, ajeno a todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un frágil aroma que no supo identificar flotaba alrededor de él. Olía a limpio. Un segundo vistazo le reveló un cuello blanco, los pantalones negros. El traje del cementerio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh, me siento conmovido —dijo felizmente al comprenderlo todo. Abrazó las espaldas de Myrrot antes de que se volviera y le besó la mejilla—. No necesitas un traje para recordarme, querido, aunque sea tan elegante como este. Puedes tenerme cuando sea y siempre que no me moleste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había un poco de socarronería en sus palabras, pero de resto decía la verdad. Le había gustado ese pequeño gesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Maldita sea! Justo lo que menos deseaba había ocurrido, ¡Tilde lo había pillado abrazando la prenda! Y lo peor del asunto es que no se había dado cuenta sino hasta muy tarde, cuando le llegó el abrazo desde atrás, disparándole por dentro una inusitada sensación de calor, pero no ese usual calor lascivo, sino uno muy diferente, y al que Myrrot parecía temer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa empeoró con el beso que el vampiro le plantó en la mejilla, porque de golpe había provocado que se sonrojara. Inmediatamente Myrrot reaccionó inclinándose un poco y dejando la prenda en la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, no, no me malinterpretes ¡yo sólo la olía a ver si no quedaba olor a mugre! —le dijo, sin mirarlo a la cara. Se frotó una de las mejillas, como si con eso pudiese hacer que el maldito sonrojo se le fuera. —. Ya sabes, para que no te quejes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho esto, miró de reojo a Tilde —no quería encararlo con ese estúpido rubor en la cara— y le preguntó despreocupadamente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Y cómo estuvieron las cosas con Jester? Espero que no te haya hecho algún berrinche mágico o pegado su cursilería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La exagerada defensa de Myrrot casi lo hace reír. Y tampoco ignoraba el potente torrente de sangre que había ascendido por el rostro del klowny, podía olerlo con la facilidad con la que notaba la mirada empeñada en esquivar la suya. Pero no iba a decir nada acusatorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una cosa era molestarlo por los sentimientos que guardaba, otra humillarlo con ellos. Y no tenía ninguna razón para hacer eso último.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pues si necesitas saberlo —dijo todavía sin soltarlo. No sabía cómo se lo tomaría y no le importaba mucho, pero mientras hablaba jugó a describir los pezones sobre la camisa colorida. Era más fornido que Jester—, me pidió que lo matara y lo transformara para proteger a su amado. Y, ya que vas a enterarte de todas formas, te advierto que lo hice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oh bueno, la excusa perfecta para justificar el rubor maricón de sus mejillas, razonó Myrrot, disfrutando con la caricia que Tilde describía sobre su camisa. Sin embargo, en el preciso momento en que iba a relajarse para disfrutarlo y disimular la cuestión, Tilde le dijo algo realmente impresionante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pues si necesitas saberlo, me pidió que lo matara y lo transformara para proteger a su amado. Y, ya que vas a enterarte de todas formas, te advierto que lo hice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un momento, Myrrot se quedó mudo; luego, lentamente, se llevó la mano ancha a la boca y se cubrió los labios. Las risitas comenzaron a brotar desde lo más profundo de su cuerpo, primero sacudiendo los hombros, y finalmente estallando en carcajadas largas y estridentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo tomes a mal, pero…— decía Myrrot, entre risas — ¡qué buen chiste! Jestercín, el niño enamorado, sacrificándose por su amado Pierrot…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las risotadas de Myrrot llenaban por completo la habitación, mientras éste se sujetaba el estómago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me jodas, Tilde, ¿quieres decir que ahora Jester es un chupasangre? Con lo ahuevoneado que es, le espera una vida dura como vampiro. Digo yo, para eso se necesita mucho carácter y no cualquier pendejo puede ocupar el cargo. —dijo finalmente, tratando de controlarse para no reír de nuevo —. En fin, mientras no me ande mirando a mí como golosina, por mí que haga lo que le dé la gana. Total, ya tanto él como Pierrot me valen un pito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde arqueó una ceja, sorprendido, alejándose del klowny mientras se carcajeaba. Pero, pensándolo mejor, ¿qué más cabía esperar? Myrrot no estimaba a ninguna de esas personas, y cumplida su deseada venganza con Pierrot, nada podía querer de él. Jester sólo le representaba una soberana molestia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hablas de eso como convertirse en un policía —dijo simplemente y volvió a abrazarlo. No quería pensar mucho en lo que había hecho ni las posibles consecuencias de ello—. La verdad no sé qué será de Jester y no me interesa. Lo que desee hacer en su nuevo estado es sólo de su responsabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo te veo como una golosina —informó volviendo a su sonrisa complacida. Lamió su cuello como para probar su sabor—. Una grande, deliciosa y sexy golosina. ¿Eso te molesta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hablas de eso como convertirse en un policía. La verdad no sé qué será de Jester y no me interesa. Lo que desee hacer en su nuevo estado es sólo de su responsabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es que es verdad, Tilde. Yo me propuse que luego de darle el puntapié a Pierrot, podría largarme tranquilo. Incluso morir. —le dijo, sonriente —Lo que sea, pero ya habré cumplido mi mayor deseo. Con saberlo jodido, jodo a mi padre y yo feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que sonaba demasiado rencoroso y cruel decirlo, pero era la verdad. El constante recuerdo del sufrimiento de su madre día a día —hasta que terminó muerta a manos de klownys tréboles— era aliciente suficiente para ir tras Pierrot y buscar joderlo, porque bien sabía cuánto lo amaba el bastardo de Kyrriot, así que el dolor de Pierrot sería también su dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Permaneció en silencio, y sin darse cuenta, su mano ancha rozó la de Tilde. Cuando se dio cuenta, la alejó, pero justo en ese preciso instante, la lengua del vampiro le sentó como corrientazo eléctrico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo te veo como una golosina. Una grande, deliciosa y sexy golosina. ¿Eso te molesta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iba a decirle “si eres tú, para nada”, pero una vez más, pensó en ello como una cursilería que denotaba debilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo sé —le dijo finalmente, cerrando los ojos —, ¿parezco molesto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había notado el gesto de apartarse de Myrrot cuando rozó su mano. Sólo había sido un toque, no una caricia, pero lo bastante para que Tilde advirtiera su calor vivo. Un calor que él podía emitir sólo después de haber matado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo sé, ¿parezco molesto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agarró esa muñeca cálida, viva, como toda respuesta y lo volteó hacia él. Fingió examinarlo atentamente, evaluar sus labios y finalmente tuvo que sonreír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No tengo idea —respondió al fin estirando una rodilla, lo justo para rozarlo en la entrepierna, un roce simplemente—. Te empeñas tanto en ocultar tus pensamientos, que es difícil saberlo. Tendrías que ser un poco más claro al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Maldito sonrojo… maldito sonrojo del carajo…—pensaba Myrrot, sintiendo como volvía a enrojecer, y esta vez no podía torcer la cara —. Maldito seas, me estás delatando…»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Estaba siendo demasiado obvio? ¿O Tilde ahora lo estaba desnudando? Desde que lo había visto acariciar y besar la ropa recién lavada, no cesaba de tironearle los velos que cubrían algo que se suponía que era su corazón. Tenía su manera de hacer las cosas, y para Myrrot le era muy difícil acorazarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Pero tengo que hacerlo. No puedo darme el lujo que el sepa lo que siento… ¿y qué tal si sucede como a mamá? ¿Qué tal si acabo igual o peor que ella? —seguía pensando Myrrot —. No quiero terminar así, prefiero que me ejecuten antes que eso…»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Tilde es sincero… susurró su mente No te hará daño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, no me molesta que me veas como golosina andante…—repuso finalmente. —. Te lo permito sólo a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de interminables minutos, Myrrot musitaba su conformidad. Le complació escucharlo. Ya la idea había estado formándose en su mente, pero no estaba de sobra una confirmación dicha a las claras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me alegra oírlo —respondió y súbitamente le tomó del trasero, elevándolo sin mucho esfuerzo hasta dejarlo sentado en la cama. Se inclinó sobre él y sus manos, atrapadas bajo su peso, siguieron moviéndose, masajeando la carne oculta en el pantalón—. Porque la verdad que eres una golosina realmente deliciosa para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era verdad. En el poco tiempo que había transcurrido desde que había llegado a esa dimensión, Myrrot se había ganado una parte de su aprecio sin ningún esfuerzo. Por ser tan insoportable, necesitado a su manera, fuerte en apariencia, por ayudarle cuando nada lo obligaba a ello y luego “protegerlo” cada vez que podía. Le besó lenta y tranquilamente, sin ningún apuro, gozando del mero hecho de poder hacerlo todo lo que quisiera y de que al otro jamás le molestaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Gracias por lavar el traje —dijo finalmente, alegre, separándose pero sin sacar los brazos apoyados en sus hombros—. No te ofendas, pero lo prefiero por sobre tus otras prendas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Personalmente, Myrrot prefería, por mucho, las caricias lascivas. Eran menos comprometedoras y no se sentía tan… vulnerado, por decirlo de una manera. Cuando Tilde le acarició el trasero, el klowny sintió mucho alivio. Se olvidó un poco de su vulnerabilidad emocional y pudo centrarse en cambio, en sus dedos habilidosos que estrujaban la carne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, al entrar en contacto con la boca del vampiro en forma de ese beso tan tranquilo pareció hacerle cortocircuito. La forma en que sus labios rozaban los suyos, en que lo incitaba a abrirlos era demasiado, y Myrrot simplemente no podía parar. Su boca permaneció unida a la de Tilde hasta que éste se separó al fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Gracias por lavar el traje. No te ofendas, pero lo prefiero por sobre tus otras prendas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entrecerró los ojos y le hizo un gesto de “qué importa” con las manos. Estaba muy ocupado recuperando el aliento, como para preocuparse en menudencias como que le ofendiesen los gustos de Tilde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Quiero… si quiero…— susurraba su mente —. si quiero…»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Satisfecho por la reacción obtenida, Tilde sacó sonriente sus manos de debajo de Myrrot. Se irguió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Voy a darme un baño —anunció dándole la espalda—. Me da asco pensar que he pasado tanto tiempo sin tomar uno. Eres bienvenido para acompañarme si lo deseas —agregó con intención, cerrando la puerta del recinto tras de sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Claro. —respondió Myrrot, casi por inercia —. El baño está a tu derecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se abrazó a si mismo por unos segundos, intentando controlar el Holocausto que rugía en su interior. Sentía una especie de fuego inusitado por dentro. No, no era calentura solamente, sino una especie de…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la boca abierta, el klowny contempló a Tilde entrar en el baño. Nuevamente se enrojeció de golpe y el fuego pareció quererlo consumir. Sin resistirlo más, se encaminó detrás de él. Cuando estuvo en el baño, cerró la puerta tras sí y se le quedó mirando, mientras sujetaba el pomo de la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Acepto de buena gana tu invitación, viejo. —le dijo con cierto deje de deseo que no podía disimular. Sus ojos marrón oscuro brillaban intensamente —. Te enjabonaré la espalda y el culo, si quieres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho esto, sonrió y comenzó a desvestirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De acuerdo, podía admitirlo ahora. Lo había provocado adrede y la libido de Myrrot no le había fallado. No dejaba de ser un poco extraño, por otro lado, la cantidad de veces que se estaba acostando con esas criaturas en un día. Pero lo cierto es que entre el cuerpo de Jester y el de Myrrot, con éste tenía mayor afinidad. Myrrot se le imponía, feroz y atrevido, haciendo hervir en él una excitación semejante a la caza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aunque lo esperaba, le encantó escuchar, oler, percibir la presencia a sus espaldas. No tenía que verle a la cara, su corazón trotando en su pecho hablaba por sí solo. Se volvió. Myrrot era la imagen del ansia carnal, del anhelo irreprimible. Otro cazador más en busca de una deliciosa presa; sexo en lugar de sangre era el señuelo. Una sonrisa. Qué suerte había tenido al encontrarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por supuesto, caro mío —le respondió rodeándole los hombros para volver a besarlo. Sus labios impetuosos y ardientes, activos. Respiró su aliento dulzón, dueño de una tranquilidad que no era confianza, que ni siquiera era afán. Sólo calma, confort—. De verdad sería todo un placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde lo imitó desvistiéndose, primero desabotonando su camisa y dejándola por el suelo. Luego los pantalones, que apartó de sí con una patada. Extendió los brazos, deleitado por su completa desnudez, del aire que lo acariciaba, y abrió los grifos de la ducha. Las gotas de agua caliente pegaron su cabello y se lo apartó del rostro para mirar a Myrrot. No le dijo nada. Sólo alzó el mentón enarcando una ceja. “¿Vienes o no?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pudo resistirlo. Es que en ese momento, Myrrot no se sentía como… él mismo, pues. Se sentía controlado por alguna fuerza extraña que parecía crear este fuego que lo quemaba por dentro. Terminó de desvestirse, y entró sin vacilar en la ducha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acercó a Tilde y lo besó con fuerza, sujetándose a él como si se sujetara a un salvavidas. Los dedos gruesos de Myrrot se cerraron fuertemente en torno a los bíceps de Tilde, como tenazas de hierro. Mientras lo sujetaba, lo iba empujando con su cuerpo hasta que el vampiro quedó acorralado contra la pared. Una vez allí, Myrrot siguió besándolo, pero esta vez clavándole fuertes mordiscos en los labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era agresividad premeditada, era impulso por ese fuego de su interior y que no sabía definir conscientemente. Sólo tenía conocimiento de él, pero no sabía ni describirlo ni nada. Sólo obraba por instinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Yo… yo…— se decía Myrrot mentalmente —. Demonios, no sé…»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se separó de la boca de Tilde, mareado y aturdido. Entrecerró los ojos por el agua que caía frente a su rostro, y se dispuso a enjabonar el pecho del vampiro; tomó la esponja y el gel de baño, que apestaba a cientos de aromas forestales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Qué potencia, qué vigor! Tilde se sonreía dentro de los besos bruscos mientras se dejaba “atrapar” contra la pared. Era tan delicioso sentir su cuerpo tocarle, ardiendo estimulado al contacto suyo, que Tilde hizo caso omiso de su fuerza sobrenatural para ver qué sucedía, descubrir los extremos a los que Myrrot quería llevarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se separaron, Tilde estaba encantado, la sangre fluyendo como el agua sobre sus cabeza hasta su miembro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cuánto entusiasmo tenemos esta tarde —comentó dejando que Myrrot lo enjabonara. Se apoyó contra la pared, abandonándose a la satisfacción de saberse consentido—. No es que me queje, en realidad —añadió irónico, la mirada encendida, nublada como el vapor que se elevaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No supo cómo responder a los comentarios de Tilde. No tenía las palabras para poder describir todas esas cosas nuevas que sentía. Aunque de algo Myrrot estaba seguro y plenamente consciente: esto no era simplemente follar, esto era mucho más. Era la primera vez que sentía algo por otra persona, y la mejor manera que hallaba para exteriorizarlo era por la caricia brusca y pasional, acompañada de un intenso deseo de complacer a como diera lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esparció algo de gel en la esponja y a continuación la restregó en el amplio pecho del vampiro, delineando cada músculo que se encontraba. Primero los pectorales, luego el abdomen, que era tan bien formado como el suyo; delineó los contornos y paseó por la estrecha cintura, bajando hasta las caderas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Voltéate. —le dijo en un siseo cargado de deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomó la esponja y se entretuvo en la espalda ancha; el jabón impregnó los hombros y los omoplatos. Mientras paseaba la esponja, Myrrot sentía el fuego arder y arder en su pecho. Ese fuego lo impulsó a bajar un poco más, y esta vez no se conformó con la esponja, sino que con la mano jabonosa, la deslizó por el trasero firme de Tilde. Sus dedos anchos se deslizaban por la piel deliciosa de las posaderas, y se entretuvieron bastante en ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente, Myrrot se le pegó por la espalda a Tilde, y con esa misma mano jabonosa, se ocupó del sexo del vampiro. Entre sus dedos podía sentir la dureza, latiendo, emanando un intenso calor. Esa misma polla era la que tuvo dentro aquel día, luego de que Tilde lo mordiera y le hiciera probar la fuerza de sus colmillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tilde… no sé qué demonios me ocurre, viejo. —le dijo en voz baja, entre jadeos desesperados —. Esto que siento no es normal. No me siento yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ya lo había entendido. Ese cuidado extraño, la consideración en sus caricias no eran nada semejante a lo que había presenciado la primera vez que estuvieron juntos. Un presentimiento le acechaba la mente, persistiendo en tomar una forma contundente. Echó hacia atrás su cuerpo, languideciendo contra aquel pecho ante las caricias expertas que sentía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Se podría decir que yo tampoco —le dijo suavemente, sin desear romper la atmósfera de agradable intimidad que se había formado. Emitió una risilla que sólo le agitó un poco los hombros —. Normalmente a ningún amante le doy la espalda como ahora. O si lo hago, primero tengo que atarlo. Existe siempre el riesgo de que se aprovechen de mi buena voluntad, sabiendo a quién se enfrentan. Me gustas —admitió inclinando la cabeza, sus labios rozando el cuello. Olía a fiebre, adrenalina, a vida. Ardía—. Y tú sientes lo mismo. Supongo que es eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lentamente, Tilde envolvió con su mano la cálida de Myrrot y lo forzó a presionar más fuerte sobre su polla, de arriba abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te preocupes por eso —dijo apretando los dientes, la boca tensada, la cabeza esfumándosele gota a gota—. Déjate llevar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Normalmente a ningún amante le doy la espalda como ahora. O si lo hago, primero tengo que atarlo. Existe siempre el riesgo de que se aprovechen de mi buena voluntad, sabiendo a quién se enfrentan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot se recostó de la espalda de Tilde; cerró los ojos y colocó su rostro momentáneamente contra la piel ardiente del vampiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te haría daño nunca. —murmuró entrecortadamente —. Preferiría que me degollaras y me comieras vivo, antes de tener que hacer semejante cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gustas. Y tú sientes lo mismo. Supongo que es eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, debe ser eso. —repuso Myrrot. Cerró los ojos y se permitió dejarse llevar por la pasión que sentía hervir en su interior, y que se tradujo en la fuerza de sus caricias. Quería que Tilde sintiera a plenitud sus manos anchas, que disfrutara más allá de lo meramente carnal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—De hecho, creo que siento por ti esta cosa indefinida. —susurró, apretando el miembro de su… ¿amante? —. Pero lo dejaré de este tamaño, viejo. Tengo temor de volverme una réplica de Jester.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volteó a Tilde para quedar cara a cara con él; nuevamente se le acercó y lo acorraló contra la pared.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tómame. Soy todo tuyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca había sentido una piel tan suave en ninguno de sus amantes humanos. Lampiño como un adolescente que apenas penetra en la pubertad pero fuerte y vital como el hombre más consciente de su masculinidad. Tilde entrecerró los ojos cuando percibió el movimiento de labios, el aliento cálido acariciándolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No te haría daño nunca. Preferiría que me degollaras y me comieras vivo, antes de tener que hacer semejante cosa.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las palabras de Myrrot sonaban tan dulces, sinceras, impregnadas de ese agradable sentimiento que no saldría más que por sus manos, por su cuerpo ávido de lujuria y ojos prendidos. Sabía que no mentía. Al menos eso le había dejado en claro en más de una ocasión. Cuando lo defendió de Pierrot, cuando trató de imprimirle algún consuelo físico tras llegar a ese mundo. Y todo sin pedir nada, nada que significara un sacrificio para él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“De hecho, creo que siento por ti esta cosa indefinida. Pero lo dejaré de este tamaño, viejo. Tengo temor de volverme una réplica de Jester.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sonrió. Bueno o no, continuaba siendo más obstinado que cualquier cabra. En ese sentido podía tan infantil como Jester. E irresistible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo sé, querido —contestó suavemente—, pero “gustar” fue lo más suave que se me ocurrió para no asustarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego el empuje de nuevo, el apresamiento entre ese ser payaso al que había llegado a apreciar y la pared. Un lugar en el que no le importaría quedarse una hora o dos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Tómame. Soy todo tuyo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hambre de su voz. Tilde acarició las bellas facciones y apartó unos mechones estorbosos. Delineó la punta de las orejas pensando:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Sí, lo eres. Probablemente desde el primer momento que te mordí y no hiciste nada para detenerme, aunque podías.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tan hermoso —suspiró, complacido, y tomó el rostro entre sus manos para besarlo con la misma intensidad del otro, impulsándolo hacia la otra pared.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente sintió el cosquilleo familiar en la boca y al siguiente instante dos puntas presionaban contra su labio inferior. Presionó su boca contra el cuello del klowny, mordisqueó un poco, sin perforar la piel, mientras sus manos exploraban el mapa de músculos en su amplio pecho. Entonces halló el miembro erecto y lo estrujo sin piedad, impaciente, ansioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Preocúpate, va a doler —dijo divertido. En un segundo la sangre ya estaba fluyendo hacia él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segundos después de sentir la punta de los colmillos rozar su piel, Myrrot se estremeció de pies a cabeza, sin poderse controlar en lo absoluto. Quería volver a sentir el filo de esos enormes caninos, lo anhelaba como nada en ese momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En condiciones normales él jamás se entregaría de esta forma; no dejaría que nadie le diese la sensación de sentirse indefenso, no sin después darle una paliza y hacerle lamentar el haber nacido. Para Myrrot, que lo viesen en semejante estado era un privilegio que pensó que nadie tendría. Incluso en sus mejores días con Moyro, no se sintió así, aunque si bien acogido y protegido; pero aquello era distinto: era su padrastro, el único hombre decente que el conocería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora el nuevo lugar lo ocupaba Tilde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hundió sus dedos en la espalda del vampiro, entregándose nuevamente a él, recordando la primera vez en que dejó que lo mordiera, que lo mantuviese firme y clavado contra el sofá; esa primera vez en donde Tilde hizo lo que le dio la gana con su carne y su sangre, donde el fluido no faltó para dejarlo satisfecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, no había pensado en matarlo, pese a sus nervios e incertidumbre, pues los vampiros no existen en Pokáar, sólo los murciélagos. Con todo y eso, no pensó ni remotamente en usar un maldito doble y clavarle un cuchillo por la espalda. Simplemente había ladeado la cabeza y permaneció entregado hasta que al fin el otro quedó saciado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez —ni las próximas— sería diferente. Seguiría entregado al único que mal que mal, supo comprenderlo y aceptarlo tal cual, algo que Myrrot muy en el fondo buscaba desesperadamente. Alguien que lo escuchara y omitiera sus groserías; alguien a quien no le importase la finura; alguien honesto y en quien confiar… y alguien con quien follar como mantícora en celo, por supuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Preocúpate, va a doler&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No importa. Que duela todo lo que quieras. No me importa. —le dijo, entrecerrando los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reconoció los estremecimientos que recorrieron aquel delicioso cuerpo, y aprovechando su flaqueza, levantó una a una las piernas del klowny para envolver su propia cintura, dejando a su completa disposición el trasero que tanto había disfrutado en su primera noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era la misma posición dominante que había usado con Jester pero el sentimiento difería bastante: con aquel había sentido la pena de tener que matarle enterrada en el fondo de su placer como una astilla demasiado encajada en la piel para sacarla; ahí sentía que nada faltaba, nada dolía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la sangre. Fresca, dulzona, espesa, inundando su boca hambrienta, expandiéndose por su lengua como el mar sobre la arena de la playa. El poderío y la placidez del momento le llevaron a gemir profundamente, volviendo su cuerpo en sólo esa playa, que aguardaba el líquido manto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De manera inconsciente los dedos al final de unos brazos lejos de su mente otorgaban fuertes estrujones a la carne pálida, permitiéndose el rasguñar de vez en cuando. Se sentía más sólido y a punto de caer que en mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el placer de que podía hacerlo, cerrar los ojos en presencia de Myrrot sabiendo que no sucedería nada, que podía depositar en él la pasión que en la Tierra tanto había tenido que reprimir y sería algo mutuo, llevándolos a ambos al límite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejó que Tilde lo acomodara a gusto para lo que fuera que tuviese en mente; en ese momento, Myrrot estaba dispuesto a todo. Ladeó el cuello nuevamente y gimió en anticipación a lo que iba a sentir. Sus dedos azulados recorrieron la espalda de Tilde, y uno de esos fuertes antebrazos rodeó la nuca del vampiro para poder aferrarse a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pudo reprimir el quejido de dolor que brotó de sus labios al sentir los poderosos colmillos hundiéndose en su carne. Por Korr, qué sensación tan intensa y exigente atormentaba sus terminaciones nerviosas. A pesar del torrente de agua que caía, Myrrot podía sentir a la perfección la sangre fluir por las heridas abiertas, y los labios del vampiro, que se fruncían, buscando succionar el fluido que brotaba alegremente antes de que el agua lo lavara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí… así, Tilde…— gemía Myrrot, —. Dame la mordida más profunda que quieras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguramente luego de esto, Tilde tendría que traerse cargado a Myrrot, pero esta vez, a él no le molestaría. Ya no podía dárselas de duro con él, por mucho que quisiese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuego. De su miembro pugnando contra su control, del agua caliente sobre sus cuerpos, de la calidez roja de Myrrot derramada a su placer. Perdido en medio de su plenitud, no se enteró de lo que Myrrot decía, aunque percibía la mandíbula moverse contra su mejilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los gemidos roncos, profundos, estremecían la garganta como el ronroneo a un gato y el toque inesperados de sus manos erizó toda la piel de su espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Está conmigo, está aquí” pensó sin saber a qué se refería y el deseo de poseerlo lo consumió entero. Pocas veces había presenciado una entrega tan absoluta, ese nivel de lánguida satisfacción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al lado de alguien tan brusco y prepotente como Myrrot, el hecho parecía más abrumador de lo que era. Porque a pesar de que era un cuerpo, una fuente de alimento, jamás se olvidaba de quién era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Profundizó la mordida, esta vez con saña, llevado por un nuevo impulso. Aprovechó ese mismo instante para penetrar entre sus nalgas prietas, encerrándose a sí mismo en otro infierno ardiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grito de Myrrot no se hizo esperar; era un sonido que encerraba infinito éxtasis con intenso dolor: dolor por la mordida, por sentir su carne ser desgarrada otro poco más por aquellos dientes. Éxtasis por volver a sentir la intimidad del vampiro enterrarse en sus entrañas deseosas de tenerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot extrañaba todo esto, y ahora deseaba sentir más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentía el cuerpo de Tilde empujar vigorosamente contra el suyo, haciéndole sentir la fuerza de su miembro, a la par de la de sus caninos. El fuego que parecía desbordar de su alma pareció salir y aquello se tradujo en gemidos de apasionada entrega. Los dedos de Myrrot seguían estrujando la espalda de Tilde, pero luego subieron rápidamente y acariciaron el cabello adherido a la nuca del vampiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese instante, nada más existió para Myrrot; sólo estaban él y Tilde, el resto no importaba en lo absoluto. El mundo podría hacerse pedazos, miles de temblores podrían estremecer Pokáar, las mantícoras podrían invadir su casa, y aun así, ninguno de los dos abandonaría el infierno placentero en el que estaban metidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hasta el fin del mundo, Tilde…— susurró Myrrot, cerrando los ojos. —. Hasta el fin del mundo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“De este o de cualquiera” agregó Tilde mentalmente, embistiendo con un brío que casi se sentía ajeno a su voluntad. Las caricias en su cabello lo volvieron a estremecer y por un momento creyó que el agua resbalando por su rostro eran lágrimas de éxtasis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrazó el cuerpo de Myrrot contra el suyo, buscando sin darse cuenta una afirmación de que estaba sucediendo realmente y en serio tenía a esa espléndida criatura gimiendo, admitiéndolo en todo sentido posible, tan suave como nada y vivo como cualquiera. Estaba desorientado. ¿Adónde se había ido el piso, el techo? El agua, sus gotas infinitas, implacables, ¿venían del cielo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un tamborileo. El corazón palpitando. El suyo de manera tan fuerte que había opacado casi cualquier sonido existente y el de Myrrot, corriendo presuroso a sumergirse entre sus labios. Si continuaba por ese camino, acabaría matándolo. Tilde lo supo en ese instante y aun así le costó separarse de esa fuente perfecta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vio los agujeros enrojecidos en los bordes, llorando hasta el pecho pálido, deshaciéndose sus hilos cuando otra gota caía. Resultaba un espectáculo tan absorbente, hermoso, que Tilde se obligó a desviar la vista besando a los labios expectantes de Myrrot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus manos se tensaron, oprimiendo la carne que abrazaba, al tiempo que hundía la cabeza entre la cabeza y el hombro, del lado opuesto utilizado por sus colmillos. Adentro y afuera dirigía la marcha sus caderas hacia el orgasmo. Éste tocaba a las puertas de sus partes inferior y quería salir, desesperado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un levísimo sabor a sangre llegó al paladar de Myrrot, pero no era que le importara demasiado. Tomó con desesperación el rostro del vampiro, sujetándolo entre sus dedos anchos a la par que le devolvía el beso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuello le dolía, y el agua caliente resbalando por la herida era insoportable, pero aquello no importaba. Todo lo que quería era seguir sintiendo a Tilde, el tenerlo a su lado, para bien o para mal. Echó la cabeza hacia atrás y se acomodó mejor entre los brazos del vampiro. Se sentía de maravilla estar entre ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora comprendía a la perfección al estúpido de Jester y sus malditas ensoñaciones. Muchos matarían por sentirse así en los brazos de alguien. Sonrió para sus adentros, porque el pobre diablo nunca se vería correspondido por alguien como Pierrot, a quien solo le importaba tener mil culos para follar a gusto. Y en tal caso que Pierrot le correspondiera, pues lo compadecería aun más, porque no le iba a sentar bien las veces en que sorprendería al otro en plena faena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces Myrrot rió, pero fue un sonido algo apagado por el agua y la sensación de debilidad que comenzaba a asomar su nada agradable cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ahora lo entiendo. —susurró al oído de Tilde —. Esto que vivimos es lo que todos buscan y rara vez obtienen…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicha la frase, mordisqueó el lóbulo de la oreja, y lo remató con un suave lametón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué te parece si le ponemos más gusto a esto? ¡Cambiemos de posición!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se bajó cuidadosamente del abrazo de Tilde, y se colocó de espaldas a él, ayudándose con la pared, de la cual se sujetaría. Le sonrió al vampiro y se palmeó una nalga redonda y algo prominente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué te parece hundir tus dientes acá?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Esto que vivimos es lo que todos buscan y rara vez obtienen…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Y yo tuve que llegar a otra dimensión, a saber por qué medio, para encontrarlo”, pensó Tilde divertido por la idea, aún un poco mareado por la sangre ingerida. ¿Mejor tarde que nunca? Pues sería apropiado decir: mejor en algún lugar que en ninguno. Iba a decir algo al respecto, cuando el lametazo en su oreja le arrancó un súbito siseo de placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Curioso y fascinado, contempló el cambio de posición al que se refería Myrrot. En sus movimientos había una pesadez nueva y la manera clara que tenía de sostenerse de la pared demostraban el agotamiento al que lo había sometido. Extrañamente, la consciencia de este hecho excitó aun más sus sentidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y esas nalgas preciosas. ¿Cómo podía resistirse a ellas, a esas formas ideales? Tilde se arrodilló antes de caer en cuenta en lo que hacía y apretó el delicioso trasero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Describió de arriba hacia abajo líneas rojizas utilizando las uñas, las pellizcó dejando dos perfectas marcas de donde lo tomó. Un gemido se le escapó mientras volvía a abrir la boca. Lamió, lascivo y glotón la superficie empapada, descubrió su aroma impregnado en el centro y lentamente una risa subió por su pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eres un demonio, Myrrot —comentó masajeándolo—. Vas a obligarme a que te quite hasta la última gota, si no me vuelves loco antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y dicho esto, mordió la redondeada superficie con un colmillo y se quedó contemplando el resultado. Una única corriente de sangre roja descendió por la pierna derecha y él la recogió con la lengua, subiendo de nuevo. Ayudándose de las manos, presionó alrededor de la herida duramente, de modo que el líquido saliera a voluntad. Al menos de esa manera no corría el riesgo de dejarse atrapar por el deseo de tragárselo hasta que simplemente llegara al punto en que no quedaba nada que chupar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apoyado en la pared, Myrrot recibía con lasciva glotonería cada atención que le prodigaba Tilde. Se sentía débil, si, pero en ese momento iba a pasarse su debilidad por el culo. Quería disfrutar, quería dejarse hacer de mil maneras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eres un demonio, Myrrot. Vas a obligarme a que te quite hasta la última gota, si no me vuelves loco antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiso responder, pero el placentero dolor al sentir el colmillo hundirse en una de sus nalgas —fue un mordisco goloso y dado con ganas— lo distrajo momentáneamente. Myrrot volvió a gemir y se empinó un poco más, como ofreciéndosele.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si eres tú, pues podemos echarle ganas al asunto. —contestó Myrrot, mirándole por encima del hombro con una sonrisa encantadora —. No me importa compartir una eternidad contigo, viejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde se detuvo. Alzó la vista para ver tal vez la sonrisa más bella que podía concebir Myrrot. No supo qué sintió. ¿Pena, sorpresa? Desconcierto, seguramente en parte, porque ¿de aquí a cuándo se volvió tan fácil pensar en la muerte, en la eternidad? ¿Tanto así caló en Myrrot?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni siquiera llevaban una semana de conocerse. Pensó en decirle algo como “no vuelvas a decir eso” pero ni siquiera abrió los labios. Bajó la mirada. Pasó con su mano la nalga que no había mordido, la sopesó dentro de su mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le dio un potente golpe que resonó en sus oídos y acercó el rostro a la otra, degustando el elixir pero fue un gusto efímero. Percibió el ardor tras su golpe poniendo el rostro contra la piel rojiza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Sabes qué es lo más terrible de esa frase? —dijo como al aire—. Que estoy considerando tomarla en serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le dio otra nalgada. Eso le animó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El klowny gimió con cada nalgadazo que el vampiro le propinaba. Justamente las nalgadas eran su platillo favorito en la cama, muy a pesar del “pasado” que tenía con ellas, y como su padrastro solía azotarlo cuando era pequeño. Sin embargo, superados algunos rencores y resentimientos, bien podría aceptarlas, y más cuando éstas venían acompañadas de tanto placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Sabes qué es lo más terrible de esa frase? Que estoy considerando tomarla en serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tómala como quieras, viejo. —le replicó Myrrot, sin perder la sonrisa encantadora. No le asustaba para nada que Tilde lo mordiera hasta morir —. Me da igual, mientras estés aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se llevó una mano a la entrepierna y tiró fuertemente de su miembro. El placer que sintió con esto lo hizo contonearse otro poco más, a los ojos hambrientos de Tilde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ahora nalguéame más,— le amenazó entre bromas —o te llevo donde el doc para que te quiten los colmillos y los vendan como talismanes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se rió de buen agrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me digas —replicó propinándole otro golpe—. Eso sería una mayor lástima para ti que para mí. Hay tantas formas de sacar sangre de una persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estiró la mano sobre la piel marcada, sintiéndola latir adolorida. Lo apretó como si fuera simple masa. La herida que había realizado había vuelto a sangrar. Tilde lanzó otro golpe directo a ella para luego lamerse las manchas rojas que quedaron en sus dedos, volviéndolo más lento de lo necesario, la mirada fija en Myrrot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Delicioso —expresó y a continuación metió el rostro entre las dos porciones de carne coloridas e hinchadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Forzó la piel a apartarse para dejar a su disposición la pequeña abertura que ya lo había recibido. Sin más preámbulo realizó un pequeño corte a un lado de ésta. Con saliva y la sangre lubricó la entrada para su lengua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Por un momento, sintió que iba a derretirse!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora la lengua ágil de Tilde —esa misma que se movía para chuparle la sangre— se movía entre sus nalgas, bañándolo de calor y esparciendo el fluido rojizo que manaba del corte. Intensificó la paja que estaba haciéndose, dándose apretones bruscos, mientras mantenía la cabeza baja y se sujetaba de la pared con una mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejó salir un gemido ronco de placer y se relamió los labios de puro gusto. Se empinó otro poco más, tratando de mantener el equilibrio. La idea de que el vampiro lo follara en tan “humillante” postura rondó su mente y se negó a desvanecerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿A que no quisieras metérmela en esta postura? —le dijo entre gemidos — ¿No te gustaría tener a alguien tan insoportable y prepotente como yo humillado, dejando que se lo cojan en esta posición, con el culo bien levantado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que la respuesta de Tilde sería afirmativa y deliciosa, pero quería escucharla. En realidad, más que la cogida en si, eso era lo que mas deseaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No sabría responderte —murmuró Tilde reemplazando la lengua por su dedo—. Con la erección que huelo desde aquí, cabe preguntarse si humillado es la palabra que define tu estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diciendo esto Tilde se levantó y en lo que demora un parpadeo, estrechó la espalda de Myrrot contra su pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le tironeó de la oreja, mordió el lóbulo hasta hacerle otro pequeño corte en ella y unió sus caderas de manera que su polla quedara fija entre las dos montañas de carne caliente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué sería más apropiado? —preguntó en su oído, apropiándose del miembro de Myrrot y otorgándole un fuerte apretón—. ¿Excitado, masoquista empedernido en celo? ¿Qué tal fogoso montón de dulce urgido? Porque eso es lo que eres, ¿no es verdad? —susurró estrechando la cercanía entre sus caderas—. ¿Negarás que estás ansioso porque te folle tan duro, tan salvaje que no recuerdes ni tu nombre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rápidamente la cosa cambió, y Myrrot se vio envuelto en los brazos exigentes de Tilde. No era que se quejara de ello, sino todo lo contrario. Además, podía sentir su enorme polla rozando cálida y provocativamente entre sus nalgas, aumentando más el deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué sería más apropiado? ¿Excitado, masoquista empedernido en celo? ¿Qué tal fogoso montón de dulce urgido? Porque eso es lo que eres, ¿no es verdad? ¿Negarás que estás ansioso porque te folle tan duro, tan salvaje que no recuerdes ni tu nombre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Para qué mentirte, Tilde…— le dijo, con un quejido suave —. Sí, soy un condenado dulce de dos patas urgido por coger… ¡lo admito, sólo pienso con la polla!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Echó las orejas largas hacia atrás y restregó su cuerpo contra el de Tilde. De repente sintió ganas de correrse, pues por el dolor y los estímulos bruscos que había experimentado se había excitado hasta el famoso punto del “no retorno”, que le obligaba a gemir y suplicar desesperadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Méteme esa enorme verga que tienes! ¡Tilde, te lo suplico! —le suplicaba Myrrot, desesperado — ¡Fóllame de tal forma que no me acuerde ni de mi mismo! ¡Te lo ruego, estoy condenadamente caliente!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vehemencia en los ruegos de Myrrot casi hace perder de nuevo la cabeza a Tilde. Sin embargo, con toda tranquilidad y firmeza tomó las caderas de Myrrot y las alejó de la pared mientras éste todavía se sostenía de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empinó un poco más el trasero expuesto presionando con un puño sobre su espalda baja suavemente. Dio un paso atrás y vio las heridas todavía sangrantes que formaban hilos por las piernas de Myrrot. Se sonrió, suspirando. Qué espectáculo más grandioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando finalmente lo acomodó como quiso, la embestida que le dio fue inmediata y brutal, aferrándolo de tal modo que sentía los huesos. No aguardó a recibir respuesta y dedicando una paja violenta a su polla, continuó moviéndose contra él apurado por un frenesí que tenía tanto que ver con su propia urgencia como su sed de provocar dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las cosas que más le agradaba a Myrrot era que Tilde lo complacía en todo: desde en sus tendencias masoquistas, hasta en sus planes estrafalarios para distraer a la gente o cobrar venganza. En ambos aspectos compartía un vínculo muy especial con aquel vampiro. Adoraba su indulgencia, como si sintiera placer en consentirlo, tal como lo hacía ahora, haciéndole sentir la fuerza de su polla mientras lo mantenía empinado. Sus movimientos eran fuertes y decididos, tal y como le gustaban a Myrrot. Dominante, prepotente y chocante, él solamente podía bajar la cabeza ante alguien realmente digno y que realmente lo aceptara como era, sin estupideces ni quejas por falta de finura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez más, le estaba demostrando lo mucho que se rendía; aunque para algún otro fuese una muestra burda de lascivia y nada más, para Myrrot abrigaba otro significado. Follar era una cosa, y entregarse, otra. Además, entregarse no era acostarse en un lecho de flores, con musiquita suave ni palabras cursis susurradas al oído; para él, entregarse era ofrecerse totalmente, aguantar el dolor y complacer al otro en lo que quisiera. En este caso, Myrrot complacía a Tilde en sus ganas de saciar su sed de sangre, y de inflingir dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, gimió una y otra vez, aferrándose a la pared, manteniendo el equilibrio, concentrándose en el humillante placer que sentía, suplicando y contoneándose. Sus labios se movieron, pero ningún sonido salió de ellos. Aun así, quien leyese los labios podría darse cuenta de que decían “soy tuyo” una y otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez en algún momento, esos labios pronunciarían finalmente las palabras inimaginables para Myrrot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sumergido en su placer, Tilde todavía tenía la suficiente razón para sentir otras cosas aparte del terrible contoneo a que Myrrot hacía presa de su miembro. Sus gemidos continuos mezclándose como vapor en la ducha, haciendo de caricias en su oído. Otra cosa era un asombro que aún no conocía palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era sólo que Myrrot se dejaba follar de la peor manera. Ni siquiera que le permitiera su sangre. Desde el primer momento en que Myrrot le había enseñado una opinión contraria y se alzó contra él, incluso cuando envió sus clones para detenerle, ya no era sólo un recipiente donde dejar su sadismo o una fuente de alimento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin importarle complacerlo en absolutamente todo, hacía de su santa voluntad y podía joderse el que se opusiera. Alzaba su propia voz, la usaba. Tenía una voz franca y desinhibida. De él no cabía aguardar planes para atacar por la espalda. Aun con Pierrot, siempre fue de frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, tal vez nunca aprendiera a controlarse. Tal vez su tendencia a pensar con la polla los metería en más problemas en el futuro. A lo mejor con él no podría entrar en los hoteles elegantes en lo que solía hospedarse cuando reunía el dinero, allá en la Tierra. Pero ¿eso importaba? Había conocido a tantas ratas, sabandijas de labia más cortés y donosura exquisita. ¡El mismo conde que lo condenó había sido el perfecto caballero, quien le enseñó todo lo que sabía sobre modales!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot se lo había dicho y demostrado irrefutablemente; con él podía estar seguro, dejar de preocuparse por mirar sobre su hombro. Y su vigor, su pasión, su lealtad canina, su absoluto desinterés de mantener máscaras ante sí habían sido, finalmente, la razón por la que se ganó no sólo su confianza, sino su respeto y admiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo quería. Sí, lo quería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, el placer activó el “detonador” y al fin Myrrot experimentaba una vez más, las dichas del orgasmo. Se sintió eyacular abundantemente, bañando los dedos de Tilde con su cálida viscosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se estremeció fuertemente, pero aun así todavía le aguardaba el placer mayor; entre gemidos, se llevó ambas manos a las nalgas y se las separó aun más, quedando totalmente expuesto a los ojos ansiosos de Tilde. Se podía apreciar no solamente el miembro incrustado en aquella abertura, sino también los hilos de sangre que manaban de ella. Algunas veces, su dueño se contraía fuertemente, apretando el miembro viril que tenía en su interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No ahora, Tilde… sigue por favor. —le decía ahora casi entre ronroneos —. Dámela todita, quiero sentirla….&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas se enteró de que Myrrot había terminado, incluso tras advertir el olor del semen derramado y la calidez en su palma. La mayor prueba del hecho se concentró en la violenta contracción que oprimió su miembro, obligándose a morderse el labio inferior para no correrse de inmediato. En cambio continuó penetrándolo, cada vez más lento, liberándose poco a poco en su interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando ya no le quedó nada, se apartó, mareado de la satisfacción, y vio de reojo la sangre de las heridas que no permitió cicatrizar. Las admiró como un bello color en un cuadro, sin hambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No abandonó el abrazo alrededor de Myrrot, pues con las energías que acababa de gastar, soltarlo equivalía a dejarlo desplomarse. Tilde lo movió sin grandes esfuerzos, de modo que pudiera sostenerlo desde la cintura sosteniéndole un brazo alrededor de los hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alcanzó la llave del agua para cerrarla y el súbito descenso de calor se tradujo en una corriente de frío recorriéndole el cuerpo. Suspiró. Era como despertar al mundo real. Empezó a idear una frase acerca de lo que le había encantado la actuación durante el acto, pero acabo diciendo en tono jocoso:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nada como buen sexo para condimentar un buen baño —Y no contento con eso, depositó un beso en la mejilla del klowny—. Estuviste soberbio, mi querido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot sonrió lánguidamente ante las palabras de Tilde, y casi pareció derretirse cuando éste le besó la mejilla. No pudo evitarlo, porque entre el cansancio, la debilidad y todos esos sentimientos revueltos, no tenía fuerzas para resistirse a nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente, se soltó de Tilde momentáneamente, y caminó hacia su habitación; allí revisó torpemente en su gabinete, y extrajo de él un diminuto cofre. No lo había abierto desde que su madre se lo regaló, cuando él cumplió la veintena centenaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dáselo a quien quieras mucho Le había dicho ella Contiene todo tu amor, y éste se verterá hacia esa persona. Te encontrará donde sea que estés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot, creyendo que aquello nunca pasaría, se limitó a guardar el cofre en ese gabinete, y no lo recordó, sino hasta hoy, junto a sus gratas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ven acá un momento, Tilde. —le dijo, dejándose caer en la cama, y a continuación alzando la cabeza, mientras acunaba el cofrecillo en sus manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde lo acompañó en la cama, extrañado. Después de lo sucedido, había supuesto que lo primero que quería hacer Myrrot sería echarse a descansar y en cambio lo veía con pequeño cofre en las manos. No supo interpretar nada de aquello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Querido, no estarás pensando en pagarme, ¿cierto? —dijo en broma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot sonrió y rodó los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hasta pesetero me saliste, tío. Me tomas el pelo, eso es definitivo. —dijo el klowny, con una sonrisa cansada, mientras el vampiro se acercaba y veía el cofre con curiosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Verás, no he abierto esto desde hace ciento cincuenta años. Me lo regaló mi madre, y según ella, debo dárselo a alguien que… bueno, que quiera mucho. —dijo Myrrot, sonrojándose a medida que abría el cofre y veía con sorpresa su contenido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían dos cadenas de platas, de eslabones delgaditos, y ambas terminaban en un aro. Myrrot las miró con curiosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Supongo que me toca una a mi, y la otra a ti, Tilde. —le dijo, tomando la mano del vampiro y depositando el objeto brillante en ella —. Interpreta esto como… bueno, algo oficial. Algo bonito. Algo especial. Como quieras. Yo no sé decirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Verás, no he abierto esto desde hace ciento cincuenta años. Me lo regaló mi madre, y según ella, debo dárselo a alguien que… bueno, que quiera mucho.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sonrojo de Myrrot no le pasó desapercibido a Tilde y el sentimiento de ternura que le provocara desde que lo tuviera en sus brazos en el baño, se intensificó. Seguramente el klowny no se daba cuenta, pero se volvía irresistiblemente adorable cuando se apenaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Interpreta esto como… bueno, algo oficial. Algo bonito. Algo especial. Como quieras. Yo no sé decirlo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde examinó la cadena. La plata brillaba como si acabara de salir de la tienda y el anillo se sentía suave al tacto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es magnífico. Tu madre sin duda tenía un gusto exquisito –opinó deleitado. Se la puso alrededor del cuello y se quedó mirándolo unos instantes, pensativo. Luego se volvió a Myrrot, sonriendo cálidamente. Podía entender cuánto significaba ese pequeño gesto para él—. Gracias, querido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un gesto de la mirada, le señaló un retrato de una chica Joker; excepto por largo de cabello, se podía decir que Myrrot era la fotocopia de ella, pero en versión masculina: misma expresión, misma sonrisa, mismos ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonrió de cansino deleite al ver la sonrisa de Tilde, y acto seguido, se amarró la cadena en la gruesa muñeca. Para Myrrot era más que suficiente, no quería más ceremonia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo que te dije en la ducha es en serio, Tilde. —le dijo en voz baja, alargando la mano para acariciar los eslabones de plata que brillaban alrededor del cuello del vampiro. —. No quiero a nadie más sino a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde apreció el singular parecido entre madre e hijo. Incluso el brillo de los ojos parecía poseer la misma fuerza, la misma pasión por la vida y la sonrisa algo maliciosa. Y sin embargo, no dejaba de tener el encanto femenino de toda buena madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dedos de Myrrot estaban tan cálidos, a pesar de la sangre perdida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Lo que te dije en la ducha es en serio, Tilde. No quiero a nadie más sino a ti.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué palabras más dulces, cuán suave era su caricia. Y la sinceridad con que insultaba, degradaba y sonreía burlón, tan clara como su piel. Tilde juntó su mano a la de Myrrot, dándole un ligero apretón entre sus dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bien, querido —aceptó esbozando una sonrisa. Un sentimiento cálido, olvidado desde hacía tanto tiempo, renacía en su pecho, relajando su cuerpo—. Me parece bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había más nada que decir en ese momento. Todo lo que tuviesen que decirse, ya estaba dicho. Myrrot hizo un gesto con la mano e invitó a Tilde a seguirlo en un viaje: al mundo de los sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y esta vez no tuvo miedo en repegarse a su lado, porque ahora el miedo era volverse a ver envuelto en la soledad de antaño…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***************&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, las noches para Jester no eran tan placenteras, y ahora menos que nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace un par de días había ido a ver a Pierrot. Ilusionado, había reunido sus mejores dulces e incluso un pequeño regalo para animarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio, todo excelente. Pierrot se estaba recuperando, y sus padres lo tenían alejado de la horda mientras su estado anímico regresaba a la normalidad. Charlaron alegremente, hasta que Jester le había confesado el secreto y su pequeño sacrificio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo hice para protegerte de quien sea. Ahora tengo fuerza y velocidad. —le decía, sonriendo. Sin embargo, a Pierrot se le fue el color de la cara y retrocedió de golpe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ahora eres uno de ellos, Jester. No quiero verte jamás ¿me oyes? Lejos de protegerme, seguro me verás como tu alimento, y no, gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester soltó un sollozo, incapaz de entender qué había hecho mal, ¡todo había sido por Pierrot! Había pasado mucho sufrimiento para… ¿esto? ¿Para que lo botara como chancleta vieja?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sacrifiqué mi vida, le llevé la contraria a Tilde, y todo para que me desprecies, como si realmente creyeras que yo te haría daño…— musitó, mirando la enorme jeringa y la bolsa de polvos somníferos —. Ni siquiera he usado mis colmillos, ni he dejado muerto a nadie… ¿qué más quieres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una semana había pasado, y aunque había dicho que no le importaba, Tilde sí volvió a pensar en Jester. Día a día aguardó noticias sobre un nuevo asesinato, sobre una criatura de cabellos lilas que huía demasiado rápido de la escena de un crimen, pero no sucedió así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era inverosímil asumir que simplemente se había negado tomar sangre, porque ahora todo su sistema dependía de ella, de modo que debió haber descubierto una manera de alimentarse sin levantar habladurías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea era alentadora pero también cabía pensar en la posibilidad más demente: Jester, aterrado por lo que planteaba su nueva condición, se había encerrado en algún sitio esperando que la sensación se le pasara. Como con el hambre mortal, llegaría un punto en que estuviera tan agotado que ya no sentiría el hambre. Y en cuyo caso su cordura se despedazaría. Ya lo había visto antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa tarde comentó de pasada que salía a tomar un aperitivo. Apenas anoche había vuelto a servirse del cuerpo de Myrrot. Éste no hizo más que un gesto de despedida tendido en la cama. El ocaso se percibía a través de las montañas lejanas como explosiones de morado, naranja y azul. En la ciudad nunca se sentía un aire tan puro como en ese mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rememoró sin mucho esfuerzo sus pasos hasta dar con la fachada del hogar de Jester. Consideró la opción de entrar a través de alguna ventana, sólo espiar si las cosas andaban bien, pero no le convenció. Llamar era más rápido. Si Jester se había enclaustrado, simplemente no abriría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tocó a la puerta, expectante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Jester, cariño, abre la puerta, que estoy ocupada haciendo la cena. —comentó Nanaru, su madre. De mala gana —y enjugándose las lágrimas para que no lo vieran— bajó y abrió la puerta. Se quedó sorprendido al ver quien era su visitante: ¡era nadie menos que Tilde, el que lo había vampirizado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se frotó un poco los ojos, y anunció a su madre, que todavía estaba en la cocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mamá, vino un amigo de la horda a charlar conmigo. —le dijo, mientras conducía a Tilde escaleras arriba —. Será sólo un momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—De acuerdo, hijo. —respondió distraídamente la mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En silencio, Jester subió con Tilde; una vez en la habitación, se le quedó mirando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No he matado a nadie. —le dijo, con una sonrisa —. Ni sufren.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Mamá, vino un amigo de la horda a charlar conmigo. Será sólo un momento.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde no pudo evitar asombrarse por estas palabras. Pero claro, había olvidado que Jester todavía era lo bastante joven para vivir con sus padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegados a la habitación, Tilde examinó a Jester sin que éste se diera cuenta. Estaba vivaz y sonrosado, señal de que se había alimentado bien. Eso era un alivio, al menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No he matado a nadie. Ni sufren.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde frunció los labios con desaprobación antes de percatarse de lo que hacía. Un vampiro que no mataba a nadie, pensó. Qué desperdicio. Sería como un león dedicándose a pastar junto a los venados. Pero ¿qué podía esperarse de alguien como Jester? En el fondo, tal vez fuera lo mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya veo —dijo inexpresivo, observando la habitación. Todo estaba en orden, inmaculado. Ni una mota señalaba que su ocupante había muerto y revivido. Arqueó una ceja—. Parece que llevas el asunto mejor que en mis expectativas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester le ofreció una sonrisa dentuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te dije que me las ingeniaría, Tilde. Lo logré. —cogió la enorme hipodérmica que había mandado a construir: era un tubo enorme que albergaba al menos dos litros de sangre, y al final tenía una filosa aguja cuya punta cortaba como hojilla de afeitar… pero insertada cuidadosamente, apenas si dejaba una marca de pinchazo y poco más. —. He ideado mi método para comer, y no me ha faltado alimento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, al menos eso era cierto. No le faltaba comida, e incluso sus padres seguían conviviendo con él y lo querían igual, a pesar de que a veces les asaltaba el temor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mamá casi sufre un desmayo cuando le dije. Me costó un poco explicarle mi condición…— dijo, entornando los ojos —. Pero al final, ellos me dijeron que iban a encontrar una solución más adecuada para que yo no tuviese que pasar tanto trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al decir esto, la sonrisa dentuda se esfumó un poco: era cierto, al menos comida no le faltaba, pero una de las cosas más importantes si, y ese sería su pesar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Mamá casi sufre un desmayo cuando le dije. Me costó un poco explicarle mi condición…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde casi no se lo creyó. ¿Hablaba en serio? ¿Realmente le había dicho a sus padres que su hijo se convirtió en un chupasangre? No supo qué pensar de eso. Al cabo de unos instantes de estupefacción, la carcajada lo atacó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Vaya que era peculiar ese mundo y sus criaturas! Se imaginó la escena. Quiso aplaudir por lo tremendamente absurdo que resultaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Esa no la esperaba —reconoció al fin, recomponiéndose pero aun con la sonrisa en los labios—. De verdad te digo, Jester, eres muy afortunado por no ser de donde vengo. En mi mundo tus padres te habrían internado en un centro para locos o mandado a que te exorcice el sacerdote más cercano. Pero dime, por curiosidad, ¿tienen idea de cómo o por qué cambiaste? —preguntó por último.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora más que antes sentía curiosidad por aquel payasito. Era tan simple, tan falto de dificultades, que provocaba desentrañar la profundidad de su mente, a descubrir los matices oscuros que se ocultaban en las sombras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces se percató de la sonrisa que desaparecía, aunque no hizo ningún gesto que lo indicara. Se sonrió para sus adentros. Ahí había algo, sin duda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh, pero eres tan transparente, querido —dijo suavemente, casi compasivo—. Probablemente esa sea tu peor maldición. ¿Te ha sucedido algo? No es de mi incumbencia pero no veo por qué no podrías hablar conmigo al respecto. Después de todo, técnicamente soy tu padre —finalizó su comentario con una sonrisa ladeada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De verdad te digo, Jester, eres muy afortunado por no ser de donde vengo. En mi mundo tus padres te habrían internado en un centro para locos o mandado a que te exorcice el sacerdote más cercano. Pero dime, por curiosidad, ¿tienen idea de cómo o por qué cambiaste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Imagino a que se debe porque nadie sabe qué son vampiros, y nadie les teme porque no saben qué son ni qué peligros entrañan. —contestó Jester, con simplicidad, pero ya no tan sonriente —. Y no, ellos no saben cómo cambié. Yo sólo les dije que tenía una enfermedad y que éstos eran los síntomas. Ni loco les diría la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se abrazó a sí mismo por unos segundos. Los ojos comenzaron a picarle de nuevo: eran las lágrimas, que querían volver a caer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oh, pero eres tan transparente, querido. Probablemente esa sea tu peor maldición. ¿Te ha sucedido algo? No es de mi incumbencia pero no veo por qué no podrías hablar conmigo al respecto. Después de todo, técnicamente soy tu padre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese instante, las palabras fantasmales de Pierrot resonaron en su mente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigue andando con ese asqueroso de Tilde, y pronto serás uno de su calaña. Dañarás a mucha más gente, Jester.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tú conocías a Pierrot, ¿verdad? —murmuró —La forma en que él me habló, luego de botarme como juguete roto, me dice que te conocía de algo más que un simple líder que conoce a un nuevo recluso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alzó la mirada, y en ese momento, Jester sintió la punta de sus caninos rozar su lengua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué tienes que ver en esto, Tilde?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo percibió por el tono. Finalmente lo engranajes en la mente de Jester habían comenzado a moverse y la mirada que le lanzó en esos momentos era la prueba más clara. Así y todo, no dejó de sonreír alegremente. Esta vez con sus propios colmillos sobresaliendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Realmente no esperas que te responda, ¿no es cierto? Por la forma en que me estás mirando, se diría que lo has deducido tú solo. Y ya era hora, debo agregar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un momento, Jester se sintió como si lo hubiesen bañado con un balde de agua fría. Los dedos, que hasta ahora procuraban sostener las manos —y éstas los brazos con los que se “abrazaba” a sí mismo—, se tensaron considerablemente. Incluso uno de ellos pareció emitir un leve “crack”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Qué tonto había sido! Tantas veces que confió en él, tantas veces que habló con él sin reserva alguna… por Korr, era demasiado. En ese momento, Jester al fin vio que tenía una daga clavada en la espalda, y el pozo de sangre ante él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué, Tilde? —le dijo en voz baja, mirándolo pero sin levantar la cara. Las largas orejas se tensaron hacia atrás —. Yo te apreciaba mucho. Me caías tan bien. Confiaba en ti y en tu honestidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lentamente deshizo el “abrazo” a sí mismo, y junto las manos; estas comenzaron a emitir mucho calor, señal de que la energía comenzaba a acumularse entre ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué? —volvió a preguntar, y esta vez una bola de energía comenzó a crecer y a crecer en las manos de Jester — ¿POR QUÉ?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las señales de la magia no le eran desconocidas. Todavía recordaba el extraño calor que manó de las manos de Pierrot cuando lo atacó y ese mismo se apreciaba ahora de las manos de Jester. Pronto esferas brillantes se hicieron visibles, inquietándole un tanto. Sin embargo, se negó a retirarse y en cambio se puso en guardia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hablas ridiculeces —le dijo simplemente—. Confundes las cosas. Para cuando sucedió, ¿qué eras tú sino una molestia imprevista? No tenía por qué decirte nada. El motivo —se sonrió, arrogante y socarrón—, el famoso motivo, ¿de verdad cambia el hecho de que lastimé a tu amado y no me arrepiento en lo absoluto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester mostró los colmillos finalmente, mientras alistaba el malabar mágico y lo apuntaba hacia Tilde. Lo que tocara, lo desintegraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Una molestia, dices? —repitió, sintiendo el dolor de aquella “daga” que tenía clavada —Con que eso soy para ti, ¿eh?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arrojó el malabar mágico hacia Tilde, muy dispuesto para que la energía lo desintegrara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Una maldita molestia! —gritaba Jester —. Qué me apreciabas ni que mierdas. Con razón te llevas bien con Myrrot, ¡eres la misma escoria que él!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Avanzó rápidamente hacia Tilde y lo empujó por la ventana. Sin embargo, Jester no estaba conforme con aquello. Quería matarlo, pues entre el dolor del rechazo definitivo de Pierrot y el sentirse traicionado por quien consideraba un amigo cálido y de buen corazón, pensó que iba a volverse loco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡HIPÓCRITA! —le gritó, cuando ambos estuvieron afuera. —Eso es lo que eres, un hipócrita del carajo, Tilde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El famoso motivo, ¿de verdad cambia el hecho de que lastimé a tu amado y no me arrepiento en lo absoluto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Claro, el motivo es simple: ¡Myrrot seguro te manipuló! Eres su muñeco que usa a su gusto, porque ese…— frenó bruscamente cuando cayó en lo que estaba diciendo. Sintió una lágrima correr, y aquello le hizo soltar una carcajada estruendosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces me toca recibir mi parte. —le dijo, con una mueca indescriptible —. Mi parte, me toca recibirla…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que la esfera lograra rozarlo, Tilde logró desplazarse hacia el otro extremo de la habitación. Su corazón ¡su corazón latía frenético! Hacía tanto tiempo que no participaba de una verdadera lucha y la desventaja de no tener magia sólo lo hacía más emocionante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vio a Jester avanzar, las intenciones claras, y lo esperó. No podían pelear en su cuarto. No sólo porque era demasiado pequeño para moverse con libertad; resultaba sencillamente indigno de tal acontecimiento. Cuando ambos salieron despedidos por la ventana, Tilde aterrizó limpiamente sobre sus dos piernas y retrocedió mientras Jester descendía con igual pulcritud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Claro, el motivo es simple: ¡Myrrot seguro te manipuló! Eres su muñeco que usa a su gusto, porque ese…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Más simple aun! —corrigió Tilde jubiloso —. ¡Fue el simple egoísmo! ¡El simple deseo de hacer lo que se me viniera en gana sin importar a quién afectara! Y tu amigo no lo sufrió tanto. ¡Aún escucho sus ruegos de pasión, la sangre corriendo en pos de su excitación! —lanzó una carcajada. Jamás se había sentido tan vivo. —. ¿O no sabías que fue el orgasmo lo que lo llevó a lanzar aquel grito que los alertó?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Entonces me toca recibir mi parte. Mi parte, me toca recibirla…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Pero acaso no la has recibido ya? —replicó Tilde sin dejar de sonreír—. Tener que ver a tu amor bañado en su propia sangre no habrá sido un espectáculo muy bonito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, en un veloz movimiento, se colocó a espaldas de Jester para darle una certera patada que lo dejara en el suelo. Desde ahí, antes de que pudiera reaccionar, se colocó a horcajadas sobre él y torció ambos brazos hacia arriba. La resistencia y la fuerza eran notables en los músculos pero nada podía hacer Jester contra 500 años cultivando esos poderes. Si percibía que el otro deseaba zafarse, bastaba apretar las muñecas con su apretón de hierro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nada de lo que diga te va a entrar en la cabeza —dijo inclinándose un poco—, pero hablaré y tú escucharás, porque sino te arrancaré ambos brazos aquí mismo. Puedo hacerlo. No te deseo ningún mal. Ni ahora ni antes. Lo que hice no tuvo que ver contigo. Pero si insistes en esta payasada, me veré obligado a tomar represalias. Y la sangre que tomas de una aguja no es nada comparado al efecto de una vida en tu interior. Tengo el sabor de la tuya en la lengua. Espero que lo tomes en cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp;amp; Jester ~~ Atrapados en la espiral de sus propios sentimientos ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las palabras dolían, dolía más que haber muerto. La traición, el rechazo, todo eso dolía como infierno. Ni vivo, ni muerto habría podido soportarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te creo NADA. —contestó entre lágrimas, tratando de zafarse, pero el otro lo seguía agarrando — ¡Nada! Eres un mentiroso, sí que me deseas mal, quieres mal para todos, eres igualito a Myrrot… ¡TE ODIO!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquellas palabras sonaron demasiado grandes en la boca de alguien como Jester.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero la mente maestra de toda esta mierda es Myrrot, sólo él podría conducirte como una vil mascotita para que jodieras a Pierrot. —prosiguió Jester, entre dientes. —. Tú di la estupidez que quieras, sólo quieres encubrirlo y te niegas a admitir que lo hiciste por apoyarlo, cuan marioneta barata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la sangre que tomas de una aguja no es nada comparado al efecto de una vida en tu interior. Tengo el sabor de la tuya en la lengua. Espero que lo tomes en cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A mi no me interesa tomar vidas. No soy como tú ni como tu amado Myrrot…— escupió con rabia el nombre —. Ni me interesará, lamento decírtelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho esto, le dio un rodillazo en el estómago a Tilde, lo suficientemente fuerte para quitárselo de encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero gracias por sugerirme el tomar una vida. —le dijo, poniéndose en pie —. Ahora mismo recordé una que me encantará tomar…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, una explosión brotó entre Jester y Tilde. Tomado por sorpresa, Jester se viró, y percibió un aroma familiar ¡era Pierrot!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vine aquí para aclarar algunas cosas con Jester, y me encuentro con esto. —dijo éste, bajando lentamente hasta aterrizar entre los presentes, interponiéndose entre ambos. Ostentaba unos naipes resplandecientes —Tilde, ¿hasta cuando? ¿HASTA CUANDO? Ya fue suficiente. Me jodiste a mi por andar apoyando a Myrrot en sus mariconadas, y ahora vienes a joder a Jester, que no te ha hecho nada, ¡BASTA, POR EL AMOR DE KORR!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot paseó la mirada entre los dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Jester, no merece la pena que gastes tu energía con gente como ellos. —miró a Tilde con desprecio, de arriba abajo —. Ni con Myrrot. Entre basiliscos venenosos se entienden, ¿no, Tilde?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esbozó una mueca de desprecio, y sacó una mano de naipes aun más resplandeciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vete de aquí, Tilde. Vete con Myrrot y púdrete con él. Ya hiciste suficiente con jugar con la confianza que Jester depositó en ti. —la luz de los naipes aumentó, haciéndose enceguecedora —. Te lo digo en serio, VETE y piérdete en el agujero inmundo de donde saliste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso, un sollozo ronco —seguido de unas risitas— lo desconcentró. Se viró, y vio a Jester, que estaba llorando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo los quería a los dos. A ti, Pierrot, y a ti, Tilde. En serio. Los quería… pero ambos me han hecho todo el daño que querían, y yo sin imaginarlo, confiando en ustedes. —soltó una carcajada sonora —. Me iré de aquí, no sé a dónde, pero me iré lejos, muy lejos de los dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Qué tengo de especial, que todos quieren volverse vampiros? ~~ dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contempló la escena sin ganas de reír, las sienes palpitándole. De pronto sintió un vacío en el estómago escuchando las palabras de Jester. “Yo podría haberte querido”, pensó, reconociendo la nota casi histérica de la risa, la que se da entre lágrimas. Por último sacó la voluntad para esbozar otra sonrisa, esta vez irónica, amarga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te lo dije desde el inicio, Jester —comentó y su voz le sonó rellena a aire, hueca—. El amor es la emoción más destructiva que se ha concebido, peor que el odio y la envidia. Te lo advertí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miró a uno, luego a otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ustedes serían una buena pareja —dijo sin asomo de sarcasmo, destacando un hecho, dirigiéndose más que nada a Pierrot—. Qué lástima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se alejó de ellos, pero no de la sensación de pesadumbre que lo inundó. En consecuencia, su paso se volvió más veloz, tanto que los transeúntes sólo notaron una brisa pasándoles de lado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3317128110783173859-7406728287665248480?l=ternura-despedazada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/feeds/7406728287665248480/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2009/12/capitulo-v.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/7406728287665248480'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/7406728287665248480'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2009/12/capitulo-v.html' title='Capítulo V'/><author><name>Candy002</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_vGkE5t_-huE/SuThtZ4FgDI/AAAAAAAAADM/7xEH3fkazCQ/S220/imagessssss.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3317128110783173859.post-862549798434461343</id><published>2009-12-03T16:49:00.000-08:00</published><updated>2009-12-03T17:12:14.365-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sangre dulce -novela en roleo-'/><title type='text'>Capítulo IV</title><content type='html'>Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, Jester despertó pletórico y con una sonrisa dibujada en su rostro aniñado. Desayunó junto a Myrrot —Tilde había afirmado no tener hambre— y se despidió alegremente de ambos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Debo volver a casa, seguro mamá y papá andan preocupados por mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Jester finalmente salió, Myrrot exhaló un largo suspiro y meneó la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dime Tilde ¿cómo se puede vivir así? En fin, vayamos por tus orejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*************&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester caminaba alegremente por los callejones que le conducirían a su casa. Como era de día, creyó inocentemente que no le pasaría nada, pero craso error. Apenas llegó a la mitad de un corredor, una figura imponente se le acercó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Danos todo el dinero chiquitín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester intentó retroceder, pero en eso, otro apareció detrás suyo, no muy lejos. Ambas figuras empezaron a acorralarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—El dinero o la vida, chiquito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de cambiarse de ropas –Tilde se hubo de resignar a una camisa espantosa con motas rojas sobre un fondo blanco-, ambos salieron al nuevo día que se abría ante ellos. Tilde le asombraba los tintes que podían tomar el mundo bajo la potencia del sol. Por años se había dicho que su aversión al sol era el justo castigo por su sed de sangre. ¡Qué dirían ahora esos estirados si lo vieran ahora, andando a sus anchas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida, el murmullo y las personas paseantes los rodeaban mientras seguían el camino del día anterior. En esas Tilde oyó la voz de un asaltante no muy cerca de ahí. El hecho hubiera pasado inadvertido de no ser por el aroma que lo acompañó. Era el olor de Jester. Se forzó en escuchar lo que se decía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El dinero o la vida, chiquitín”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Myrrot, aguarda —dijo olfateando con mayor empeño. No podía distinguir mucho dada la proliferación de seres vivos a su alrededor, pero podía asegurar que era Jester. No debía estar a más de unos dos callejones adelante. Sin esperar a Myrrot se dirigió hacia el punto donde suponía que estaban. Llegó. Dos gigantes klownys habían acorralado a Jester por delante y por detrás. No era necesario ver la pinta asustada de Jester ni los aires agresivos que se cargaban aquellos para conocer el matiz de la situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, no se movió. Que parecieran unos simios no significaba que lo fueran. Bien podían tratarse de unos simples ladrones que les encantaba jugar a los matones. Le quitarían todo lo de valor que tuviera el muchacho y se marcharían simplemente. Quedaba esperar a ver. Si resultaba todo lo contrario, peor para ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estuvieron a pocos metros de la casa de Heartty, Tilde se detenía, y cuan sabueso que huele algo, iba en su búsqueda. Myrrot lo miró sorprendido, pero aun si no entendía del todo lo que ocurría, decidió seguirlo hasta que llegaron a un callejón, y oh sorpresa, resultaba que dos klownys tréboles —los reconocía por su imponencia— estaban acorralando a Jester.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente, a su mente acudió el recuerdo de su madre, que había sido asesinada justo por una pandilla de tréboles ladrones. La horrible sensación de deja vu —unido al sabor amargo y desasosiego que le invadió— le impidió alejarse de la escena. No obstante, por un gesto de Tilde, no intervino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*************&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Oh, por Korr, esto no puede estar pasando…» pensó Jester. Intentó hacer un malabar mágico para derribarlo, pero justo cuando lo terminaba de conjurar, una figura ancha lo atropelló como un ariete. Acto seguido, lo agarró fuertemente, de ambos brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Guárdate tu magia de quinta para tus shows baratos! —le dijo el grandulón —Danos todo lo que tienes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Pero no tengo dinero! —exclamó Jester.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—En ese caso, tendrás que darnos algo más…— dijo el klowny que le venía enfrente. Sacó una enorme navaja y la ostentó a los ojos aterrados de Jester.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Creo que entonces tomaremos tu vida y algo más, niñito. —dijo el ladrón, y se adelantó para hundir la navaja en el cuello del traje de Jester, dispuesto a rajárselo por el medio para desnudarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tal vez tiene el dinero en sus calzoncillos…— dijo entre risas el que sostenía a Jester.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando uno de aquellos gigantes agarró bruscamente a Jester de las muñecas, la sed de sangre en Tilde se activó. Sonrió con deleite. Gran, gran error fue por parte de aquellos seres sacar la navaja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ordenó con un gesto a Myrrot de que se quedara donde estaba. Dio un paso adelante, poniéndose en la boca del callejón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ahora al pleno día se lleva a cabo la delincuencia? —dijo llamando la atención de otros—. Muchachos, qué mal lo llevan. Si van a hacer algo, háganlo a oscuras. Así resulta más fácil culpar a otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de la tranquilidad en su semblante, la indolencia en su postura, la sangre de Tilde ardía de adrenalina. Iba a disfrutar acabar con esos pillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ahora al pleno día se lleva a cabo la delincuencia? Muchachos, qué mal lo llevan. Si van a hacer algo, háganlo a oscuras. Así resulta más fácil culpar a otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Jester se le volvió el alma al cuerpo al escuchar esa voz ¡era Tilde! Y al parecer venía a ayudarlo. Sin embargo, los pillos si no estaban contentos con su intervención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No nos jodas, insolente. Mejor lárgate, sino quieres tener el mismo destino que él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho esto, el que sostenía a Jester sacaba otra navaja y la colocaba en su garganta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Un solo movimiento, y le cortaremos el cuello como pavo de navidad…— dijo el pillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot se sintió mal, re-mal. No podía seguir viendo y quedarse tan campante. No es que sintiera un gran cariño por Jester, pero ya tuvo suficiente con el dolor de perder a su madre en una situación así. A espaldas de Tilde, chasqueó un dedo y sacó a cuatro de sus clones. Mentalmente les ordenó separarse de a dos, y bordear el otro extremo del callejón. Dos irían al frente, y dos irían atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vaya, parece que tenemos público. —comentó sardónicamente uno de los pillos al ver a los dobles rodear a Tilde, mientras que los otros dos aparecían silenciosamente detrás del que sostenía a Jester. Myrrot les ordenó a esos dos clones hacerle un gesto de silencio a Tilde para que no los delatara y luchara con los pillos. Ellos iban a asegurarse de que no hubiesen emboscadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de que lo que le había indicado, Myrrot igualmente había puesto cartas en el asunto. Mientras detrás de él se oían cuatro pasos, detrás de los bravucones aparecían otros dobles haciéndole un gesto de silencio. Tilde lo pasó por alto. Mientras más mejor. Miró despectivo al que amenazaba a Jester.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si pretendías que no lo hubiera, eso dice mucho de tu capacidad intelectual —comentó al que le había hablado—. Hacerlo al pleno día, en un callejón público, donde cualquier pelmazo tuerto podría ser testigo… De verdad que su accionar da lástima de tan ingenuo que es —se volvió hacia el que le llamaba más la atención, el de la navaja. Le sonrió indulgente—. Contigo voy a disfrutar más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que los klownys pudieran detenerle, Tilde llegó hasta aquel y sin esfuerzo arrebató el arma de sus manos. Empujó de un codazo a Jester hacia la pared tras estrujar la mano que aún lo sostenía. Le dio un puñetazo, dos y luego lo estrelló contra la pared impulsándolo de los hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Primera y última lección, caballero —dijo al matón, sonriendo cruelmente—. Menos charla, más acción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ilustrar su punto, de una rápida movida trazó una línea roja en el cuello del bandido. Pronto ésta se convirtió en una cascada roja, manchando las ropas coloridas. Tilde aspiró el exquisito olor del dulce dulcísimo rojo y giró a los otros. Lamió la sangre de la navaja obscenamente y sintió un tirón en su paladar. No contuvo los colmillos. Podían verlo cuanto quisieran. Planeaba que fuera lo último que vieran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo transcurrió en segundos. Jester apenas pudo darse cuenta de la velocidad de Tilde, y de lo hábil que era, además de fuerte. Cuando cayó contra la pared —tras que el otro lo liberara del agarre del pillo—, se quedó viendo atónito como le rajaba el cuello. Como no estaba habituado a ver tanta sangre, la congoja lo invadió. Se habría tapado los ojos, pero en el preciso instante que alzaba sus manos para cubrírselos, captó la visión fugaz de dos enormes colmillos sobresaliendo de la boca de Tilde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Esto no puede estar ocurriendo…» pensó, mientras Tilde le sonreía obscenamente al ladrón que aun seguía vivo. El tipo, del susto, se le había caído la navaja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, dos reflejos de Myrrot se acercaban y lo protegían de cualquier otro klowny que pudiese atacar, mientras Tilde acababa de una vez con el que quedaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar del miedo, a Jester le invadió una serie de sentimientos muy extraños, pero también el deseo de ser tan fuerte como Tilde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Si soy como él, seré feliz y no tendré que temer.» pensó Jester «Y podré proteger a Pierrot de quien sea.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se había olvidado completamente de Jester, hasta que se percató de que los clones de Myrrot sacaban a éste del callejón. Logró vislumbrar su mirada cuando pasaron ante él. El joven sólo contenía asombro, miedo y algo quizá de admiración en su mirada. No tenía más objetivo que sus colmillos tocando su labio inferior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Luego piensas en eso” se dijo resuelto y volvió al único criminal que quedaba. Ahora no era ningún potencial peligro. No sólo porque toda la fuerza parecía habérsele evaporado por el impacto de la muerte de su compañero, sino también por la velocidad con que sonaban los latidos en sus pecho, la vena azulada que se divisaba en el cuello.  Probada la sangre, ante sus ojos se había convertido en un simple bocadillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saltó encima de él antes de darle tiempo a parpadear y de una mordida abrió la herida mortal. Mordió, ensañó los colmillos hasta lograr una herida tremenda y echándolo hacia atrás –no sea que le manchara la horrible camisa-, comenzó a beber ansioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot los estaba esperando al otro lado del callejón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Buen trabajo, muchachos. —dijo, dirigiéndose a sus clones. —Pueden irse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho esto, chasqueó los dedos y los duplicados desaparecieron. Myrrot sonrió al ver la expresión perpleja de Jester.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Imagino que ya viste la verdadera “identidad” de Tilde. —dijo Myrrot —. Pero me temo que ahorita mismo está demasiado ocupado como para explicártela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester se le quedó mirando unos segundos antes de preguntar en voz baja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tú lo sabías, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot asintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Claro, pero no iba a andar regando las cosas por ahí. —dijo el otro, cruzándose de brazos —. Además, es mi amigo, el único que verdaderamente está a gusto conmigo y no le importa mis modales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Él… él no es de este mundo, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Myrrot le inquietó aquella pregunta, así que le hizo un gesto para cortarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No exageres. Sigue siendo klowny, pero es un poco distinto a nosotros, es todo. Ahora déjate de cosas y no lo andes acosando con preguntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot, Jester e incluso la navaja en su mano desaparecieron. Tilde se sumergió de lleno en el torrente dulce, vital y abundante que manaba la herida, mientras el pobre infeliz apenas lograba emitir débiles gemidos. Tuvieron que pasar largos minutos antes de que sintiera los miembros de su presa relajarse y la respiración cortarse. Tilde se apartó con algo de sorpresa. De verdad no había pretendido matarlo. Sólo dejarlo al borde de la muerte. Pero a juzgar por la expresión relajada del klowny, ya era demasiado tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, ni que importara. Realizó un corte largo en su dedo con sus colmillos y dejó caer la sangre en la herida abierta, que ya no sangraba, mientras lo reclinaba en el suelo. Al desaparecer la marca, la única evidencia de algo serían las manchas rojas alrededor del cuello de la ropa, pero eso rara vez servía de algo. Lo dejó así nomás y salió en busca de Myrrot, lamiéndose los restos, seguro de que, aunque agitado y tal vez desordenado, ofrecía un aspecto normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo halló a pocos pasos, al lado de Jester y ya sin sus clones. Antes de que dijeran nada, Tilde se dirigió su vista al más joven. Realmente hubiera preferido que se enterara de otra manera, luego de que se conocieran un poco mejor, pero lo hecho, hecho está y de todos mejor era que el chico supiera a lo que se enfrentaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Supongo que sobran explicaciones en este momento —dijo aparentando indiferencia—. Si hay algo que quieras decirme, Jester, preferiría que lo hicieras sin más tardar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad ¿qué podría decirle? Algo malo no era, pero lo cierto es que aun estaba algo sorprendido —y con una serie de sentimientos encontrados— como para siquiera formularse una opinión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Myrrot me dijo que eres un klowny, sólo que algo diferente… pero a mi me parece que no eres de este mundo. —le dijo Jester en voz baja —. Te vi pelear, te vi sacar los colmillos, te vi matarlos… ningún klowny, por mas fuerte que fuera, podría hacer todo eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester bajó la mirada y jugueteó nervioso con sus dedos. Myrrot suspiró incómodo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno, bueno, bueno, tal parece que Jester está dispuesto a aceptarte, pero…— se volvió al jovencito y le sostuvo el rostro para que lo viese —. Abres la boca, y yo te mataré con mis manos. Tilde es mi amigo y no dejaré que alguien venga a lastimarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sonrisa de Jester fue algo ingenua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No importa. No le diré a nadie. Tilde me cae bien. —cuando dijo esto, alzó la mirada y le dedicó una sonrisa al vampiro —. Pero quiero que venga conmigo y me cuente más de él… ¿vendrás, Tilde?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al parecer Jester se tomaba la noticia con mucha más naturalidad de la que esperaba. A lo mejor la convivencia con la magia y el conocimiento de criaturas mágicas le ayudara a asimilar la existencia de otros seres extraños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Abres la boca, y yo te mataré con mis manos. Tilde es mi amigo y no dejaré que alguien venga a lastimarlo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde arqueó una ceja en dirección de Myrrot, sin estar seguro de si le complacía su lealtad  o por el contrario le ofendía que no tomara en cuenta que él podía defenderse solo. ¿No había, acaso, acabado de matar a un par de maleantes sin ayuda? Decidió que lo dejaría pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Pero quiero que venga conmigo y me cuente más de él… ¿vendrás, Tilde?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me encantaría, joven Jester —respondió el vampiro regresando a su cordialidad habitual-, pero me temo que ahora mismo nosotros tenemos una diligencia que realizar y no puede ser postergada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot suspiró aliviado para sus adentros por la respuesta de Tilde. La mirada soñadora de Jester simplemente le provocaban ganas de correr.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bien. —asintió Jester. Los guió un momento fuera del callejón y le señaló una pequeña casa de techo color lila —Allí vivo yo. Te estaré esperando, Tilde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho esto, se despidió de los dos y caminó a su casa, mientras Myrrot y Tilde se desviaban para regresar donde Heartty.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me has salvado la vida, Tilde. —le dijo, tirando de la manga de su camisa —Si Jester seguía con su carita de enamorado, iba a coger la navaja de los pillos para degollarme yo mismo ¡POR KORR! No aguanto su cursilería…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;****************&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegaron a la casa de Heartty, el klowny los recibió alzando las cejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oigan, pensé que ya se les había olvidado. —comentó sorprendido —Por aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los llevó al mismo sitio donde habían estado la vez anterior, y de una caja de madera, Heartty extrajo las prótesis de Tilde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Traté de que el tono de tu piel se asemejara, para que nadie note nada y se vea más natural. Una vez que te las pongas, tu piel absorberá el pegamento mágico que les he puesto. Ni lo sentirás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot se llevó la mano al bolsillo y sacó el dinero ahorrado en las quincenas para pagarle a Heartty, más una propina por la buena atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Toma, mi pana…— se viró a Tilde —Pruébatelas ahora, así cualquier cosa, Heartty te puede ayudar…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Si Jester seguía con su carita de enamorado, iba a coger la navaja de los pillos para degollarme yo mismo ¡POR KORR! No aguanto su cursilería…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como le pareciera que estaba exagerando, Tilde se tomó la libertad de picarlo un poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me asombra que digas eso, considerando el hecho de que anoche no resististe a la tentación de acurrucarte junto a mí. Resultabas adorable, como un orgulloso y tierno conejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le sonrió animado y se alejó hacia la casa del amigo de Myrrot antes de que éste tuviera oportunidad de responderle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Myrrot dejó en sus manos el par de prótesis, Tilde no pudo evitar un leve desprecio en su rostro. Se sentiría extraño tenerlas todo el tiempo, sabiendo que no eran parte real de su cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, de nuevo debía aceptar la situación y se los colocó sin protestar. Sintió un pequeño cosquilleo en la parte superior de cada oreja, y percibía cómo su cabello se veía dividido por las puntas sobresalientes, pero aparte de eso no notaba nada diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué te parece? —preguntó a Myrrot, imitando a la vez uno de los gestos sensuales que había visto en las revistas de ese mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejó su mano reposar sobre su hombro, casi dándose la vuelta, simulando que se estaba quitando la camisa y volviendo la cabeza para darle una sonrisa altivo, como si lo desafiara a quitarle el resto de la ropa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras Tilde se probaba las prótesis, Myrrot se acordó de lo que dijo antes de que ambos entraran al local:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me asombra que digas eso, considerando el hecho de que anoche no resististe a la tentación de acurrucarte junto a mí. Resultabas adorable, como un orgulloso y tierno conejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Vuelves a decir eso, y juro que te rompo la cara.» pensó Myrrot, rechinando los dientes. Realmente se sentía molesto ante aquella frase, porque él no era ningún maldito conejo, y le caía de la patada que lo comparasen con esos animalitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué te parece? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La voz de Tilde lo trajo a la realidad; se volteó para verlo en el preciso instante en que el vampiro hacía aquel gesto, como si se fuera a quitar la camisa. Myrrot volteó la cara y se cruzó de brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Se te ve bien. —contestó a duras penas. —Ya eres un klowny completo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Heartty, que había visto el gesto de Myrrot, se sonrió de lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—De nada te servirá disimular, porque las miradas traicionan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot le cortó con un gesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Anda ya, poeta, no abuses. —le dijo en tono medio broma, medio serio —Bueno, en vista de que mi amigo ya no sufrirá por tener orejas cortas, supongo que ahora podrá llevar una mejor vida y nadie lo mirará feo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Heartty, que conocía bastante a Myrrot —lo suficiente para saber el TERROR que éste tenía a toda muestra de cariño— decidió dejar el asunto así, pero no dejaba de sonreírse para sus adentros, pensando en lo lindo que era el amor aun cuando éste aun no florecía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno, me alegro haberlos ayudado. Ahora con permiso, que estoy atrasado con unas pócimas de amor. —les dijo, mientras los guiaba nuevamente al piso de arriba —. Vengan cuando quieran y les ayudaré en lo que pueda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dieron gracias a la ayuda del hechicero y cuando ya se hallaban en la calle, Tilde encaminó hacia la dirección que le había indicado Jester. Sentía una viva curiosidad por lo que éste pudiera decirle. Cuando llegó a la entrada, se detuvo y giró a Myrrot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nos vemos en casa —dijo. Ya estaba sobrentendido que Myrrot no querría estar tan cerca de la fuente de “cursilerías”, y la verdad, Tilde tampoco lo quería ahí. Podría cohibir a Jester con su repulsión hacia la dulzura manifiesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—De acuerdo, vampiro listo, pero cuidado y no vengas luego tirándome flores… mira que la cursilería se pega. —dijo Myrrot antes de esfumarse. Quizás un rato a solas consigo mismo no le vendría mal…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*****************&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando sintió el toquido en la puerta, Jester acudió y ¡vaya sorpresa! El que estaba allí era Tilde. El klowny le abrió, absolutamente encantado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pasa, Tilde. —le dijo con la mejor de sus sonrisas. Lo condujo hasta la sencilla salita —No te ofrezco nada de beber porque… bueno, sé que no bebes cosas de klowny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sirvió un vaso de rakajya y regresó con Tilde, quien le esperaba en uno de los sofás. Por unos minutos, Jester no supo como iniciar la conversación, pues tampoco quería que esto fuese un interrogatorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Son tan extraños los fenómenos naturales en estos días. —comentó Jester —Últimamente hemos tenido muchos, muchos temblores, pero han sido leves, gracias a Korr.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No te ofrezco nada de beber porque… bueno, sé que no bebes cosas de klowny.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—En efecto —asintió Tilde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Está incómodo pero fuera de eso, lo lleva bastante bien” pensó oyendo sus intentos de llevar una conversación. Tilde no iba a soportar tanto preludio innecesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es una suerte que el clima de aquí sea tan confortable —comentó sonriendo algo socarrón—. Jester, mi amigo, puedes relajarte. Dudo que lo que tengas por decir llegue a molestarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester, mi amigo, puedes relajarte. Dudo que lo que tengas por decir llegue a molestarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aludido soltó una risita y acarició el tazón de rakjya que sostenía en sus manos enguantadas. Luego sonrió, aunque parecía una mueca triste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No quiero decirte nada, Tilde. Sólo quiero conversar contigo…— los dedos finos de Jester se deslizaban por la porcelana azul celeste —. No todos los días tienes sexo con alguien que no es de este mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alzó la mirada y la fijó en Tilde durante unos segundos y le preguntó lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Quién eres y de donde vienes? ¿Tu mundo se encuentra en el reino de Pokáar, o en algún remoto confín del universo? —preguntó Jester, pero de la forma que lo haría un niño de siete años que se encuentra a un ser de fantasía — ¿Todos en tu mundo tienen colmillos y chupan sangre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La risa fue inevitable. Lejos de horrorizarse como cualquiera en su mundo, el muchacho con infantil fascinación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eres adorable —espetó acomodándose en la silla, palpando el espacio a su lado—. Si así fuera, la raza se acabaría en menos de un siglo. ¿De dónde saldría la sangre para todo un planeta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un movimiento indolente, Tilde se llevó el cabello detrás de una oreja para que se vieran las puntas agudas, comprobando su pertenencia a ese mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué supones que vengo de otro mundo? —inquirió divertido, como si la mera sugerencia fuera absurda—. ¿No has oído desde pequeño leyendas sobre seres como yo? ¿Los horribles vampiros? Pues bien, todas las leyendas siempre tienen su pizca de verdad. Aunque en este caso, es más de una pizca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester volvió a bajar la mirada y sonrió con algo de indulgencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Siento si mis preguntas te ofenden, Tilde, pero hasta donde sé, los klownys no bebemos sangre ni tenemos colmillos. Por eso te pregunto, si vienes de otro mundo. Con decirme si o no, bastaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿De dónde saldría la sangre para todo un planeta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo sé, eso dímelo tú. —le dijo Jester, encogiéndose de hombros y sentándose a su lado —Yo no estoy consciente de cómo serán las cosas en otros mundos, ¿sabes? No tienes que mentirme, Tilde. Así tengas orejas largas como nosotros, algo me dice que tú no perteneces a este mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué supones que vengo de otro mundo? ¿No has oído desde pequeño leyendas sobre seres como yo? ¿Los horribles vampiros? Pues bien, todas las leyendas siempre tienen su pizca de verdad. Aunque en este caso, es más de una pizca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió a acariciar el tazón y permaneció callado por unos segundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, nunca me han dicho de vampiros, sólo conocemos los murciélagos, unos animales que parecen ratones y tienen alas, y se abalanzan para chupar sangre de otros animales, o klownys, si se les da la oportunidad. —dijo Jester, recordando cuando su papá lo llevó a uno de los bosques cercanos en plena noche, y le enseñó a los murciélagos, que volaban libremente. —Además, esa fuerza que te cargas, esa velocidad… ni el Joker más habilidoso, o el trébol más forzudo las tienen. Tienes destrezas sobre-klownys, de eso no cabe duda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al parecer engañar a Jester no iba a ser lo mismo que a un niño. Bien, Tilde no iba a perder la calma por eso. Cruzó las piernas con la relajación del mundo. Estaba un poco asombrado, pero admiraba la sagacidad del joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Todo viene con el paquete, precioso. La fuerza, la belleza, la velocidad, la inmortalidad… ¡y pensar que el único precio es la vida! —Lanzó una risotada. Cuando logró calmarse, continuó—. No estoy obligado a decirte todo, Jester. Seguramente no lo ignoras. Vengo desde muy lejos. Es todo cuanto necesitas saber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester permaneció en silencio, tratando de digerir lo que Tilde le decía entre risotadas; ¿acaso lo que el vampiro le estaba diciendo era que podía tener todas esas cualidades —la fuerza, la inmortalidad, la belleza y la velocidad— tan sólo entregando la vida? Por un momento, Jester creyó no entender muy bien lo que Tilde le decía, y así se lo hizo saber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Creo no entender bien. Si te mueres ¿cómo disfrutas de todo eso? Si mueres, vas tres metros bajo tierra, no quedas por ahí tan campante. — esta vez la mirada de Jester adquirió un brillo muy extraño —. Explícame eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Por Pierrot soy muy capaz de hacer cosas absurdas… pero no quiero separarme de su lado. Si muero, lo perdería para siempre…» pensó Jester para sus adentros, mientras esperaba en silencio la respuesta de Tilde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No estar vivo no significa necesariamente estar muerto, mi querido amigo —aleccionó Tilde. Le era un tanto extraño tener esa clase de conversación, pues nadie había tenido semejante interés en tales cuestiones, pero también le gustaba hablar sobre eso libremente. Sin gestos de asco o repulsión a cada palabra—. Soy un no-muerto. No me preguntes qué quiere decir eso, porque no lo sé. Sólo sé que no estoy vivo como tú, y a la vez, no estoy muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última frase dejó bastante perturbado y confundido a Jester ¿cómo era eso de estar muerto y a la vez no estarlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejó el tazón sobre la mesita y sus manos fueron directo al pecho de Tilde, y su mente regresó a la noche anterior, cuando estaba arrodillado y chupando su miembro, hasta tragar el esperma de ese ser. Recordó el mareo, la perturbación, la sensación de locura, el placentero atontamiento que sintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Cómo es posible que estés aquí? Si moriste, y reviviste, pero aun así sigues muerto, ¿entonces cómo es que sientes? —un leve escalofrío recorrió la espalda de Jester —Anoche, anoche me bebí tu semen, por Korr, no puede ser…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerró los ojos y trató de calmarse un poco. Esto tenía que tener alguna explicación. Quizás en su mundo, Tilde era un ser mágico o algo así, y por eso podía revivir luego de muerto y andar tan campante como si nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Todo eso que sentí contigo… ¿y cómo es posible que Myrrot no se asuste con la idea de tener sexo con un… “no muerto”?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fin, un rastro de temor perturbó las facciones del muchacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Siento como cualquiera. Quizá más —espetó y apartó las manos de su pecho, manteniéndolas entre las suyas. Tan suaves. Pensó de nuevo que podrían ser de un artista en su mundo—. ¿Eso es lo que sientes al saber la verdad, Jester? —agregó con sorna. No le gustaba la idea de que le temiera, no ese muchacho,  pero ¿realmente podía esperar otra cosa? —. ¿Miedo de mí? ¿O te da asco lo que hicimos anoche?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Eso es lo que sientes al saber la verdad, Jester? ¿Miedo de mí? ¿O te da asco lo que hicimos anoche?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester negó con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No se trata de eso, Tilde. Es solamente que me sorprende todavía la idea de haber tenido sexo con alguien que no es de este mundo, es todo. — su semblante se serenó un poco —todavía soy un niño en muchas cosas. Por eso no me toman muy en serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajó la vida y vio que el vampiro envolvía sus manos con las suyas; en ese momento, a pesar de la perturbación y confusión que sintió al enterarse quien era Tilde, Jester se dio cuenta que más allá de esas impresiones, no sentía nada más, amén de que algo en los ojos del vampiro le decían que no tenía por qué temer. Con todo y su latente ingenuidad, el klowny lograba captar esa clase de mensajes intrínsecos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Quisiera ser fuerte como tú, Tilde. —susurró, aun manteniendo la mirada baja —. Si es como tú dices, confiaré en ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Deliras —resumió Tilde soltándole. Ese fin no se lo había visto venir—. ¿O no me has oído? Para ser como yo, debes estar muerto, y pese a lo que puedes haber escuchado, morir sí duele.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vaga tristeza le ascendió desde el pecho. Se había dicho que no le haría daño a ese chico, que no empañaría el candor de su espíritu, y pensaba mantenerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester volvió a negar con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Muerto es estar tres metros bajo tierra, no andar campante como tú. —le dijo, con la mejor de sus sonrisas —Yo no voy a parar a un reikotka, porque seré como tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Además, así puedo protegerlo de todo. Seré fuerte, y no temeré a nada. »&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es más, te lo pido como un favor: vuélveme como tú. Prometo no quejarme ni protestar. —la sonrisa de Jester seguía perturbadoramente cándida —Ni diré nada sobre ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y si por el contrario no lo hago —cuestionó Tilde desconfiado—, ¿vas a decírselo a todos? No me hubiera imaginado que pensaras de ese modo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De verdad, la situación le estaba irritando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No pienso matarte —declaró con convicción—. Si es todo de lo que quieres hablar, entonces me iré de aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se levantó del asiento y sin dirigirle una mirada al otro, inició el camino hacia la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inmediatamente Jester se levantó y por instinto nada más, sujetó a Tilde por la cintura, rodeándolo desde atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—En realidad, lo pensé desde el momento en que te vi matar a ese delincuente. —le dijo en voz baja —De que me sirve estar vivo, si siempre seré un bebé que todos creerán poder mangonear a gusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguna otra razón tenía que darle, porque no estaba muy seguro de decirle que lo haría para proteger a Pierrot para que nadie volviese a hacerle el daño que le hicieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por favor, Tilde, te lo pido de la forma más humilde: déjame ser como tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde se zafó del agarre con furia  y dándose la vuelta, tomó a Jester del pescuezo. Se estaba conteniendo para no ahorcarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Crees que es así de sencillo? —espetó—. Un día estás vivo, al otro eres un vampiro. Un día eres una criatura más en la tierra, al siguiente el parásito que se alimenta de todos. ¿Te suena eso tentador? Jamás volverás a probar el dulce si no es en las venas de otros, jamás podrás descansar por siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras hablaba Tilde lo había estado llevando hacia delante, hasta que la espalda del muchacho dio contra la pared.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Va a haber noches en las que te volverás loco —siguió diciendo—. ¡Noches y días! Te convertirás en un asesino y tu vida traerá muerte. ¿Es eso lo que quieres, Jester? ¿Realmente eso es lo que quieres sólo para que te escuchen?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester se le quedó mirando fijamente, luego de recomponerse un poco por la súbita violencia que Tilde manifestaba en su contra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tienes razón, supongo que lo que te argumento no te parece suficiente, pero ¿a poco tengo que decirte mis razones? —le dijo Jester en voz baja. —No es que esconda muchas cosas, pero las escondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Envolvió la muñeca del vampiro entre sus manos finas y volvió a sonreír levemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Y cómo sabes que me pasarán todas esas cosas? ¿Acaso tengo a juro que pasar por las mismas penurias que tú? ¿Ya tú sabes lo que se ha escrito para mi?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde lanzó otra risotada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Y tú crees que estás sobre todo eso? —dijo burlón—. Han existido vampiros mucho más listos y fuertes que tú, que al final sucumbieron a la locura o a la muerte. Además —añadió liberándolo de su mano y apartándose de él. Casi no reconocía a la criatura que veía. ¿Ese era el jovencito que le había encantado con su pureza pueril? —, temo que sí debes darme mejores razones. Es a mí a quien le pides el favor de matarte y no me gustaría enterarme que fue por un simple capricho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Mejores razones, decía él? Entonces tenía que decirle lo indecible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡No es ningún capricho querer proteger a alguien que amas! —contestó Jester, sin controlarse — ¿Estás satisfecho? ¡QUIERO PROTEGER A PIERROT!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se le quedó viendo fijamente y le dio la espalda abruptamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Quiero protegerlo de quien sea que lo haya lastimado. Sea Myrrot, sea quien sea, yo quiero protegerlo. No puedo resistir volverlo a ver en ese estado. Y si esa no es razón suficiente, pues lo lamento, Tilde. No tengo otra más que darte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Pobre” pensó Tilde al entenderlo todo. Jester no tenía idea de que lo que le esperaba, porque ignoraba lo que le había sucedido a Pierrot. Lo más probable fuera que lejos de ganarse su amor o gratitud, conseguiría la repulsión de su amado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuando descubriera por qué, a él odiaría Jester. Contra él tenía que protegerlo a Pierrot, contra él pelearía. No habría comparación en una lucha. Tilde no tendría más opción que matarlo definitivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me repugna la nobleza —comentó despectivo—. No hace más que arruinarlo todo. Pero si quieres ser lo bastante estúpido para entregar tu vida por él —espetó con rabia, escupiendo las palabras—, si crees que él merece la pena, ¡bien! ¡Sea tu deseo, fiel enamorado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el fondo Tilde no hacía más que reírse por lo absurdo de la situación. ¡Qué tremendo giro de los acontecimientos! De pronto el pensamiento —perder la inocencia para siempre de Jester, mancharlo, matarlo, la idea de luchar uno a uno— arrancó otra risa de sus pulmones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿A qué esperamos, pues? —dijo dando un aplauso—. Ven, dulce Jester.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester se le cruzó de brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tú no lo conoces como yo. Tengo ciento cincuenta años tratándolo y son suficientes para mi. —afirmó el klowny, mientras se acercaba a Tilde, con pasos lentos —. Te agradezco que te ahorres tus juicios sobre él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Hallaré la forma de seguir viviendo… lo he hecho hasta ahora, aun teniendo el corazón roto porque sé que él nunca me querrá como lo quiero yo.» se decía Jester, ya colocándose a pocos centímetros de distancia de Tilde «Se equivoca si cree que terminaré igual de amargado o muriéndome.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Luego de esto no tienes que volverme a ver, si eso te hace sentir mejor. —le dijo en voz baja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No dentro de mucho, Jester iba a ser el que no quisiera verle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde le rodeó con sus brazos. Apartó los cabellos que cubrían su cuello. Por un momento no hizo nada, sólo dejar que la vena palpitara contra sus labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No asumas cosas que no son ciertas —le dijo también en voz baja—. Aunque creo que estás llevando a cabo un gran desperdicio, me agradas. Te va a doler —advirtió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Percibió el tirón en su paladar. Al momento su lengua palpaba los colmillos agudizados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«No lo es…— fue lo que pensó Jester, mientras rodeaba a Tilde con sus brazos también —. De alguna manera me las arreglaré…»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, un dolor punzante y agudo le estremeció a medida que los colmillos de Tilde se hundían en su piel… ¡Por Korr! Esto era un dolor, como bien dirían sus compañeros, “bien cabrón”. Los dedos de Jester se hundieron en la espalda del vampiro, conteniendo un gemido de dolor. Tuvo que morderse el labio inferior para evitar hacer un escándalo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Pasará… pasará… vamos, duele más un corazón roto. » pensaba Jester, apiñando los ojos «Duele más que Pierrot no me haga caso. Eso, eso duele más…»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la sangre estalló en su boca por un instante se olvidó de que debía ser cauto. Reafirmó el abrazo sobre el klowny, que hacía notables esfuerzos para permanecer silencioso. No se daba cuenta que al tensar su mandíbula aumentaba el torrente sanguíneo y apresuraba la tarea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le hubiera gustado decirle que dejara de hacer eso. El cuerpo pesado pronto empezaría a languidecer, pronto todo en él se relajaría por cuenta propia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tuvo un poco de energía, rodeó la nuca de Tilde para poder sujetarse en caso que comenzara a desfallecer, cosa que iba a ocurrir más pronto de lo que esperaba. Con el desfallecimiento relativamente cerca, el dolor en su cuello remitía un poquito, tan sólo para hacerse mínimamente tolerable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iba a decirle al otro que ya no iba a poder mantenerse en pie, que lo guiara hacia algún lugar donde desplomarse, pero enseguida se imaginó la respuesta del otro “¿no y que tanto querías esto? ¡Ahora aguántate!”, así que resolvió seguirse aferrando a Tilde como si éste fuese alguna suerte de salvavidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su madre solía decirle que cuando le ocurriese algo malo o sintiese mucho dolor, que cerrara los ojos, que pronto pasaría. Además, seguramente esta etapa era pasajera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, todo en la vida tenía un precio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sujeción a su nuca era una señal bastante clara de que Jester estaba a punto de desmayarse. Previniendo esto, Tilde lo dejó apoyar la espalda contra la pared contra la que antes lo retuvo y uso una mano para alzarle las piernas, de modo que le rodearan la cintura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegados a ese punto ya no tenía que succionar, la sangre salía por sí sola tranquilamente. En aquella posición la mano de Tilde viajó hacia el trasero de Jester, procurando darle unos apretones que lo calmaran en su viaje hacia el trance de la inconciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hecho de que lo estuviera matando no tenía que conllevar más incomodidad de la necesaria, y si lograba olvidarse de todo aquello que los trajo ahí, tanto mejor para Tilde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La postura en que lo colocaba Tilde hizo sonreír a Jester, aunque su sonrisa fuese algo desvanecida por la debilidad. Le gustó la diligencia con que lo acomodaba, y eso le permitió relajarse. Por un momento pensó que el vampiro estaba enfadado con él, pero algo le hizo darse cuenta que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acomodado como estaba, se recostó contra la pared, ladeando la cabeza y ofreciéndole el cuello. Podía sentir la lengua del vampiro recorriendo la piel y llevándose consigo la sangre que había allí… ¿tendría que hacer eso después? Vaya, entonces le esperaba mucho trabajo luego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya no duele tanto…— le dijo en un hilo de voz, entrecerrando los ojos —Tilde… sigue…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sentía tan extraño acercarse al precipicio de la muerte, pero contrario lo que le dijo el vampiro, no sentía nada malo, ni siquiera miedo. Aquello le dio ánimos para continuar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde hubiera gustado comentarle que eso mismo dijo Myrrot –agregando mentalmente que también lo hizo Pierrot-, pero no podía descuidar su labor. Advirtiendo la debilidad del cuerpo de Jester, mientras sus fuerzas crecían como olas de calor, Tilde se percató de que otras partes de sí reaccionaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que no era como con Myrrot y Pierrot. A ellos había ido por diversión y necesidad respectivamente. Esta vez se trataba de acabarlo todo, darle fin. Chupar hasta la última gota de lo que tuviera. La emoción del cazador le invadía el pecho, su respiración se volvió más veloz y jadeante, y sus brazos parecían deseosos de moverse, de aplastar algo o levantarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Junto a eso, su polla también despertaba. Era una cosa que Tilde ya se imaginaba, pues jamás faltaba en tales ocasiones. Erecta y rebosante de vida, apretaba contra la prenda prisionera mientras el resto de su cuerpo se sentía temblar de adrenalina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Repentinamente, algo en Tilde parecía cambiar. Le sentía la respiración acelerada, y algo más ¡entre las piernas! Un rubor muy intenso manchó el pálido rostro de Jester, pero éste no era de pena, sino más bien de deleite. Soltó una risita débil —que en condiciones normales sonaría juguetona— y se abrazó más a Tilde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es muy… extraño… que sientas placer… aun cuando vas a morir…— le dijo al oído —. Todo esto… es nuevo para mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejando de lado la debilidad y el dolor cabrón que sintió cuando Tilde lo mordió, todo lo demás se sentía bien, demasiado bien… ¿acaso esta era la muerte dolorosa de la que le había hablado Tilde? A sus ojos aun cándidos, todo parecía una tontería y una exageración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tal vez la muerte se coloree según como la veas…— dijo en voz alta algo que se suponía que debería pensarlo. Como tenía el rostro cerca de las orejas de Tilde, no pudo evitar la tentación de mordisquearlo un poco, lo que le permitieran sus energías menguantes…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gesto de Jester sólo resultó en una caricia de los dientes, junto a una suave lamida. Por lo visto padecía de la misma cosa que Myrrot y su hermano; un incomprensible deseo por el dolor y las vejaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pobre muchacho apenas lograba formular las palabras y su propio placer despertaba, espontáneamente, cubriéndolo de un extraño regocijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún no podía hablar, de modo que Tilde se apretó contra él y la pared para darle a entender que le complacía su estado juguetón. Los apretones se dieron con más fuerzas, buscando que los sintiera pese al desvanecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Claro, con la boca llena no se habla. —recordó Jester, recibiendo con placer los gestos que le hacía Tilde mientras se alimentaba de él. Resultaba tan nuevo y tan extraño ser su víctima. Todavía no veía nada doloroso ni desagradable en ello —mas miedo tuvo cuando aquellos pillos quisieron matarlo, ¡eso si que iba a ser doloroso, feo y desagradable! —. En cambio todo resultaba tan agradable con Tilde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió a mordisquearle la oreja, y luego le susurró en voz baja pero algo juguetona:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué no me lo das antes de morir? Ya que estamos cuadrados y todo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, ¿por qué no? Después de eso quizá nunca tendría una oportunidad parecida con Jester. Con cierto esfuerzo, Tilde logró separarse del cuello del joven, tras asegurarse de que la hemorragia había dimitido, y le sonrió con los labios rojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Una idea fabulosa —dijo y lo besó fieramente, transmitiéndole la fiereza de su energía, de la sangre que le había dado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la par, bajaba la bragueta de sus pantalones, dando libertad a su miembro renacido. Le costó desnudar a Jester sin dejar que resbalara hacia el suelo, pero cuando librarlo del mono tuvo a su disposición el culo redondeado del muchacho. Metió un dedo sin esperar reacción alguna, ensanchando el hueco para lo que se vendría. Todo sin dejar el beso frenético, ansioso y furioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Jester le sentó bien que a Tilde le gustara la idea. No obstante, ese beso sangriento que le dio si que se sintió algo extraño, pero tendría que adaptarse. Durante los segundos que el vampiro empleaba para cuadrarse mejor y penetrarlo, el klowny se lamía un poco los restos de sangre, acostumbrándose al bizarro pero dulzón sabor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;« ¿Y así sabe la sangre? ¿Tan dulce? No es diferente de lo que he tomado ya…» pensó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso, la boca ensangrentada de Tilde volvió a apoderarse de la suya, invadiéndola con una nueva cantidad de esa sangre dulzona —su sangre—. Sintió un escalofrío de placer recorrerle la espalda, y en ese momento, comprendió que ya estaba a punto de ser arrojado al abismo oscuro de la muerte, pero Tilde se lo estaba haciendo terriblemente placentero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por favor…— gimoteó Jester contra los labios de Tilde —Dámela… te lo suplico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los miembros de Jester se percibían cada vez más fríos y laxos, como si ya hubieran perdido la voluntad. Sin embargo su dueño permanecía consciente con la mirada nebulosa. El momento se acercaba para él, pero sonreía alegre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde lo complació de una embestida. Prácticamente no hubo resistencia pues todo en él estaba demasiado agotado para intentarlo. Con mayor firmeza sujetó sus piernas pálidas, suaves y casi muertas, iniciando lo que sería lo último que viviría Jester como mortal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta iba a ser una muerte placentera… ¿dónde estaba lo desagradable, lo horrible? Jester prefería no saberlo y en cambio contentarse con lo que Tilde le daba, con lo que le hacía sentir. Su sonrisa cándida no se desvaneció, sino todo lo contrario, seguía adornando su cara. De vez en cuando su boca cambiaba, pero era sólo para gemir de placer, o mejor dicho, susurrar de placer, pues ya no le quedaba voz para emitir tales sonidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Gracias por todo, Tilde. Siento… siento haberte causado tantos disgustos. —le dijo en medio de susurros entrecortados y bajos, aun aferrándose a su nuca —. Gracias por entenderme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabía si el vampiro captaría sus palabras, pero Jester se contentaba con decírselas. Además, ya a partir de este momento no podía hablar, sólo emitir gemidos bajos de placer, mientras el frío de la muerte comenzaba a envolverlo poco a poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al menos no se quejaría, porque habría muerto feliz, y rodeado de placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester apenas podía hablar llegados a ese punto. No obstante el oído del vampiro le permitía oírlo como a cualquier susurro. Aceleró, sabiendo que ya quedaba poco tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo peor vendrá después —le dijo notando que el brazo en su nuca desaparecía y golpeaba su brazo. Ahora era prácticamente un muñeco de trapo. Sentía la necesidad de serle sincero, ahora más que antes, mientras el orgasmo le alcanzaba—. Sólo será un momento de calma y luego vendrá lo peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Embistió las veces que fue necesaria, desesperado, hasta que toda su energía se concentró en una sola explosión de éxtasis. Con la boca seca, acarició la cabeza inerte de Jester y besó su mejilla helada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese instante, mientras Tilde se vaciaba en su interior y le dictaba una última advertencia, su cuerpo había dejado de moverse, y sólo respondía por inercia debido a las recias embestidas de Tilde. Jester sintió como si de repente lo dejaran caer por un abismo negro, oscuro y frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sintió indefenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le invadió el miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuvo mucho frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda su vida pasó fugazmente frente a sus ojos, incluido un momento en que la imagen de Pierrot aparecía en su mente para decirle lo mucho que lo quería. Jester sintió como sus ojos se llenaban de lágrimas, y quiso gritar como si se desgarrase. Su mente le dijo que ya estaba en el otro mundo y no lo volvería a ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun así, dentro del vacío de la muerte, el grito se perdería, como muchos otros tantos gritos agónicos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de todas las veces que lo había presenciado, a Tilde no dejaba de causarle asombro el cómo la vida se apagaba en un segundo. En un momento tenía los ojos perdidos de Jester, invadiéndose poco a poco de un vago temor, y aunque continuaron abiertos, los ojos no tenían nada de Jester. Ahora sólo era carne, huesos. Nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Espero que estés contento ahora —dijo al payaso que ya no se movía y expulsó su miembro de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni la más ligera contracción, quejido o nada. Lanzó un suspiro. ¿Por qué el muy imbécil había tenido que enamorarse? Cargó el cuerpo hasta el sofá donde se sentaron y lo extendió por todo lo largo que era. Sabía que no tenía mucho tiempo. Perforó con los dientes su muñeca, de manera horizontal, y pronto estuvo derramando el líquido rojo en la boca abierta del cadáver. Si todo salía bien, pronto el infierno empezaría para él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;« ¿Y dónde se supone que estoy?» se preguntó, pero a sus ojos, sólo veía oscuridad y nada más. Ni un asomo de luz. Nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego del vacío, luego del miedo, no sentía nada. Incluso el frío intenso que lo había calado hasta los huesos lo había abandonado. Jester emitió un suspiro hondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;« ¿Hay alguien aquí? » preguntó a la oscuridad, pero no escuchó nada. Ni siquiera estaba seguro de haber hablado, pues ni su propia voz había escuchado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Qué extraño este lugar…— se dijo a si mismo, mientras se levantaba para caminar, pero le daba la impresión que sus pies caminaban por la nada misma. Fue una sensación tan bizarra. —. Quisiera saber donde estoy, esto no se parece en nada al cielo, ni al infierno.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente, una luz borrosa pareció asomar en la lejanía. Jester sonrió y comenzó a correr desmañadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Hola! ¡Hola! ¡Por acá, que me siento muy solo! —exclamó, creyendo que era alguien con alguna antorcha luminosa…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, en vez de verse envuelto en aquella luz, sintió más bien una horrible sensación de quemazón en todo su cuerpo. Jester comenzó a gritar, pero una vez más, su voz —si es que era tal— volvió a perderse en lo infinito del abismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la oscuridad y la nada mismas , pasó al dolor en su forma más pura. El dolor como nunca antes en su vida lo había imaginado. Se sintió indefenso, y todo lo que podía hacer era gritar y retorcerse. Todo el cuerpo le ardía, como si lo sumergieran en una piscina de carbones encendidos. Así se sentía Jester.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras esperaba a que algo –o nada- sucediera, Tilde tomó asiento en otro sofá al lado de donde reposaba Jester. Se miró la muñeca, completamente ilesa, y fijó la vista en un cuadro de la pared y se concentró en él para dominar su impaciencia, descubriendo los matices de colores y la dirección de las pinceladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al oírse un chillido tremendo, señal de un incontenible dolor, Tilde giró sin saber exactamente qué sentía; alivio, sorpresa, aprehensión, curiosidad. Observó simplemente, pues nada podía hacer, durante los minutos interminables en que el cuerpo de Jester se retorcía y de su boca manaban alaridos horrendos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cierto momento, Tilde se dio cuenta de que contenía la respiración, y al liberarla olfateó el ambiente. Jester había perdido su olor a nada, a muerto, lentamente pero sin dejar duda alguna. Se acercó un poco más. Todo parecía marchar como se esperaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sentó nuevamente. Los gritos le estaban atravesando los tímpanos hasta llegar a sus sienes, mas la sangre nueva hacía más fácil el soportarlo. No podía asegurar cuánto duraría, pero suponía que no sería mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Te lo dije” pensó apoyando el mentón sobre su mano, expectante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de unos minutos — ¿u horas? — de espantoso dolor y sensación de quemazón, al fin su cuerpo se adormecía placenteramente. Lo primero que hizo el klowny antes de siquiera abrir los ojos, fue suspirar de alivio. Su primera sensación agradable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente abrió los ojos, y se topó con el techo de su casa, de la sala, para ser más exacto. Jester se sentó y miró a su alrededor, como si todo lo viera por primera vez. Su expresión era de asombro y nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«He vuelto… de nuevo estoy aquí…» pensó, mientras muchos olores le llegaban a sus narices —rakajya, tokajo, vino dulce (de su padre) y bombas de chocolate— y finalmente se daba cuenta que al fin había vuelto a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente reparó en Tilde, quien estaba sentado frente suyo, como si esperara algo. No sabía si era su impresión, pero parecía cien años más joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Tilde! —exclamó, abrazándolo fuertemente — ¡Estoy de vuelta en casa!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso, sintió una punzada en su lengua, y cayó en que se la había mordido, de pura emoción y no reparar en sus nuevos colmillos, que brotaban de su boca. Todo era muy nuevo y curioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Mírame! —le dijo entre risas juguetonas, mostrándole sus colmillos —. Me has traído a casa de nuevo. Se siente muy feo y solo en esa oscuridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los colmillos para afuera, Jester parecía otro en más de un sentido. Una nueva luz inundaba sus ojos, como si ahora estuvieran hechos del cristal más puro, y toda su piel parecía más lisa y perfecta, ya no como seda y viveza. Sus brazos alrededor de él también habían adquirido una potencia que antes no estaba ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde lo alejó sin emplear mucho esfuerzo. Aunque ahora fueran de la misma raza, él seguía cargando con 500 años de vampirismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Debes estar famélico —dijo con una sonrisa cordial, carente de entusiasmo. Expuso su cuello—. Toma lo que necesites, pero con cuidado. Si empiezo a creer que te estás propasando, no me hago responsable de mis actos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester se rascó la cabeza al ver que Tilde le exponía el cuello, como si no entendiera del todo, hasta que al fin cayó: tenía que comer algo antes de ponerse a inventar un método que le permitiera chupar sangre sin matar ni hacer sufrir a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le sonrió a Tilde, y se montó alegremente a horcajadas sobre él; le dio un estrujón y finalmente le hizo un pequeño corte en el cuello. Cuando le llegó el olor a sangre, expuso un poco sus colmillos, pero se contuvo un poco, porque mal que mal, él no quería causarle incomodidades… al menos no más de las que ya le había causado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun abrazado a Tilde, Jester hundió su boca contra la herida abierta y saboreó la sangre que manaba. Frunció un poco la cara, porque no era muy dulzona que se dijera. Tenía más bien un sabor metálico extraño, y algo le dijo que no era sangre de klowny la que estaba tragando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Porque es un ser de otro mundo, Jester. Así de simple. — le susurraba su mente —. Tu primera dosis de sangre es de alguien de otro universo. »&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se contoneó un poco sobre el regazo de Tilde, buscando acomodarse, pero quedando justo encima de la entrepierna del otro. Jester estaba concentrado succionando la herida, aunque era algo torpe, y su boca se embarraba de sangre hasta el mentón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tu sangre sabe tan extraño. —comentó cuando se separó —No es dulce, sabe como a… metal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pinchazos en su cuello contuvieron demasiada saliva para su gusto. Tilde lo aguantó con estoicismo. Ya habría tiempo para que le enseñara a Jester maneras más elegantes de alimentarse, y de todos modos, no era lo peor que había sentido. Incluso sostuvo al muchacho cuando empezó a contonearse en su regazo, buscando una posición más cómoda en medio de su afán. Procuraba mantenerse relajado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al terminar el chico, se sentía un poco mareado. Parpadeó un par de veces y lo miró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No es dulce, sabe como a… metal.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Oh, perfecto” pensó el vampiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Soy más viejo que tú, Jester —replicó en un ataque de inspiración—. A medida que pasan los años en este nuevo estado, ese el sabor que adquiere la sangre en nuestro cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era una completa mentira. La sangre del vampiro nunca sabría igual a la de un humano, y muchos menos a la de un klowny. La del primero siempre tendría mayor sabor por su poder regenerativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pues… —la expresión de Jester se iluminó — ¡Yo quiero mucho dulce!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se bajó de Tilde y se fue a la cocina para poderse limpiar un poco la boca con unas cuantas toallas de papel. Cuando regresó, cayó en cuenta que estaba desnudo de la cintura para abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oh, el bendito pudor se le había ido, mira que andar paseando desnudo por la casa. Más bien la idea lo excitó un poco, y aquello se reflejó entre sus piernas. Miró a Tilde, que aun estaba sentado en el sofá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Quiero hacerlo. —le dijo, sentándose entre sus rodillas. —También tengo ganas de… ya sabes qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho esto, le regaló una sonrisa dentuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer impulso de Tilde fue echarse a reír. ¡Pues claro que iba a ser así! El vampirismo para cierto neofitos era como un millón de dólares: como ya no podían sentir miedo de lastimarse como los mortales, creían que podían satisfacer todos sus caprichos y de manera inmediata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la verdad, no había motivo para oponerse ¿cierto? Ahora Jester estaba equipado para soportar todo lo que le hiciera, incluso mejor que Myrrot. Y si le acababa gustando, cuánto mejor para ambos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonriendo con aprobación, lánguidamente Tilde se acomodó contra el apoyabrazos del asiento. Levantó una pierna hasta el sofá y realizó un gesto de invitación con la mano. Sus propios colmillos salieron a flote.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces ven conmigo, joven Jester.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester no perdió la sonrisa dentuda, sino todo lo contrario; ésta creció y creció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De un salto, se subió al regazo de Tilde, y sabiendo donde estaba sentado, se contoneó varias veces, restregando sus nalgas desnudas contra la entrepierna del otro. Se sentía diferente, ya no tenía pudor, ni pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin dejar de restregarse, se inclinó hacia el vampiro y le acarició el pecho, deslizando sus manos cálidas sobre su piel, que ahora sentía diferente, mucho más lisa. Ahora en su “nueva vida” Tilde le parecía totalmente distinto, como si hubiese rejuvenecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tócame…— le dijo entre susurros —. Déjame sentirte…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran cosas que de seguir todavía vivo, no habría dicho ni a balazos, pero el cambio ahora le sentaba bien, y podía decirlas sin cortarse ni un pelo, como si se tratara de pedir una dulce golosina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde acercó su nariz al cuello del muchacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Apestas a lujuria, mi precioso amigo —comentó divertido y le dio una brusca mordida, al tiempo que lo apretaba de los brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mordió repetidas veces, sin llegar a perforar la piel, mientras sus manos se afanaban en abrir la camisa que lo cubría. Encontró uno de los pezones azulados y lo estrujó con saña, sin contemplaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adelantando su cuerpo entero, empezó a empujar al muchacho de modo que quedara acostado sobre el sofá. Colocó las manos a los costados de él y le dedicó una amplia sonrisa de lascivia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vivo o no-muerto, sigues siendo encantador —le susurró complacido y volvió a morderlo, esta vez con más brusquedad, en el hombro. No se reservó de usar los colmillos. De dos puntos empezó a manar la sangre y la lamió de a poco, pues tampoco fue muy profundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lentamente descendió una mano, acariciando las piernas largas y perfectas, hasta dar con la porción de carne ardiente entre ellas. Sin aguardar respuesta, comenzó a dedicarle estrujones fortísimo, tironeándolo una y otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De haber vivido aquello siendo mortal, se habría asustado de muerte; contrario de lo dulce que había sido Tilde la noche anterior, ahora era totalmente diferente. Lo manoseaba con obscenidad y brusquedad, y con cada roce, Jester creía recibir corrientazos de placer. Arqueó la espalda cuando el vampiro le estrujó las tetillas con aquella fuerza inusitada, y éstas respondieron endureciéndose aun más, apuntando descaradamente hacia él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al momento que Tilde le clavó el mordisco en el hombro, el klowny emitió un quejido lascivo, pero éstos se tornaron más agudos cuando el vampiro tiraba con fuerza de su sexo erecto. Jester sentía los jalones con tanta intensidad, pero no era solamente el dolor lo que percibían sus terminaciones nerviosas, sino placer. Cerró los ojos momentáneamente, acostumbrándose y disfrutando las sensaciones nuevas que experimentaba en ese momento, en su nueva “vida”. Hasta el sexo prometía ser diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Así, Tilde…— gemía el klowny, suplicante —. Tócame así, por favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era la resistencia orgullosa de Pierrot o el fuego desatado de Myrrot, pero era algo bueno. Muy bueno. Como un gatito que aprende a rasgar los muebles inocentemente, buscando afilar sus garras, sin comprender que los muebles pueden haber costado una fortuna. Sin importarle, de hecho, que los dueños puedan gritar hasta el infierno. Sólo instinto, gemidos, sonrojos, anhelos, expectación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Acabará algún día? ¿Volverá el horror a tomar partido por él, por ambos, por Pierrot? Hasta ahora a Jester no le importa, sólo quiere seguir rasguñando. Quiere ser ese mueble y que les den a los dueños consternados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde le complace con rasguños que van desde sus pechos hasta las caderas, mordisquea sus pezones hasta hacerlos sangrar y brinda otro tirón apretado al miembro erecto. Se los da unos instantes y al final decide que está harto de preámbulo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son inmortales, ya lo mató, lo que sea que pudieran tener ya lo desechó cuando entró al cuarto con Pierrot. Tilde estaba sencillamente harto. Al diablo con todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo volteó bruscamente en el sofá y buscó la abertura entre las nalgas. Y al hallarla –al diablo, al demonio, al infierno- lo penetró de una sola vez. No podía morir el enamorado, que se aguantara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Tilde lo penetró con semejante violencia, Jester dejó salir un gemido no agudo, sino estridente.  Era el sonido de quien no le importa que lo escuchen y su dolor —a la par de su deleite— es incontenible e imposible de tragar. Se aferró al brazo del sofá y hundió las uñas en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Ohh, sí! —gemía Jester — ¡Duele, pero me gusta!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuándo en su vida habría dicho algo semejante? O mejor dicho, ¿Cuándo en su vida había disfrutado esta clase de sexo? Recordó cuando se quejó por los tirones bruscos de Myrrot, y ahora se encontraba no sólo disfrutando los de Tilde, sino también sus empujones bruscos. Sintió sus colmillos asomarse nuevamente, conforme el placer lo enloquecía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no fuera porque lo había visto muerto y agonizar de dolor ante sus propios ojos, aquel cambio de disposición habría desconcertado a Tilde. Había esperado al menos una queja, un resollar que aclarara el esfuerzo que era soportarlo. No un “duele pero me gusta”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces comprendió: junto a su cuerpo, había matado todo el miedo. Junto a su miedo, la posibilidad de pudor y esa veta masoquista, reciente o enterrada, no podía encontrar obstáculo en su entrada al exterior. Se materializaba sin tregua en gemidos altos y resonantes, como ruegos, como súplicas para no detenerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Si eso quieres” pensó no sabiendo si era diversión o sorna lo que alentó su sonrisa. Qué fácil había resultado romper su pudor, la inocencia que lo caracterizaba. Ahora estaba un poco más cerca de Myrrot y de él. Sólo un poco pero ahora no eran completos opuestos. Las embestidas continuaron, acompañadas de risas incontrolables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Te he matado” pensaba. Te he matado incluso en ese pequeño detalle. Encontró los pezones, tiró de ellos como si estuviera furioso con su cuerpo, mordió el hombro, le dio una nalgada, dos. El sonido de sus cuerpos uniéndose en lo más íntimo inundó sus oídos. No podía durar por siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estalló, sin aviso. No de inmediato. Gruñó mientras continuaba arrancándose los últimos vestigios de su fuerza, su cordura y su esencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En respuesta al deleite por el dolor inflingido, Tilde sólo parecía reír descontroladamente, como si se burlara. Jester no lo entendía, y quizás era lo único que le sentaría mal en el momento: oír esa risa burlona en respuesta a sus quejidos de deleite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, ese pensamiento se fue a paseo al momento que sentía los tirones en sus tetillas, las nalgadas, el mordisco en su hombro; todo en una rápida pero intensa sucesión. Aquellos estímulos fuertes fueron los que detonaron el estrepitoso orgasmo que sintió Jester, y que, sumado a la sensación de semen caliente en sus entrañas, lo hacía estallar literalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Permaneció jadeante, aun aferrado al mueble —el cual tenía unas marcas de uñas en la tela—  mientras trataba de reponerse. Sin embargo, sabía que ahora tenía mucho trabajo que hacer, a fin de adaptarse y ser un poco consecuente con su nueva situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando percibió que Jester también culminaba, Tilde salió de él antes de abrazarse a su espalda todavía con el gesto de la alegría plantado en su rostro. Estaba tan cálido, sudoroso, y podía escuchar el aire entrando y saliendo, trabajosamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Todavía parece imposible —dijo como en un pensamiento—. No llevo ni un mes aquí y ya he descubierto a otro como yo. ¿Qué mes? Ni siquiera una sola semana —Apartó unos cabellos lilas del cuello humedecido, intacto, y lo recorrió con un dedo. Blanco, perfecto. La vena que había besado, de la que había bebido, todavía estaba ahí y seguiría quizá por siempre—. Tienes razón, no soy de aquí. No sé cómo he venido ni si me iré. Pero supongo que puedo alegrarme de que hice algo por alguien mientras estaba aquí, aunque quizá luego te arrepientas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo besó una vez más y se levantó. Arregló sus ropas, se pasó una mano por el cabello y le regaló a Jester una sonrisa casi mecánica, sin emoción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bienvenido a la no-vida, precioso —dijo expandiendo las manos en un gesto teatral. Luego juntó las manos y sus hombros se agitaron por la potencia de una ligera risa—. Me resta decirte ahora buena suerte, mientras busques una manera de alimentarte. La necesitarás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué es tan gracioso? Llevas rato riéndote y riéndote. Comienzo a pensar que todo en mi te parece gracioso; además ¿por qué dices que voy a arrepentirme? —le dijo Jester a quemarropa, aunque le formulaba la pregunta como un niño serio y disgustado con lo que percibe a su alrededor —. Las cosas a juro no tienen por qué ser malas. Yo no quiero que sean malas, y me ocuparé de eso, ya lo verás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Echó las largas orejas hacia atrás y le dio una leve sonrisa, mientras se vestía y se apresuraba a limpiar el desastre en la sala. Si sus padres descubrían ese desorden, les iba a dar un infarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te preocupes por mi. Lo único que seguirá doliéndome, vivo, muerto o como sea, es el corazón. Más nada. —le dijo, mientras limpiaba el cojín del sofá y lo volteaba —. Y ya veré qué decirles a mis padres. Algo se me ocurrirá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y desde cuando pensar en la eternidad se puso de moda? ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tanto problema con la risa… —dijo con sonrisa indulgente—. ¿Te ofendo acaso? No es mi intención. Es sólo que la situación es muy divertida para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Permaneció parado cerca de una pared, observando los movimientos frenéticos para arreglarlo todo en la sala, arreglarse a sí mismo y lucir enfurruñado. Aunque podía imaginarse que su enojo era sincero, había un algo infantil que invitaba a la ternura. Y en algunos aun era un niño, aunque gemía descontroladamente durante el sexo. En eso se había equivocado. Era un alivio, de cierto modo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hablas con poca base, Jester —comentó mientras éste iba de un lado a otro—. ¿Crees que si todos quisiéramos que nada malo nos pasara, no sucederá, así de simple? Por muchas bellezas que me haya encontrado —Lo recorrió de arriba abajo, en un gesto no lascivo, si no aclaratorio —, este mundo no puede ser más benévolo que el mío. Si así fuera, tampoco deberías temer por tu corazón, ¿no es cierto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acercó a la puerta, ya dispuesto a marcharse. No tenía nada que hacer ahí. Pero antes de cerrar la hoja tras de sí, se volvió a Jester.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No subestimes tus propios sentimientos, ni los de nadie, precioso. Una pizca de celos ha matado a más de uno, un poco de envidia ha destronado a reyes. El amor puede ser más destructivo que todo eso, porque lo engloba todo, pese a todos tus buenos deseos.  Ya lo descubrirás. Buenas tardes —Se despidió con un gracioso gesto de su mano y salió al exterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot &amp; Jester ~~ Nuestras vidas han experimentado un ligero sacudón ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—. ¿Crees que si todos quisiéramos que nada malo nos pasara, no sucederá, así de simple? Por muchas bellezas que me haya encontrado, este mundo no puede ser más benévolo que el mío. Si así fuera, tampoco deberías temer por tu corazón, ¿no es cierto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No temo por él. —contestó —. Sólo me resigno a algo que no podré cambiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguía sin entender ni aceptar el fatalismo de Tilde; ¿por qué demonios tenía que decirle lo que iba o no a pasarle, como si él supiese qué le deparaba el destino? Además, ahora que tendría fuerza y la desarrollaría para bien, más que nunca podría asegurar que no le ocurriría nada que no quisiera, y que, de ser así, lo revertiría de alguna manera. Lo único que a criterio de Jester no tenía arreglo eran sus sentimientos hacia Pierrot, y la triste resignación a que en ese aspecto, siempre fracasaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se encogió de hombros y subió a su habitación para poder pensar en un método de alimentarse sin tener que morder ni matar ni nada semejante. Cualquier cosa para no tener que usar sus colmillos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuará…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3317128110783173859-862549798434461343?l=ternura-despedazada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/feeds/862549798434461343/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2009/12/capitulo-iv.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/862549798434461343'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/862549798434461343'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2009/12/capitulo-iv.html' title='Capítulo IV'/><author><name>Candy002</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_vGkE5t_-huE/SuThtZ4FgDI/AAAAAAAAADM/7xEH3fkazCQ/S220/imagessssss.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3317128110783173859.post-5651939970071375787</id><published>2009-12-03T16:37:00.000-08:00</published><updated>2009-12-03T16:48:58.078-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sangre dulce -novela en roleo-'/><title type='text'>Capítulo III</title><content type='html'>Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El toquido de la puerta sorprendió a Myrrot, quien estaba desechando las ropas que tenían rastros de sangre. Las escondió en su armario y se preparó para recibir las visitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tilde, tenemos visitas. Adecéntate un poco…— comentó, mientras abría la puerta y era sorprendido por un derechazo directo a su quijada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Demonios! —exclamó — ¿Y a ti qué mierdas te pasa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Tú! ¡Tú, hijo de perra, malparido animal! —Jester gritaba improperios en medio de su histerismo, mientras descargaba puños salvajes sobre Myrrot — ¡Seguro tuviste algo que ver con lo que le ocurrió a Pierrot!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traspasada la puerta del hogar de Myrrot, Tilde se mosqueó al ver que las mangas de su camisa blanca se habían manchado de la sangre de Pierrot. Estuvo a punto de preguntarle a Myrrot si no tenía algo con qué lavarlo —pensaba en un hechizo o una poción— pero la forma en que este se apresuraba a cambiarse por otras prendas, arrojando las anteriores en un cesto de basura, le dieron la respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lástima, pensó juntando la camisa con lo desechado. Debiendo resignarse entonces a otra camiseta amarilla, milagrosamente sin adornos, tocaron a la puerta. Ni siquiera había empezado a abotonarse cuando oyó el barullo proveniente de la sala y acudió consternado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era el mismo payasito que había visto esa mañana y con la locura de un enajenado derramaba sobre Myrrot una lluvia continua de puñetazos. Los gritos que lanzaba le explicaron la razón de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el chico seguía en ese plan, iba a alertar a todo el vecindario y eso no podía ser conveniente. En un instante Tilde se colocó entre ambos klownys y agarró las muñecas del payaso en el aire, firme pero no bastante para hacerle daño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No hay razón para convertir en un espectáculo para los vecinos, joven Jester. Estoy seguro de que lo sea que lo haya traído aquí puede resolverse de una manera más civilizada que ésta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Por Korr! Menos mal que Tilde había acudido, ya que entre la estupefacción y el cansancio, no había podido quitarse a esa criatura irracional de encima. Se preguntó cómo era que lo sabía, pero pensó más bien en aprovecharse de eso y hacerlo ver como un loquito alterado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se alejó cautelosamente mientras Tilde le sujetaba los puños. De reojo notó los nudillos contraídos, los huesos casi queriendo traspasar la carne… definitivamente Jester estaba furioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vaya, Jester, qué mala educación la tuya, de entrar a MI casa cayéndome a carajazos sin razón válida. —comentó, cruzándose de brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester tomó aquello como una provocación y volvió a intentar abalanzarse sobre Myrrot, pero Tilde lo tenía bien agarrado, gracias a su fuerza sobre-klowny. Tenía el rostro retorcido de rabia y surcado de lágrimas, y algo más: alrededor suyo había una nube gris-rojiza, señal inequívoca de que estaba triste y enfadado al mismo tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Maldito imbécil, Myrrot ¡CÓMO TE ODIO! —vociferaba Jester, jadeando pesadamente, como una fiera acorralada —No conforme con quitarme a Pierrot, ¡le haces daño!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lentamente fue derrumbándose. Bajó los puños y sollozó a lágrima viva, mientras se agarraba la frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Myrrot, voy a investigarte y te juro, te juro, que llegaré a fondo y si tuviste algo que ver, voy a pedir tu maldita cabeza. —decía Jester, aun sin descubrirse la cara —Maldito seas, y ojalá toda la porquería que hagas se te devuelva. Por los siglos de los siglos. Te maldigo de todo corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot se sintió algo intranquilo, aunque aparentó tranquilidad. Entre Jokers se corría el rumor de las maldiciones Jokerianas, y que era muy difícil romper una. Aún así, su orgullo fue lo bastante ardiente como para hacerle sonreír de medio lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Gracias por el deseo, Jestercín. Yo también te quiero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No conforme con quitarme a Pierrot, ¡le haces daño!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que por eso la mirada de esa mañana. Jester no sólo había guardado respeto por su líder ni tampoco animadversión por su colega malhablado. Tanta era su rabia y desesperación que el muchacho ni siquiera encontraba las fuerzas para seguir luchando. Sus lágrimas eran muestra de la amargura más plena y cristalina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sintió lástima. Las personas como Jester estaban condenadas a vivir grandes angustias o permanecer en la felicidad más ingenua, ninguno de los dos un destino muy deseable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se agachó para estar a su altura y calibró sus sollozos, la furia dolorosa de sus palabras. Qué fácil parecía romperlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Jester —dijo con suavidad—, temo que esto no tiene sentido. No tenemos idea de lo que estás hablando. ¿Qué ha sucedido con Pierrot?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La voz a su lado fue curiosamente sedante, que calmó los nervios alterados de Jester. Sollozó por unos segundos y finalmente contestó, con voz ahogada:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Quizás tú no lo sepas, pero ese bastardo SÍ que lo sabe. —contestó, señalando a Myrrot, quien lo veía con los brazos cruzados. —. Ese hijo de perra, bastardo malparido, le hizo daño a Pierrot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester tenía la mirada vidriosa, llena de odio fiero. La nube que lo rodeaba pareció tornarse rojo oscuro. Aunque no aparentaba emoción alguna, a Myrrot no le agradó esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me señalas sin prueba alguna, Jestercín. —contestó finalmente —Cálmate por un maldito instante y piensa en todas las pendejadas que escupes: primero que nada, yo sólo le traje un recluso a Pierrot, que es mi amigo Tilde. Segundo, nosotros salimos hace rato y paseamos mientras tu querido Pierrot meditaba si Tilde era apto para el puesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Qué facilidad para mentir, ¿no? —pensó Myrrot para sus adentros —A ver si Jester te cree…»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Crees que soy estúpido? ¡No vas a engañarme! —contestó Jester, con la cara absolutamente retorcida de rabia —Sé que alguien como tú odiaría a Pierrot por pura envidia porque nunca llegarás a ser como él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot se contuvo cuando le escuchó decir aquello; apretó los dientes y trató de contar hasta cien para serenarse. Maldito idiota ingenuo, marica enamorado tenía que ser para decir tanta imbecilidad junta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, Myrrot dejó salir una risotada carente de humor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Yo, envidiarlo? Qué bah, hombre, no tengo nada que envidiarle a ese tío… o sea ¿qué mierdas te pasa? ¿Acaso el algodón de azúcar te taponó las neuronas? —contestó Myrrot, venenosamente —Jester, ubícate. Jamás envidiaría a Pierrot ni ensuciaría mis manos con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iba a decir algo más, pero un gesto de hastío en el rostro de Tilde le hizo desistir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya te lo dije, niñita enamorada: zapatea para otro lado, porque yo no tengo absolutamente NADA que ver con tu amado Pierrot. —exhaló un largo suspiro y añadió: —No tengo nada contra ti, pero de veras tu actitud me encabrona, Jester. Para serte franco, estoy harto de que me culpes porque Pierrot no te hace caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Los problemas entre ustedes me tienen sin cuidado —intervino Tilde dirigiéndose ambos. Se había conmovido un poco por la lealtad de Jester hacia Pierrot, aunque por la forma en que éste por poco se lo folla no le correspondiera totalmente—, pero veo que aquí hay una confusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde hacía de todos sus años de engañar a los humanos para sonar firme y sincero. No le gustaba mucho la idea de mentir a alguien como Jester, a alguien tan inocente, pero permitir que un dedo acusador cayera sobre Myrrot equivaldría a tener uno demasiado cerca de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Jester, tanto Myrrot estuvimos aquí toda la mañana después de haber salido de la horda. Yo estuve con él todo este tiempo y puedo asegurarte que su único contacto con Pierrot hoy ha sido cuando intercedió por mí para mi aceptación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot hizo un gesto de “ya está” luego de que Tilde habló:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Contento? Tilde no te mentiría, no tiene razones para hacerlo, Jester. —volvió a cruzarse de brazos y forzó una sonrisa para que al fin el otro se dejara de sus idioteces —Venga ya, Jester, si cortas el rollo y te tranquilizas, haremos como si no hubiese ocurrido nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester permaneció en silencio, meditando las palabras de Tilde y luego las de Myrrot. Decidió por el momento darles el beneficio de la duda, porque ciertamente no tenía con qué culparlo, por mucho que no le cayera bien. Se secó los ojos y luego le estrechó la mano a Myrrot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo siento mucho… yo… estaba descontrolado— tosió y ahogó un sollozo —me dolió ver a Pierrot en ese horrible estado, pensé que había muerto, y supongo que eso me voló los fusibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot sonrió, aparentemente complacido, y le devolvió el estrechón de manos a Jester, envolviendo la mano más fina en la suya, que era ancha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bien, de acuerdo. Yo siento haber sonado tan mordaz, pero estaba demasiado azorado con lo que decías…— Myrrot le hizo un gesto a la sala — ¿Quieres sentarte y decirnos al fin qué diablos pasó con Pierrot?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez en la salita, Jester relató todo lo que vio en la Horda; terminó el relato estremeciéndose en sollozos roncos y cargados de dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No sé quien pudo hacerle ese daño tan horrible; tenía mordidas en sus partes privadas y sangraba como si lo hubiesen matado a machetazos. Lo último que recuerdo fue que Spades fue a examinar a Pierrot para ver la gravedad de sus heridas y pedir ayuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que no le gustaba esa consecuencia del plan. Esos sollozos y gemidos le recordaban demasiado al de sus hermanos bajo la mano de su padre. No estaba seguro de cómo se lo tomaría pero dejó posar su mano en la rodilla del klowny, tratando de transmitirle algo de apoyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pierrot seguramente resultará bien —le dijo—. Salta a la vista que es un sujeto duro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al menos eso era verdad. A pesar de todo lo que le habían hecho, Pierrot había conservado a sus ojos algo de dignidad al no prorrumpir en súplicas para que lo dejaran. En cambio, había tratado de razonar e incluso le había escupido. Sí, aunque la tormenta se hubiera puesto sobre Pierrot, Tilde no dudaba que sería capaz de tragarse aquel mal trago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Él es lo máximo…— susurró Jester, sin disimulo alguno. Sin embargo, recordar a Pierrot dolía mucho. Alzó la mirada cuando Tilde le tocó la rodilla, y aquello le sentó bien, a pesar del hormigueo que sintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tilde tiene razón. —comentó Myrrot, acariciando levemente los hombros de Jester. Miró con cierto deseo el zipper en su espalda, muy tentador. De repente, se hizo el que había olvidado algo, y comentó: —Pero qué mal anfitrión soy. Te traeré algo para que te calmes un poquito, Jester.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se levantó y cuando le dio la espalda a ambos, sonrió para sus adentros; le daría a Jester algo que más que calmarlo, le cambiaría ese humor y se olvidaría un poco de Pierrot. Además, estaba harto de que lo mencionara todo el tiempo, su maldita cursilería era desesperante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le sirvió un vaso de rakajya, una bebida muy dulce hecha de fresones y leche. Sin embargo, a eso también le añadió una “pócima de sensualidad” que le había comprado a un amigo en cierta ocasión. Entre sus efectos estaba el de serenar a quien la bebiera y ponerlo dispuesto para el sexo y la seducción. Aunque Myrrot no era muy fan de las cosas sutiles, pensó que en estos momentos era lo mejor para Jester.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para disimular, se sirvió medio vaso de tokajo, y a continuación, regresó a la sala, donde Jester y Tilde le esperaban. Al jovenzuelo se le iluminaron los ojos al ver la bebida rosado claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Es rakajya!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, Jestercín. La guardo para los invitados, sé que a los chiquillos y jovencitos les encanta. —dijo sonriente mientras le daba el vaso —ahora bébete eso y tranquilízate, porque en menos de lo que esperas, Pierrot estará hecho un roble y tu volverás a perseguirlo como siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Oye! No lo persigo, sólo me gusta estar con él. —dijo Jester, con cierto aire de chiquillo ofendido —. Cuando tú te enamores te pondrás así también, ya lo verás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot contempló con deleite como Jester se bebía el rakajya sin pausa alguna. No se lo había pensado dos veces. En un momento estaría más tranquilito y tal vez, sólo tal vez, podría divertirse un rato con él, porque pese a que era un imbécil marica enamorado, Jester no dejaba de ser un klowny condenadamente sensual a su veintena centenaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estuvo deliciosa, Myrrot. —comentó Jester, relamiéndose la boca. Minutos después, sintió un mareo placentero, y entrecerró los ojos. Myrrot se le acercó y lo recostó del sofá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Jester, necesito hablar con Tilde un momento, por favor excúsanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chiquillo asintió y se repantigó en el mueble, sumido en su agradable aturdimiento. Myrrot tomó a Tilde del brazo y lo trajo al rincón más alejado de la cocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No sé tú, Tilde, pero hay que calmar a este jovencito y de ser posible, que se olvide de Pierrot un buen rato. Si sigue deprimido, puede cometer alguna idiotez contra nosotros. —miró hacia el quicio de la cocina y prosiguió: —Le di rakajya con una poción de sensualidad, que lo serena y lo pone más dispuesto a… otras cositas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pudo evitar notar el tono con que Jester hablaba. El pobre infeliz no sólo sentía apego por Pierrot. Lo adoraba con la intensidad del primer amor, a pesar de Myrrot, la lascivia de su líder y el que quizá no fuera correspondido. Reconoció una punzada ligera de malestar al pensar en el dolor que sentiría al haber descubierto a Pierrot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Alguien como él no merece tu cariño” pensó cuando Myrrot desapareció dentro de la cocina. “Ni tu furia ni tu amargura. No sabe apreciarlas”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde miró interrogante a su compañero mientras lo conducía al rincón. Había notado el ligero tambaleo de la cabeza de Jester, como si de una sentada se hubiera emborrachado, pero no percibía a ningún aroma a alcohol y le resultó desconcertante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco rato, Myrrot le explicó el hecho. Tilde sintió la furia encenderse como una bujía arrancada de una patada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Idiota”, deseó replicarle. “¿Es que sólo piensas con la polla?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero se contuvo. Claro que Myrrot pensaba principalmente con la polla. ¡Sólo hacía falta pensar en las venganzas que concebía para deducirlo! Y él ¿realmente tenía el derecho de decir algo? Después de lo que habían vivido, lo que habían hecho en conjunto, no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a Jester quizá le haría bien olvidarse de Pierrot por unos momentos. Procuraría que así fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—O es el plan más estúpido que has tenido hasta el momento —dijo finalmente— o el más conveniente. En todo caso, concuerdo en que lo mejor para ambos es distraer a Jester del motivo que lo traje aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot se molestó notoriamente con la respuesta de Tilde. Percibió clarísimo el malestar en sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bien, si tú tienes una idea mejor, abre la bocota, viejo. —contestó, cruzándose de brazos —Lo que soy yo, no me voy a calar sus lloriqueos patéticos y su cantaleta de “Ay Pierrot, ay Pierrot”…— parodió la voz de Jester e hizo gestos dramáticos con las manos. —Si quieres puedo patearle el puñetero culo afuera y dejarlo a merced de una mantícora hambrienta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo miró fijamente por unos segundos, aun cruzado de brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo siento viejo, no puedo ser de otra forma. La ternura de Jester no me conmueve, más bien me repugna y me aburre. —dijo, con un suspiro hastiado. —Así que tú dirás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde no pudo evitar esbozar una sonrisa irónica. Era tan fácil hacer enojar a Myrrot, lo completamente opuesto a su hermano. Fingió meditar unos instantes, con la mano sobre el mentón y la otra en la cadera, antes de responder:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, no creo que se me venga nada a la mente —Se volvió hacia Jester, que aún parecía entre algo achispado y triste. Casi parecía un niño que ha perdido a sus padres en el centro comercial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A él si le gustaba esa inocencia, la pureza del espíritu que no permite paso a la degeneración como en la que ellos —Myrrot, Pierrot y él— se regodeaban. Representaba todo lo que ellos no eran y jamás serían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Placer que duele. Dolor placentero. Nada estaba completo si no tenía su opuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Soy un simple huésped en tu hogar, Myrrot —espetó por último—. Estoy seguro que no necesitas mi aprobación para hacer lo que desees, y en verdad, esa es una de las razones por las que me gustas. De modo que lo decidas llevar a cabo en tu casa, con tus amigos, no encontrará resistencia de mi parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot soltó una carcajada cuando escuchó lo de “tus amigos”. Vaya, Tilde de vez en cuando hacía buenos chistes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo, amigo de ellos… ¡JA JA! —se sujetó el estómago descubierto —Esta estuvo buena, Tilde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese instante, sintieron unos pasos vacilantes acercarse a la cocina. Myrrot se viró, y vio a Jester, apoyándose en el quicio de la puerta de la cocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Myrrot… me siento algo débil… ¿me dejas descansar un ratico antes de irme a casa? —preguntó, con un tono de voz parecido al de un niño somnoliento que quiere ser consentido. —Es que no me siento muy bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ohh Jestercín, pobrecillo…— canturreó Myrrot, acercándose solícitamente hacia su homólogo y lo tomaba en brazos; era liviano y delicado, sin duda. Iba a ser una presa bonita, aunque esta vez sólo lo follaría por hacerle olvidarse de Pierrot un rato y luego lo dejaría irse a casa. El efecto de la poción de sensualidad duraba unas cuantas horas nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Déjame ayudarte. Puedes descansar un ratito en mi cuarto. Ten por seguro que nosotros te cuidaremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester sonrió tontamente y le echó los brazos en el cuello a Myrrot. Éste contuvo una mueca de desdén y forzó una sonrisa complaciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Demasiada ternura e inocencia para mi gusto… —pensó Myrrot, con cierto asco —Está extremadamente ahuevoneado…»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tilde, voy a llevar a esta criatura a mi cuarto para que descanse… ¿quieres acompañarme?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó a la habitación, lo depositó con cierto cuidado en la cama. Jester ronroneó al sentir la sábana fría y fresca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está deliciosa… tan fresca…— murmuró —Y suave…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vaya, con que la poción ya estaba haciendo efecto oficialmente. Quien tomaba esa poción se ponía algo somnoliento pero juguetón, y especialmente sensual. Aquello era lo que ocurría con Jester, mientras se retorcía entre las sábanas frías, ahora con los movimientos lánguidos de un gatito que jugaba con una madeja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vaya, qué lindo, Jestercín…— Myrrot sonrió y esta vez no fue tan forzado. No podía negar que la poción le daba a Jester un toque de inocente sensualidad. — ¿Te ayudo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto, Tilde no rechazó la oportunidad de seguir a ambos hasta el cuarto donde, no hacía más de cinco horas, había reído como demente porque el sol no lo hubiera quemado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contempló con una sonrisa los movimientos lánguidos y mimosos que Jester realizaba sobre la cama. Como un gatito o como un niño, era la viva imagen del inocente. Incluso notó que Myrrot tenía su propio brillo, aunque difícilmente sería de ternura. Se acercó hasta él y le acarició casi al descuido el cuello, aquel que había perforado en la máxima muestra de que Myrrot tenía su corazón, cuando se lo entregó voluntariamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No sé qué es más bello —susurró en su oreja—. Tú embobado por Jester o Jester embobando sin darse cuenta —Le lamió la oreja y tironeó del lóbulo sin asomos de delicadeza, como sabía que a él le gustaba—. Voy a disfrutar viéndote jugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De improviso, un escalofrío recorrió a Myrrot que le hizo arquear la espalda. En ese momento se dio cuenta que tenía mucho sin sentir las manos de Tilde sobre su klownidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé qué es más bello. Tú embobado por Jester o Jester embobando sin darse cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—N-no estoy embobado. —contestó, mirando de reojo a Jester, quien los veía desde su placentera bruma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Tilde le mordió la oreja, Myrrot se estremeció y dejó salir un gemido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a disfrutar viéndote jugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Quieres que juegue con él? —dijo en un siseo suave. Se viró a Jester y le hizo un gesto cariñoso para que se incorporara —Ven aquí, bonito. Ven con Myrrot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro no vaciló; se levantó y casi, casi se desplomó en los brazos de su colega. Sacudió la cabeza fuertemente y luego sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aquí estoy, Myrrot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro sonrió, pero no se dio cuenta que su expresión se ampliaba un poco, mientras recorría esas facciones suaves, esos óvalos casi rosáceos en sus mejillas. Por unos segundos, lo observó sin desviar la mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué tanto me…? —Jester no pudo terminar la pregunta, porque Myrrot lo silenciaba con un beso en los labios. Exploró con experticia la boca de su “presa”, hasta separar sus labios y saborear aquella lengua curiosa, esa que ahora mismo le formulaba preguntas estúpidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras lo besaba, Myrrot tanteó el zipper detrás de Jester, y lo bajó parsimoniosamente, descubriendo sus hombros azulados. No pudo evitar morderse el labio pues aquella inocencia sorprendentemente cubría un cuerpo voluptuoso, a la espera de ser devorado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero, pero…— ahora la expresión de Jester reflejaba algo de vergüenza — ¿lo vamos a hacer frente a él?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante aquella pregunta, Myrrot respondió con una sonrisa indulgente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Claro que sí. Él nos observará…— Jester iba a decirle algo pero Myrrot le colocó un dedo en los labios —No te preocupes… te gustará, ya lo verás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A modo de respuesta, Tilde le dedicó una sonrisa tranquilizadora al joven klowny, al mismo tiempo que su mano palpaba el abultamiento que comenzaba a apreciarse en Myrrot. Le dio una ligera mordida en el cuello, dejándole una marca roja, sin despegar la vista de su nuevo entretenimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te preocupes, Jester —dijo conciliatorio—. Me aseguraré de que Myrrot no se propase demasiado. No lo harás, ¿verdad, querido? —agregó con una sonrisa maliciosa, esta vez probando la firmeza de las nalgas del mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me aseguraré de que Myrrot no se propase demasiado. No lo harás, ¿verdad, querido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¡Doih! —pensó Myrrot, siseando con la caricia en su trasero — ¡Tenías que echarme a perder la diversión!»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que le faltaba, ¿acaso Tilde ahora quería proteger a Jester? Aquello era lo último que Myrrot deseaba, porque para eso, bien podría regresarse a la horda y consentir al marica de Pierrot, que ahora mismo debería estar recibiendo transfusiones de azúcar en la sangre para que sus heridas sanaran más rápido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eres muy cariñoso. —dijo Jester, extendiendo la mano hacia Tilde y rozándole la mejilla. —Los dos lo son.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Demonios, parece que la pócima exacerbó la ternura de Jester— pensó Myrrot para sus adentros —Lo único que me falta es que me diga “te quiero mucho”… ¡sería el colmo!»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Quitemos estas ropas fastidiosas… no querrás que te estorben al sentir las sábanas frías ¿o sí? —inquirió Myrrot, deslizando el traje de Jester y descartándolo. El otro se dejaba desnudar dócilmente, y para deleite de ambos, se notaba que tenía una buena erección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Es un recién desflorado, éstos se excitan más rápido… —se dijo Myrrot, apretando aquel abultamiento tras la ropa interior, causando que Jester cerrara los ojos entre ansiosos suspiros de gozo. —Mejor me dejo de idioteces y me concentro para que este bobalicón de mierda se olvide del mamavergas de mi hermano menor.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pudo sentir la erección engrosarse considerablemente, así que con algo de sutileza, le bajó el calzón, lo suficiente para que el miembro brotara hacia fuerza. Joder, qué excitado estaba ese condenado mocoso Joker.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, mientras estaba concentrado acariciándole los genitales, Jester le tomaba una de las manos y le lamía los dedos. Incluso tomó el dedo índice y lo chupó parsimoniosamente, como si se tratara de una erección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Agh, demonios Jester…— siseó Myrrot, sintiendo su erección pujar. Le gustara o no, le estaba encantando las pequeñas iniciativas del otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde no tenía el don de explorar mentes ajenas, pero no lo necesitaba para saber que sus palabras no habían agradado a Myrrot. Le sonrió indulgente, indicando tácitamente que le daba igual su opinión. Jester era una oveja entre lobos, y si podía, haría de la experiencia algo que lo convertiría en un masoquista peor que los Myrrot. Si todo salía bien, querría volver por más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La caricia de Jester, no obstante, le supo deliciosa. La palma suave y cálida, pura. “Acaricias a un monstruo como a un conejo que te dio ternura” pensó divertido por la ironía y cuando lo sintió alejarse, deseó que hubiera durado más tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto Myrrot dejaba al descubierto la pálida juventud de Jester en todo su esplendor. La piel le otorgaba un aire de estatua, su postura de una romana y la erección de una vitalidad incomparable. Tilde se preguntó qué tan inocente sería en verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puesto que estaba en la misma horda que Myrrot, no debía ser virgen y sin embargo, el pudor se confundía en su mirada brumosa, confundida y excitada, al tiempo que recibía las atenciones del otro. Tilde se apartó hasta dar con una silla y dejó caer su peso sobre ella, contemplándolo todo y sintiendo que el pantalón le apretaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al contemplar la manera en que los dedos de Myrrot desaparecían en la boca golosa del joven, se sonrió. Abrió sus pantalones y se acarició suavemente, embargado por el aroma sexual que exudaban ambos y la sangre hirviendo en sus entrepiernas. Le estaba encantando ver el cómo ambos se deshacían mutuamente. Jester de un modo tan simple como sonreír amigablemente, y Myrrot haciendo esfuerzos por controlarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Representan una imagen gloriosa —comentó en voz alta y emitió una risita—. Myrrot, no te olvides que Jester apenas puede mantenerse en pie. Míralo al pobre, cómo se tambalea. No seas un mal anfitrión y devuélvele al lecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Con tan buena voz y mandando a cantar. —comentó Myrrot en un dejo de marcada ironía —Si quieres te vienes acá y lo consientes también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester abrió los ojos y rió, como si Myrrot hubiese hecho un chiste. Luego entrecerró los ojos y reanudó su labor, esta vez en el dedo índice. Aquello provocó que Myrrot gruñera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya está bien, Jestercín…— acostó al otro, dejándolo que disfrutara las sábanas frías en su espalda. — ¿Quieres algo mejor que estos dedos? Estoy seguro que sí…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante los ojos brumosos y excitados de Jester, Myrrot se tocó obscenamente la entrepierna abultada. Finalmente se bajó los pantalones, dejando al aire su miembro absolutamente erecto y clamando por un poco de atención. Se subió al regazo de Jester hasta que su imponente erección rozó la mejilla del otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ven, es todita tuya, Jestercín. Abre esa boquita, piensa que es un dulce gigante y delicioso. —le decía Myrrot, arrulladoramente. El otro sonreía y dejaba que el miembro se adentrara en su boca abierta y deseosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras Jester se la mamaba, Myrrot observó de reojo a Tilde, que se estaba pajeando con solo verlos; además de sádico consumado, era un voyeurista ¡menudo degenerado era!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió a concentrarse en Jester, aferrando los rizos lilas para guiar su boca y profundizar la penetración. Myrrot cerró los ojos y al fin sus gemidos se escucharon…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Si quieres te vienes acá y lo consientes también.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Qué más me gustaría, mi amigo” se dijo Tilde dedicándole una sonrisa. Pero no respondió ni dio señas de moverse de su sitio. Ver el espectáculo desde su trono de madera también podía ser gratificante y más si el par de actores eran tan perfectos como aquellos bufones mágicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le hubiera encantado probar también un beso de boca de Jester, probar por sí mismo la dulzura entre sus piernas y quizá darle la ilusión de que no necesitaba a ningún Pierrot por unos instantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Jester debe tener unas habilidades extraordinarias, Myrrot —comentó como al descuido, masajeando con obscena naturalidad su erección—, porque incluso los vecinos podrán enterarse de cuánto disfrutas de ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que su palabra no era buscada, pero de ningún modo pensaba callarse y dejar que se olvidaran que estaba ahí. Ya que Myrrot los había metido en ese nuevo lío, iba a disfrutarlo del modo que se le diera la gana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;porque incluso los vecinos podrán enterarse de cuánto disfrutas de ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot se viró hacia Tilde y le dedicó una mueca de ironía y algo de fastidio; ¿ahora se iba a poner criticón? Esbozó una sonrisa y le dijo lo siguiente, sin descuidar a Jester:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ah, me tomas el pelo, huevón; ¿ahora te vas a poner a criticonearme? No me jodas, viejo. —Dicho esto, chasqueó los dedos y apareció un clon a su lado. —Anda cariño, ve a ocupar a Tilde para que deje de meterme coña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El duplicado se acercó pausadamente a donde estaba Tilde; tomó la erección del vampiro entre sus manos anchas y le sonrió, más no le dijo palabra alguna. Los clones mágicos no podían hablar, sólo obedecer las acciones de su creador. En este caso, la orden que le dio Myrrot fue complacer a Tilde y que éste dejara el fastidio con sus comentarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde sólo acertó a emitir una risa por la ocurrencia de su amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Qué fácil te ofendes, querido —dijo acariciando el rostro de aquella réplica exacta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su expresión era de deseo y placer, pero no existía ningún brillo en su mirada que otorgara autenticidad a sus acciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo era un esclavo de Myrrot, su sombra obediente. Recorrió sus labios con los dedos, sintiendo que eran tan suaves y apetecibles como los de su dueño, dejándose mimar por las manos del autómata aunque algo de su propio fuego se había enfriado. No podía unirse a los otros porque se arriesgaba. Tampoco quería estar con una copia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sujetó la muñeca del clon y lo separó de su cuerpo mientras se erguía. Sonreía con indulgencia pero sus ojos brillaban de furia y frustración. Furia por ser dejado de lado, frustración porque no podía ser de otro modo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Disfruta de lo tuyo mientras dure, Myrrot —dijo tranquilamente, alejándose de ambos en dirección a la puerta-. Recuerda devolver a Jester con bien —agregó ya en el umbral—. No necesitamos que nos causes más problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Repentinamente la rabia invadió a Myrrot de sopetón. Fue algo inesperado y que no pudo controlar. Se duplicó en cinco clones más y entre todos retuvieron a Tilde. Soltó bruscamente a Jester y le dijo con visible ira:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— O sea, me criticoneas y luego me sales con esta mierda ¡no me jodas! —le espetó, rabioso —Si no te agradan mis métodos, vémelo diciendo y luego largándote.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No solamente eso, sino que además por poco lo delataba ¡qué bolas tenía este condenado! Intentaban hacer olvidar a Jester de su motivo principal, y éste la cagaba de una manera magistral. Myrrot sintió su sangre hervir, la excitación ahora se le había transformado en una rabia violenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Jester le dio miedo ver aquella discusión; no le gustaba el tono de Myrrot, y tampoco le gustaron las palabras de Tilde. No las entendía del todo, pero lo que si tenía claro es que también se puso bravo. Se cubrió el cuerpo con una sábana y se interpuso entre ambos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué pelean? Pensé que ustedes eran buenos amigos…— los miró alternativamente a uno y otro —Yo me iré de aquí, si es que soy yo estorbando en algo que no sé definir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era la primera que se veía rodeado de repente, y ya había escuchado la lluvia de pasos sobre el suelo, de manera que cuando diez brazos lo retuvieron, permaneció altivo y en calma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aguantó el escupitajo de palabras de Myrrot con estoicismo —interiormente cansado de su sensibilidad extrema— y se preparó a responder del mismo modo, cuando le intervención de Jester lo tomó por sorpresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No hace falta eso, Jester —espetó sintiendo un intenso deseo de maldecir la falta absoluta de autocontrol en Myrrot. Si hubiera hecho caso omiso de sus palabras y se follara sin más a Jester, ahora no tendría que soportar esa mirada de cordero asustado—. Sólo tenemos un pequeño desacuerdo. Mi buen Myrrot, esto no nos llevará a ningún lado —dijo a éste refiriéndose a los clones—. En ningún momento pretendí criticarte, y si lo tomaste así, mis disculpas. Por otra parte, prefiero irme de esta habitación a que me envíen un reflejo a entretenerme —y al expresar esto otra llamarada de furia avivó su mirada, no obstante, procuró controlar su voz y esbozar una sonrisa conciliadora para ambos. Por un breve segundo tuvo la tentación de mandar todo al desagüe y dejar que Jester se enterara con quién estaba tratando, pero de ningún modo lo tomó en cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También creyó notar una breve nota amarga, que no rabiosa, relacionada sólo con Myrrot. No le prestó atención—. Creo que ya se los dije; lo que hagan ustedes dos, me trae sin cuidado y en este momento desearía desentenderme de ello, si es que alguno tiene algo más que decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desafió con la mirada a Myrrot. “Por mucho que me agrades, estás muy cerca de que te agregue a mi lista de víctimas”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, prefiero irme de esta habitación a que me envíen un reflejo a entretenerme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabía si Myrrot estaba consciente de aquello, pero a Jester le pareció ver algo en los ojos de Tilde y que en definitiva, no le gustó. Sin decirles nada más, se fue hacia la cama y comenzó a vestirse. La excitación que tenía hace un instante se le disipó totalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No sé ustedes, pero no pienso meterme en esta clase de discusiones. Mejor me voy a dormir al sofá de abajo, y me voy temprano a casa de mis padres. —dijo Jester, paseando su mirada entre asustada y confundida. —No quiero resultar más estorbo del que ya siento que soy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Jester bajó, Myrrot desapareció los clones y cerró la puerta tras sí. Sus ojos marrón oscuro brillaban más que nunca pero ese brillo no podía ser de alegría ni nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Y todo porque no te agradó lo del clon? ¿Acaso estás…? — Myrrot negó con la cabeza y soltó una risita desprovista de humor —No puedes andar celoso. No de mi. No te di razones para celarme, Tilde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Permaneció callado unos segundos y se cruzó de brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bien. Sincérate ahora, y si pues, no quieres seguir más aquí, pues vete. —le dijo con un tono totalmente indescifrable —He vivido solo, y seguiré viviendo solo, Tilde. Esa no es novedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estoy seguro que no —replicó Tilde percibiendo un ridículo deseo de echarse a reír, aunque reconocía que nada en la situación tenía algo de gracioso. De hecho, de un plumazo todo había pasado a ser una discusión que, ya intuía, podía para mal o para peor. Sin embargo el impulso de ser mordaz fue más potente que otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo que hagas o no hagas en tu casa no es mi asunto, ni mi problema. Yo lo entiendo, pero al parecer no entiendes que, asimismo, yo no estoy obligado a complacerme con lo que tú quieras. Simplemente, decidí que esta vez no voy a participar de tus juegos, y en lugar de dejarme marchar, se te ocurre espantar a ese muchacho y plantearme cuestiones absurdas. Y respecto a tu pregunta —sonrió socarrón—, depende de ti. Yo no tengo verdaderos motivos para preocuparme. He vivido más de cinco siglos en soledad y gran parte del tiempo, sin el privilegio de tener un techo sobre mi cabeza. Puedo ocultar mi condición con tranquilidad. Sin embargo, estoy dispuesto a soportar tu exasperante facilidad para ofenderte por cualquier cosa, si tú admites mi libertad absoluta de acción. De otro modo, me marcharé, y si cuentas con la suerte suficiente, olvidarás que me conociste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras hablaba Tilde ya maquinaba planes de acción. Consideró la posibilidad de matar a Myrrot, despachar a Jester y desparecer de esa aldea a vivir a un campo apartado, viviendo como ya lo había hecho, aprovechándose de los viajeros desprevenidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inevitablemente levantaría rumores y quizá alguien lo bastante loco decida tomarlos en serio. Iría a cazarlo y haciendo uso de la magia que Tilde no tenía, lo más probable fuera que al final lo atrapara. Entonces tal vez lo matara y su reinado de sangre se derrumbaría para siempre. No sería diferente a las cientos de escenas que ya se imaginó en otras ocasiones, él pereciendo ante un oponente digno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que sí iba a lamentar era tener alguien en quien derramar su sadismo. A lo mejor antes de morir podría encontrar a otro. Quizá a Pierrot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yada, yada yada. —contestó Myrrot, haciendo gestos con la mano —Estás que te mueres de celos y por eso andas ahora reclamándome que necesitas “tu espacio”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Disimula, disimula. Eres tan arrogante que no eres capaz de admitir que estás molesto porque no tienes compañía en tus calaveradas. —le regañó su consciencia —Así como disimulas lo mal que te sientes en el fondo con lo de Pierrot. Sabes que todo lo que haces es malo…»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Todos me viven criticando, incluso tú, Tilde. Todos me critican, a nadie le agrado lo suficiente. —pensaba Myrrot, tratando de contenerse y tragarse todo lo que estaba sintiendo, pues pensaba que igual al otro le iba a importar un reverendo pepino —Bien, supongo que tendré que seguir así hasta el día que caiga muerto, o el día que a Tilde le pique el culo y me chupe hasta matarme.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bien. —le dijo, dándole la espalda y caminando hasta la cama. —Ve y regodéate en tu espacio todo lo que quieras, pero luego que te metas en pleitos, no vengas a pedirme un coño, Tilde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trató de cerrar los ojos y dormir, mentalizándose que luego de esto, Tilde no iba a amanecer en su casa. Apretó los puños tan fuerte que casi los hizo crujir; el dolor lo hizo rechinar los dientes, y optó por otro método poco ortodoxo de relajación y al que no recurría sino en casos muy extremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chasqueó el dedo y un clon suyo apareció; se inclinó hacia su creador y éste le susurró algo. La figura asintió y bajó rápidamente, para luego regresar con una botella en la mano; era vino dulce, la única bebida alcohólica en Pokáar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Salud.» se dijo a sí mismo antes de comenzar a beber como loco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque ya sabía que no era deseado, Tilde, no sabía si por la curiosidad o un asomo de inquietud, se quedó en el mismo lugar desde donde lo dejaron los clones, siendo mudo testigo del proceder del klowny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando percibió el aroma del alcohol salir de la botella y la boca de éste, comprendió sus intenciones y sintió, claramente, algo parecido a lo que le provocó el gemido lastimero de Jester. Pensó en lo crueles que eran, las barbaridades de las que salían con sonrisas triunfantes, y en el curioso detalle que, aun así, pudieran percibir sentimientos de dulzura o de autocompasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque no alcanzaba a comprender del todo qué podía provocar esto último en Myrrot, siempre tan fuerte, bravucón y directo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eres patético, Myrrot –dijo al fin, encontrando la voluntad para acercarse a él y arrebatarle con firmeza la botella —. No te hagas esto por mi causa. Al final yo soy peor que tú, ¿lo recuerdas? —Intentó a darle una sonrisa, no seguro a ciencia cierta de por qué decía eso—. Tú no eres asesino, ni hipócrita ni has roto tu palabra para conmigo en ningún momento. Di que quieres que me vaya y lo haré, pero no me moveré hasta haberlo oído claro de tus labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Delineó su rostro perfecto de gitano, la boca tan propensa a insultos variados, y la ternura de protegerlo, quitarle ese rictus amargo, se intensificó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Esto tiene que ser risa. Ahora él parece demasiado frágil”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Esto no tiene que tener más significado que un giro de ojos –dijo en alusión a la discusión—. A pesar de tu carácter imposible, hay más en ti que me gusta y que no quisiera abandonar de inmediato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al mismo tiempo que sacaba esas palabras, Tilde cayó en cuenta de que era cierto. No quería dejarlo tan pronto. Si Myrrot pronunciaba su sentencia y lo sacaba de ahí, no sólo iba echar en falta un cuerpo resistente bajo el suyo. Sería otra amargura más de las que ya cargaba, todas igual de pesadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Tilde le arrebató la botella de vino —su mejor método de relajación— Myrrot lo miró frunciendo la cara y girando los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dame acá esa mierda. —le dijo, tratando de arrebatarle la botella — ¿O es que ahora los vampiros toman vino?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Di que quieres que me vaya y lo haré, pero no me moveré hasta haberlo oído claro de tus labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«La verdad, no quiero que te vayas, pero ¿acaso tengo que decirlo? No quiero. No quiero ser un estúpido sentimental como Jester. Tampoco quiero suplicar como Pierrot…— pensaba Myrrot, aun intentando recuperar la botella de vino —No quiero ser como ellos, toda muestra de sentimentalismo es patética, la odio. Y sólo bebo para calmarme no para otra cosa…»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él creía que decirle “no, no quiero que te vayas” o “quédate” iba a ser una muestra de debilidad, de dependencia. Simplemente le aterrorizaba tener que pedir ese tipo de cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de tu carácter imposible, hay más en ti que me gusta y que no quisiera abandonar de inmediato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Korr, no quería. Iba a doler e iba a quedar como un grandísimo marica sentimental, pero mejor hablaba o volvería a vivir solo, sin nadie que le comprendiera, porque lo cierto era que de todos los que le conocían, Tilde era el que mejor le comprendía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te he dicho que te vayas ni he pensado en hacerlo. Ahora dame el maldito vino, Tilde. —le dijo entre dientes, mientras se le montaba encima para quitarle la botella. —O enfrentarás mi temible ira…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando dijo esto, se dejó caer en el regazo de Tilde y soltó una serie de risitas que sonaron más a alivio que otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quería que se quedara, de aquello no cabía duda…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“O enfrentarás a mi temible ira”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de los forcejeos de Myrrot, Tilde supo que la densidad se había disipado del aire. Al rendirse finalmente y caer sobre él, el vampiro no se contuvo de acompañarlo en su risa, lleno de buen humor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le revolvió los cabellos con la mano libre, y en un arrebato plantó un beso entusiasta en su boca abierta. Ahora estaba seguro de que no quería irse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eres más precioso de lo que crees, mi amigo —le dijo, alcoholizado de un raro sentimiento de paz inducido por el calor en contra su pecho. Inspirado, le mordió la oreja, tironeándola, como si quisiera despertarlo al mundo real —. Todavía no es tarde para buscar a Jester, si te interesa. Aunque no podré participar activamente, deploro de permitir que se te escape una oportunidad idónea como la presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una nube gris estuvo a punto de aparecer alrededor de Myrrot, pero ésta se disipó, junto con su malhumor y su aprensión a expresar sus sentimientos. Rió y rió hasta que terminó tosiendo con fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O enfrentarás mi temible ira…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Mi, qué buena vaina. Mira la estupidez que se me ocurrió decirle…— se dijo Myrrot —Ira, sí, como no…»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía no es tarde para buscar a Jester, si te interesa. Aunque no podré participar activamente, deploro de permitir que se te escape una oportunidad idónea como la presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Y por qué, querido? Digo, solamente me lo quería tirar para que se olvide de ese chupavergas de Pierrot y no joda con el asunto que tú y yo sabemos. —dijo Myrrot, recuperando la botella y bebiendo un largo sorbo —Por más nada, porque para sexo, te prefiero a ti. Me va mejor lo rudo y duro. Sin embargo, supongo que para variar no está mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se levantó ligeramente tambaleante, se calzó apenas el pantalón y fue a por Jester, que dormitaba en el sofá, acurrucado como una mantícora bebé. Myrrot se inclinó y le restregó un poco los rizos lilas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Jestercín, despierta. Myrrot ha vuelto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro se despertó ligeramente sobresaltado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Myrrot… ¿qué pasó? ¿Y Tilde?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está allá arriba… no pasó nada, fue eso que él dijo, sólo un malentendido de amigos, tú me comprendes. —le dijo Myrrot, entre risitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estás ebrio… hueles a alcohol…. —comentó Jester en voz baja. Myrrot le acarició el trasero juguetona y obscenamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Descuida, estoy bien, sólo tomé un sorbito para calmarme y discutir mejor las cosas con Tilde, es todo. Nos bebimos un par de copitas y listo. —repuso Myrrot, con una sonrisa —Ven aquí, siento haberte dejado asustado y con las ganas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun un poquito asustado, Jester aceptó y dejó que Myrrot lo guiara de vuelta a su cuarto, donde Tilde los aguardaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿En qué quedamos? —dijo Myrrot, siempre sonriente —Creo que es mejor comenzar de cero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empujó ligeramente a Jester para que éste se recostara en la cama. Myrrot se plantó detrás de él y le mordió ligeramente el cuello azulado. Luego su boca inquieta y fragante a vino subió hasta la oreja de Jester y la mordisqueó, tirando de ella. Tenía que ir con calma si quería que el otro recuperase la excitación y se relajara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Myrrot regresó conduciendo a Jester, Tilde había regresado a la silla que ocupara antes y lo recibió con una sonrisa cordial. Prácticamente dormido, Jester era una tentación a primera vista y la visión de él seducido por los manoseos de Myrrot, que apestaba a deseo, inflaron rápidamente las ansias perdidas y se relajó abriendo las piernas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La diferencia de movimientos era casi contradictoria. Mientras Jester se excitaba dulcemente, emitía gemidos bajos suspiros y se dejaba hacer, ahí estaba Myrrot con toda su prepotencia, hambre y energía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contempló las espaldas descubiertas, el del mayor moviéndose sobre un pecho juvenil, lampiño, perfecto. Recordó la noche antes-Pensaba en lo divertido que resultaba que estuviera a punto de matarlo, sin que a éste le importara, y ahora lo contemplaba casi grácil, como una pantera perversa, buscando los puntos débiles de su presa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acarició su entrepierna. Volvía a endurecerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La entrega dócil de Jester alborotó los nervios de Myrrot, y su hambre oculta de poder, de dominio. No era tanto su facilidad para excitarse —la entendía siendo un Joker recién follado— pero la forma en que se dejaba hacer, sin oponerle resistencia simplemente le podía, y demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió a morder el cuello azulado de Jester, pero esta vez el mordisco fue algo más fuerte, haciendo que el otro gimiera un poco más alto, sorprendido por el estímulo. A la par que se entretenía clavando sus dientes en la tersa piel, sus manos tanteaban el zipper y lo volvían a bajar, pero esta vez no descartó el traje tan rápido, sino que se entretuvo en la entrepierna, aun cubierta. Estaba abultada y cálida, parecía latir bajo su mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te cuesta nada excitarte, ¿no, Jestercín? —gruñó Myrrot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester soltó un gemido y se removió, algo inquieto, en los brazos del otro. De repente, éste abrió los ojos y captó a Tilde, que se estaba toqueteando, visiblemente complacido con la escena ante sus ojos. Jester sonrió tontamente, los ojos negros brillándole de placer; era algo perceptible incluso a través de sus párpados entornados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot se dio cuenta de lo que observaba Jester, y sonrió, echándole una ojeada de complicidad a Tilde. Guió al jovencito hasta donde estaba el vampiro y lo hizo arrodillarse, mientras el otro se mantenía detrás suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cierto pajarito quiere darte una mano…— comentó Myrrot, quitándole los guantes blancos y dejando sus palmas blanco-azuladas al descubierto: eran ridículamente suaves y algo… ¿finas? — ¿Aceptas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mirada de Jester, despojada de cualquier pudor, pero inconteniblemente inocente, se clavó de improviso en la suya y Tilde no logró evitar sonreírle lascivo. Era una criatura extraña, que jamás había visto más que en los circos, y sin embargo, había un parecido irresistible entre él y los jóvenes que se entregaban incluso después de ver los colmillos y el cuello herido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muertos para las mentes raciones, más vivos que nunca, más bellos que nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo podía imaginarse la suavidad de la piel pálida y los hilos de lilas estrujados entre sus dedos. La lengua repleta de azúcar roja, el cuerpo ardiente y sudoroso estremeciéndose a su toque. Myrrot era fieramente sensual, Jester el cuadro para describir la más deliciosas perversidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo, no esperó el movimiento de Myrrot. Jester no tenía protesta que emitir ahí en el suelo, entre sus rodillas, y su mirada afiebrada parecía tan candorosa que se podría confundir con el cariño. Pasó un dedo por sus facciones, curioso, hasta llegar a la línea del cabello y acarició la coronilla, comprobando los rulos que aparecían dóciles al inicio pero volvían a enredarse pasada su mano. Ni un asomo de miedo nublaba nada en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eres precioso —comentó inclinándose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No esperó a que le diera respuesta e impuso un beso dominante sobre sus labios, saboreando el aliento eternamente dulzón, percibiendo el aroma de Myrrot rodeándolo. Un aroma intenso y otro delicado, el suyo propio. La sangre febril manchando sus mejillas, creciendo a mares en la entrepierna. Al separarse lamió el torrente de su rostro sobre la piel, a la vez que guiaba las manos de Jester hacia su miembro. Tenía manos elegantes, de pianista. Seguramente sabría qué hacer con los dedos, o si no, le resultaría fácil aprender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, no iba a lastimarlo. Pero mientras se mantuviera bajo control, no había impedimento para lo que hacía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tócame, caro precioso, y no habrá nada que temer —susurró arreglándoselas para que no sonara en lo absoluto a una petición. Y a la par que ordenaba, presionó los dedos de Jester contra su carne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester cerró los ojos cuando Tilde lo acarició de tal forma que sólo pudo emitir un leve ronroneo de placer. Su mano se deslizaba por su rostro y sus rizos liláceos. Sólo volvió a abrir los ojos cuando el otro le susurró un “eres precioso”. Aquello hizo que a Jester se le subieran los colores al rostro; además de sus redondeles rosas, una mancha carmín intenso apareció en su cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Tilde lo besó, algo muy extraño se revolvió dentro de él, pero no supo explicar qué demonios era. Era algo tan parecido a lo que sentía por Pierrot, de eso no cabía duda; y aun cuando sabía que no estaba haciendo bien el dejarse tocar y besar de esa forma, lo cierto es que no podía rechazarlo. Su boca permaneció unida a la de Tilde, aspirando y saboreando el gusto de sus labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«No sé que es esto que siento…— pensó Jester —Es tan… extraño… y esto no está bien, pero por alguna bizarra razón, no me puedo detener…»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al abrir sus ojos, se dio cuenta que sus manos finas envolvían el sexo de Tilde; entre sus dedos circulaba el calor intenso que ese órgano emanaba, como si tuviese una caldera dentro. Jester sintió su entrepierna abultarse más y más, como manifestación corporal del deseo que comenzaba a arder dentro suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tócame, caro precioso, y no habrá nada que temer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester vaciló por un momento —no tenía tantas nociones sobre acariciar un miembro masculino, excepto las que aprendió por experiencia propia luego de tocarse en unas cuantas ocasiones— pero al final sus manos comenzaron a moverse rítmicamente: éstas apretaban y estrujaban la carne que ardía debajo de ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras se concentraba en su labor, las manos de Myrrot se deslizaban en sus nalgas, y como éstas eran anchas, la caricia era mucho más intensa. Jester emitió un gemido y su cuerpo ya comenzaba a temblar de puro gozo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester no hacía un mal trabajo, pero saltaba a la vista que actuaba por puro instinto. Aun así, Tilde encontró excitante ser uno de los primeros que le permitiera un contacto de ese nivel. Los estremecimientos que lo recorrían parecían llegarle hasta los dedos, otorgándoles una ligera vibración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por sobre el hombro de Jester contempló el semblante lujurioso de Myrrot, los brazos moviéndose mientras atendía el culo del joven y una risa suave le ascendió desde el pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tengo la impresión —dijo al oído del muchacho, acariciándolo con su aliento de manera que el otro no pudiera oírlo —de que aquí Myrrot quiere algo más. ¿Estarías dispuesto a dárselo o le pido amablemente que se retire del cuarto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester volvió a cerrar los ojos y a temblar. En un gesto casi inconsciente, se mordió el labio inferior mientras intentaba en balde pensar en lo que le decían, pero lo cierto es que las caricias que Myrrot le prodigaba le despertaban las ganas de algo grueso y delicioso. Algo como lo que sintió su primera vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso, como si le hubiesen leído la mente, sintió uno de los dedos de Myrrot adentrarse entre sus nalgas. Jester volvió a morderse el labio y finalmente dijo entre gemidos deseosos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Sí, sí, que me lo dé! —suplicó, apretando un poco el sexo de Tilde, pero fue un gesto no intencional, producto del descontrol que comenzaba a sufrir por el placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Detrás de Jester, Myrrot sonreía, moviendo el dedo medio en las entrañas del otro. Su expresión era de gozo malsano al provocar y hacer suplicar al jovencito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Quieres una polla grande y gorda por aquí? —le preguntó con voz ronca —Se nota que tienes mucha “hambre”, Jestercín. Puedo sentir como aprietas el culo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre risitas, Myrrot le comenzó a restregar entre sus nalgas el miembro ya erecto, para que Jester sintiera todo su calor y dureza. Luego lo forzó a parar el trasero, lo justo para cuadrar la punta de su miembro contra su entrada, pero sin penetrarlo. En cambio, lo que hacía era frotar el glande de su miembro en círculos lentos contra la abertura anal, que en ese momento se contraía sin parar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Di, Jester… ¿quieres esta polla suculenta por aquí abajo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desenfreno en la voz de Jester arrancó una carcajada a Tilde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pareces tan inocente, mi querido, pero mírate nada más —el vampiro le sostuvo la mandíbula, obligándole a ver su sonrisa maliciosa, el deleite en sus ojos. No sabía cómo funcionaba la pócima que Myrrot le había hecho beber, pero estaba seguro de que aquel brillo en Jester no era producto de ninguna magia—. Tienes la misma sed de lujuria que nosotros, quién sabe si no más. ¡Grítalo, precioso, que te oiga el mundo! —exclamó entre carcajadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Grítalo, precioso, que te oiga el mundo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot secundó la carcajada de Tilde. Cuando Jester escuchó aquello —y las risas siguientes— cerró abruptamente la boca; los colores se le subieron abruptamente a la cara, transformando el blanco-azuloso en azuloso-rojizo. Se había cohibido, pensando que los otros dos se burlaban de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Anda, ¿qué te ocurre, Jester? ¿Te comió la lengua el gato? —inquirió Myrrot, entre risitas roncas, mientras se deleitaba con los gemidos de Jester, y su postura ofrecida, arrodillado ante Tilde, y con el rabo bien dispuesto para que lo penetraran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Ni Pierrot lo tuvo así…— pensaba Myrrot —ojala lo viese ahora, suplicando como puta barata…»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Se burlan de mi ¿cierto? —dijo Jester en voz baja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot le dio una leve nalgada, que remató con un pellizco algo fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Burlarnos? Qué va, querido… ¿Cómo se te ocurriría semejante estupidez? —le dijo, conciliador —. Es sólo que nos divierte tu apetito exacerbado, como si ni te hubieses pajeado en días, ¿verdad, Tilde? Díselo, a ver si se nos queda tranquilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la nalga que sostenía en su mano, se deslizó y volvió a introducirle el dedo. Lo movió muy despacio, buscando provocarlo de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te cortes, Jester. Ignora nuestras risas. Sólo libérate y déjanos escuchar esos sonidos sucios que bien sé que puedes hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La respiración del otro se aceleró, y era evidente que estaba conteniéndose, aunque algunas veces gemía algo contenido. Myrrot soltó otra risita y buscó cierto punto candente que le volaría los fusibles. Cuando lo encontró, lo presionó sin parar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te queremos escuchar gritar, Jester. —le dijo Myrrot, ahora con voz ronca y exigente —No te cortes, puedes decir hasta palabrotas si quieres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho esto, hundió la punta de su dedo nuevamente en ese sitio tan sensible, provocando que Jester gritara de placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡DÁMELA YA, MYRROT!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Para nada, caro mío —repuso Tilde a las palabras de Jester—. Sólo la estamos pasando bien contigo. ¿No ríe la gente cuando está contenta? Y por donde tienes la mano en este momento –añadió aludiendo con una mirada pícara a la paja que Jester le hacía y al hecho de que éste no se había apartado—, puedes constatar que estoy muy feliz por ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acompañando sus palabras, extendió una mano a la del klowny sobre su miembro y retomó el ritmo anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Somos un par de bufones —espetó sonriente—. No prestes atención a nuestras palabras. Todo esto que hacemos es por ti, así que procura disfrutarlo lo más que puedas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Enseguida, cariñito. —gruñó Myrrot, excitándose aun más con el grito de Jester. Le sacó el dedo y rápidamente lo reemplazó por su miembro. Mientras lo penetraba con algo de fuerza, entrecerró los ojos y sonrió a Tilde, quien también se veía muy complacido y tranquilo en su trono de madera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¡Por Korr, olvidé lo mucho que esto duele…! — pensó Jester, quejándose por el dolor de tener algo tan grande dentro —. Pero… pero…»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la mano libre, trató de mantener el equilibrio y no irse de nariz contra el regazo de Tilde. Era difícil, porque Myrrot empujaba con fuerza, y cada movimiento suyo era como si le metieran un hierro ardiente por dentro, de tanto calor que parecía emanar de su sexo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«A pesar del dolor, no puedo parar de sentir este placer…»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas podía pensar, apenas podía concentrarse. Aun así, hizo el esfuerzo y se distrajo masturbando a Tilde haciendo uso de ambas manos. Los dedos largos y finos estrujaban la carne y se deslizaban sobre las venas gruesas que sobresalían. Aquel miembro parecía emanar tanto calor como el de Myrrot, así pudo constatarlo porque lo sentía en las palmas de sus manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso, no te olvides de Tilde…— rió Myrrot —Deléitalo con tus manos y tu preciosa boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester observó a Tilde por unos segundos, y luego sus ojos bajaron a su sexo: ahora se veía gigantesco, como el de Myrrot, y además tenía… ¿vello corporal? Volvió a mirar a Tilde, y nuevamente a su miembro. En ese momento una parte de si misma comenzó a susurrarle dudas, pero por la calentura del instante, Jester trató de no escucharla. En cambio, se dejó llevar por su instinto y lo comenzó a engullir rítmicamente, tal como había hecho hace rato con Myrrot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester tampoco había tenido mucha práctica dando mamadas, a juzgar por la manera en que dejaba intervenir los dientes más de la cuenta. Estos chocaban contra su carne siguiendo las embestidas furiosas de Myrrot, enviándole terribles cosquillas que no hacían más que aumentar sus ansias. Ardiente y húmeda la boca de Jester, dulce y sensual su intento de complacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se reclinó en su asiento, permitiendo al joven actuar a sus anchas, y envolvió sus dedos en la mata de cabellos lilas. No pretendía guiarlo, sólo acariciarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester se sintió muy reconfortado cuando Tilde deslizó los dedos entre sus rizos liláceos. Podía sentir la yema de éstos acariciar su cráneo, trayéndole un cosquilleo placentero. Sonrió desvanecidamente y reanudó su labor, tratando en lo posible de no clavarle un mordisco a Tilde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese instante, ya el dolor inicial por la penetración adquirió un cariz más placentero, ahora que el pene de Myrrot se deslizaba con facilidad en su interior. Jester gemía de deleite, aun con el sexo de Tilde en su boca. La verdad, estaba a punto de sentir un orgasmo —o al menos así lo pensaba—, a juzgar por las contracciones tibias que podía sentir en las ingles. Lo sabía porque las pocas veces que se había masturbado, aquella sensación embriagadora lo había envuelto minutos antes del orgasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A todas estas, Myrrot empujaba salvajemente a Jester; ese condenado jovencito, con su insoportable candidez y su apetito voraz simplemente le había despertado su vena mandona y sádica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ah, te gusta, ¿no es así? ¡Dímelo! Dime cuanto te gusta que te meta mi polla gorda, Jester. —le dijo entre gruñidos —Porque ya tu trasero hambriento habla por si solo, pero igual quiero escucharlo de esos labios candidos tuyos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras decirle aquello, se le encaramó sobre la espalda, como una mantícora macho que doblega a una hembra mientras la penetra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Sí, sí! ¡Me encanta tenerte dentro!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot no se conformó con aquello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sin finuras, Jester. Dilo claro y alto, para que Tilde y yo te escuchemos, que de repente nos hemos vuelto algo “sordos”…— le ordenó entre gruñidos —. Di un “Si, adoro sentir tu polla en mi culo goloso”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde se rió sin poder contenerse. Myrrot era incorregible. Tan pronto como suplicaba por una polla, por una mordida profunda, tenía la voluntad de tomar las riendas de la situación y servirse a sí mismo como torturador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hazle caso, Jester —dijo sin dejar de acariciarlo—. Hazlo sin dejar a lo que tienes en tu preciosa boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soltó el miembro de Tilde, dejándolo embarrado de pura saliva brillante, tan sólo para gritar entre gemidos suplicantes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Sí, adoro tener tu polla en mi culo goloso! —Dicho esto siguió su faena. Ahora la lengua de Jester se deslizaba sobre aquellas prominentes venas. Esos eran lengüetazos descontrolados, lascivos y húmedos, como si se estuviese comiendo un enorme dulce alargado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Así se habla, Jestercín. Se te oyen tan sensuales esas palabrotas, de la misma forma que te ves sensual con la boquita llena. —le dijo Myrrot, satisfecho —. Como te has portado bien, llenaré tu trasero inmundo con mi leche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester no se contuvo, así que se sacó la polla de Tilde y le dijo entre dientes, mirándolo de reojo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nada de “trasero inmundo”, que yo me baño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Igual sigue siendo deliciosamente inmundo. —le dijo Myrrot, guiñándole el ojo. Mientras seguía encaramado en su espalda, la mano ancha se escabulló hasta llegar al sexo de Jester y propinarle unos jalones algo bruscos. —. Pero antes de eso te quiero ver correrte de puro placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡No jales tan duro, que duele! —Protestó Jester.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero te gustan estos jalones, ¿no? —le respondió Myrrot, entre risas —. Puedo sentirlo latiendo cada vez que tiro de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, Jester no se pudo controlar más y se derramó en la mano de Myrrot. No supo cuanto esperma debió haber expulsado, pero pensó que había embarrado la mano del otro Joker.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Buen chiquillo. Ahora ten tu recompensa. —embistió un par de veces más, y también se corrió en las entrañas de Jester, impregnándolas con su calor —Siéntela correr dentro de ti, querido, pero ni se te ocurra soltar a Tilde ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A duras penas, tras el golpe del orgasmo y la sensación de semen ardiente en su interior, Jester continuó estimulando a Tilde, mientras Myrrot acariciaba su espalda desnuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te tocará sentir la suya en tu boquita, Jester. Ese será el postre de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuchar el gemido incontenible de Myrrot al liberar todo su torrente y sentir los estremecimientos de placer que recorrían a Jester fueron demasiado para Tilde. Concentrándose en los lametones frenéticos del joven payaso, su aliento cálido golpeándole, el cosquilleo de los huevos antecedió su propio gemido, bajo y profundo, mientras de él brotaba el semen envuelto por la boca hambrienta de Jester.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El torrente de esperma le invadió rápidamente y por poco se ahogaba; el líquido cálido y de una consistencia viscosa le envolvió el paladar con su peculiar sabor salado. Jester chupó la erección —que ya comenzaba a languidecer— y la soltó exhalando un jadeo cansado. Luego se desplomó en el regazo de Tilde&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ohh, qué tierno. Ya has “comido” hasta reventar. —comentó Myrrot, mirando con cierto aire divertido a Jester, que jadeaba en el regazo del vampiro —. Estoy seguro que una siestita no te caería nada mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Una siesta… si…— susurraba Jester. Cuando levantó la cabeza, le echó una larga mirada a Tilde, y de repente sintió un leve mareo. —Necesito… dormir…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot —que estaba acostumbrado a sesiones mucho más intensas—, se levantó de un salto y ayudó a Jester para que se levantara. —Oye Tilde, tendré que llevar a esta criatura a dormir allá abajo, para que al menos se levante mañana y pueda ir con sus papis… ¿podrías echarme una mano y traerle sus ropas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estiró los brazos largamente, y finalmente se aprestó para alzar a Jester; liviano como una plumita. Era lógico, siendo tan joven y frágil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te molestes, Myrrot —interrumpió Tilde y se guardó acomodó los pantalones. Inclinó su cuerpo sobre el agotado klowny y sin dificultad alguna lo alzó tomándolo con un brazo bajo las rodillas y otro bajo la cabeza. El muchacho no pesaba más que otras víctimas en el pasado. Con él así cargado, salió del cuarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad no era un gesto de amabilidad. Quería aprovechar el tiempo en que pudiera tenerlo así de pacífico y tranquilo en su poder, todavía destilando los aromas provenientes del sexo. Parecía una obra de arte del renacimiento, un querubín de cabellos lilas y pintas de payaso. Cuando llegó a la sala, depositó el cuerpo laxo sobre el sofá más largo y le dio un beso en los labios, acertando a descubrir su propio olor. Acomodó sus cabellos para dejarle la frente. Se volvió a asombrar de lo tiernamente suave de sus mejillas. En ese momento se sentía tan en paz como si el mundo fuera un lugar justo y limpio, bueno y tan hermoso como ese inocente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo malo, claro, es que él seguía siendo un monstruo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Descansa bien, precioso —le dijo por último.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se volvió hacia las escaleras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot bajó con las ropas de Jester, ya que Tilde había decidido cargarlo. Cuando éste lo depositó en el sofá, Myrrot le colocó una manta encima, cubriéndole hasta los hombros. Luego se viró y acompañó a Tilde, aunque no sabía muy bien qué diablos iban a hacer a las dos de la madrugada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Al fin el “bebé” se ha dormido. —susurró Myrrot cuando ambos entraron a su habitación —El efecto final de esa poción que le di es que te deja un sueño placentero luego de tirar, y cien por ciento libre de pesadillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot soltó una risita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Supongo que hemos tenido suficientes folladas, y asumo que tampoco tendrás hambre, ¿o si?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ ¿Y ahora qué? ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tengo la impresión de que no te quejarías mucho si así fuera, Myrrot –respondió Tilde esbozando una sonrisa irónica. No obstante se acercó a la cama—. Pero si tan agotadas tus fuerzas, lo mejor sería irnos a dormir. Mañana debemos ir por tu amigo de las orejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot ~~ Quien se acuesta con niños, amanece… ~~ :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot se encogió de hombros y se acercó a la cama también. Al principio miró a Tilde, dubitativo, y finalmente se acostó a su lado. Lo miró de reojo, y finalmente se acercó lo suficiente para quedar cerca suyo, pero sin pegársele demasiado, que eso era de maricas cursilones…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3317128110783173859-5651939970071375787?l=ternura-despedazada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/feeds/5651939970071375787/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2009/12/capitulo-iii.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/5651939970071375787'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3317128110783173859/posts/default/5651939970071375787'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ternura-despedazada.blogspot.com/2009/12/capitulo-iii.html' title='Capítulo III'/><author><name>Candy002</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_vGkE5t_-huE/SuThtZ4FgDI/AAAAAAAAADM/7xEH3fkazCQ/S220/imagessssss.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3317128110783173859.post-7125666019726050156</id><published>2009-12-03T16:33:00.000-08:00</published><updated>2009-12-03T16:37:49.149-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sangre dulce -novela en roleo-'/><title type='text'>Capítulo II</title><content type='html'>Pierrot &amp;amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran casi las once del día, y Myrrot ya estaba en pie; se sentía muchísimo mejor que la noche anterior. Aun tenía leves rastros de debilidad, pero éstos eran casi imperceptibles, y desaparecían paulatinamente luego de un buen desayuno de bombas de chocolate con rebanadas de rauko. Podía sentir el azúcar fluir por sus venas, trayéndole una sensación de bienestar general.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—De acuerdo, mi vampiresco amigo, hoy te llevaré de tour por la aldea Trump, tal como te prometí. Iremos a ver a mi amigo Heartty, que hace buenas prótesis, además de pociones de olvido, de amor y de encantamientos diversos, y todo por un buen precio. —anunció Myrrot alegremente, metiéndose en el bolsillo el dinero ahorrado en la última quincena —Así que vamos, pero antes…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se quedó mirando largamente el pálido y despejado rostro de Tilde, y declaró firmemente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Necesitas algo de maquillaje klowny, así que siéntate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hizo que su compañero se sentara frente a un espejo, y con un lápiz negro suave, le trazó unas rayas verticales en los ojos, tal como las que tenía el mismo Myrrot. Mientras lo hacía, dejaba que Tilde se fuera viendo la cara, a fin de evitarle algún disgusto por alguna sorpresa desagradable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ahora dime algo, Tilde… ¿quieres parecer un Joker de verdad o un Pica? Si quieres parecer un Joker, tendré que ponerte redondeles rojos como los míos…— se señaló las mejillas —Pero tu dirás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque la idea de confiarse a las manos del otro salían de lo que Tilde solía preferir, dejaba trabajar a Myrrot sin emitir protesta alguna. Su piel, al delinearse los ojos, pareció más pálida que antes y mientras trabajaba tuvo que reconocer que hacía un buen trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Considerando que no tengo idea de cómo luce un Pica –dijo a la pregunta del estilista-, supongo que prefiero a un Joker.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot &amp;amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un momento, estuvo tentado a maquillarlo como un Joker, pero una parte de si mismo —esa que es noble y justa— le dijo que lo mejor era dejarle escoger, y decirle como luce un klowny Pica. Buscó entre sus cosas y encontró una revista; allí habían fotos de klownys de diferentes razas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mira…— dijo, mostrándole las fotos —Este es un Pica… ¿ves que la tiene tatuada en la mejilla? Algunos la tienen tatuada de tal forma que les cubre un ojo completo, como este señor de esta foto…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó las páginas, hasta que vio una foto de unos klownys diamante. Le mostró las pintas en sus rostros, y el tipo de ropa que usaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aunque los klownys diamante se caracterizan por ser casi xenofóbicos. No les gusta interactuar con otras razas, y son los más difíciles de hacer reír en las hordas. —comentó Myrrot, con una mueca torcida, recordando como dos diamantes le miraron con sus caras inexpresivas y algo desdeñosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—También están los klownys corazón y tréboles…— a Myrrot se le hizo un nudo en la garganta, ya que los asesinos de su madre fueron precisamente unos klownys tréboles —Ves que tienen un corazón, o un trébol, tatuado en el rostro, pero de personalidades son distintos. Mientras que los corazones son un amor, los tréboles son la mar de agresivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apartó las revistas luego de una rápida ojeada, evaluando las breves descripciones características de cada klowny. Negó con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Esto no es un traje que me pondré para divertir a unos cuantos en una fiesta, Myrrot —dijo sonriente—. Se trata de mi supervivencia. Tú conoces estas razas y mi rostro —se volvió hacia él y esbozó su expresión más encantadora—. Como experto, ¿cuál crees que va mejor conmigo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot &amp;amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro sonrió ampliamente y sacó el pincel rojo. Sin decirle mucho, trazó los mencionados círculos en las mejillas de Tilde y los rellenó de rojo carmín. Cuando hubo terminado, dejó que Tilde apreciara los resultados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te ves re-contra klownesco, si te soy franco. —sonrió Myrrot, mientras guardaba los pinceles —Ahora ya eres un Joker, queridito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez maquillado, ya Myrrot decidió que era hora de salir a donde Heartty, a ver si podía hacerle alguna prótesis mágica. Sólo esperaba que se tragara el cuento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*****************&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tienda de Heartty quedaba a dos cuadras de la Horda de Pierrot. Cuando entraron, encontraron al susodicho organizando diversos ingredientes bizarros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Qué más, Heartty. —saludó Myrrot al entrar — ¿Tienes mucha clientela hoy, mi pana?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aludido se dio la vuelta y los recibió a ambos con una sonrisa: era un klowny fortachón y un poco más alto que Myrrot. Tenía bigotes largos y enroscados, y completaba el cuadro un corazón en el pómulo derecho, clara seña distintiva de su raza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, en realidad sólo arreglo los ingredientes de mis pócimas…— miró al extraño con cierto interés — ¿En qué puedo ayudarle, señor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh, el viene conmigo. —afirmó Myrrot —Se trata de mi amigo Tilde, un Joker como yo…— se inclinó un poco hacia Heartty y le susurró —Tiene un problema y creo que tal vez puedas ayudarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Heartty, como buen klowny corazón que era, le gustaba ayudar a otros. Condujo a Myrrot y a Tilde al cuarto trasero, donde había una caldera, donde preparaba sus pociones. Allí los hizo sentarse, y con un amplio ademán, les preguntó cual era el problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Verás, Heartty, mi amigo es un klowny, pero nació con las orejas atrofiadas…— se inclinó hacia Tilde y le descubrió una oreja — ¿ves? Y necesita urgentemente que le hagas una prótesis para que se le vean normales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Heartty, quien había escuchado pacientemente, se encogió un poco de hombros, con una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno, yo se la puedo hacer, pero la verdad aquí poco importa el largo de tus orejas, aunque sé muy bien que nunca faltará quien pretenda desacreditarte por ello. —comentó Heartty —Permítame tomarle la medida, Tilde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomó una pequeña cinta métrica y midió el sitio donde colocaría la prótesis. Anotó las medidas, y buscó una especie de “molde”, que luego rellenaría con un poco de pasta mágica y algunos sellantes. Un trabajo de carpintería, sin duda, pero que le levantaba la moral a algunos klownys.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día en ese nuevo mundo estaba siendo un horror y una delicia para Tilde. Los colores de la gente, con sus trajes de colores brillantes, parecían luces reflectores en movimiento y dibujadas con tanta precisión que era difícil no pensar que habían sido hechos a lápiz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo las sombras desmentían esta impresión, las sombras de sus pasos, el acompañante alargado que no se separaba de ellos ni para saltar y el pequeño montón de oscuridad en el cuello cuando tenían mentones sobresalientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde casi deseaba estirar la mano y ver si eran reales, si es que acaso el día de verdad se estaba dando a su alrededor, pero se contenía mientras acompañaba a Myrrot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amigo de éste –otro duende parodia de gitanos- los hizo sentar en un sofá en lo que a todas luces podría pasar por el cuarto de un mago de la antigüedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El olor de los calderos y los diversos ingredientes le asaltaron como brutos ladrones la tranquilidad. De todos los lados, le llegaron golpeando sus fosas nasales, tantos a la vez que no supo identificar ninguno&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras dejaba que Myrrot y el duende de bigotes como de villano anticuado se encargaban del asunto, Tilde procuraba respirar lo menos posible –su sistema no lo necesitaba de cualquier modo- y parecer un poco avergonzado porque se descubriera su “defecto de nacimiento”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Interiormente se preguntaba qué contendría aquel caldero que ardía sobre las llamas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot &amp;amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Heartty sonrió, mientras cuadraba el molde cuidadosamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No se avergüence, Tilde. Hay casos de klownys con orejas atrofiadas de nacimiento. Yo no me burlo porque sé muy bien que nadie escoge nacer con alguna deficiencia corporal. — luego se dirigió a Myrrot —Bien, creo que podré hacerle su prótesis, pero me tomará una tarde completa, no sé si os importa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, para nada, mi pana. Creo que podremos pasar buscando las prótesis por la noche, si no hay inconveniente. —dijo Myrrot, esbozando una sonrisa de complicidad. —Voy a llevar a mi amigo a darse una vuelta por la aldea, ya que es nuevo por acá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Heartty le dio un pequeño recibo para poder retirar el pedido. Myrrot lo aceptó gustoso, y se despidió de él. Cuando ambos salieron, le dio un leve codazo a Tilde:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué tal, eh? Bienvenido a la vida en Pokáar, amigo. Ahora no sé si quieras ir a la horda a ver sus instalaciones y quizás a conocer a tan lindo líder que nos cargamos… ¿qué dices?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde sonrió con más malicia que otra cosa. El brillo en los ojos de su compañero era inconfundible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Creo que eso lo vienes deseando más que yo, Myrrot —comentó e inclinó la cabeza como un caballero—, pero me encantaría aceptar tu oferta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot &amp;amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Yo? —dijo Myrrot, fingiéndose muy inocente — ¡Cómo piensas eso, querido amigo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, si lo deseaba, pero era para que Tilde se muriera de la risa y estupefacción al ver al huevón de Pierrot. Lo guió a la Horda, pero en la entrada se encontraron con alguien absolutamente inesperado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Hola, Jester! —saludó Myrrot, con su sonrisa torcida. El aludido lo miró con desconfianza en sus ojos usualmente cándidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hola Myrrot. —contestó, frunciendo la boca. Luego sus ojos se enfocaron hacia el extraño que lo acompañaba. Rápidamente Jester lo estudió, y aunque no hubo recelo en sus ojos, si era evidente que no le gustaba que Myrrot estuviese con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Eres nuevo acá? —preguntó al extraño, sin dejar de estudiarlo detenidamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El entusiasmo de Myrrot le estaba provocando ganas de reírse. ¡Si es que parecía un niño arrastrando al padre hacia la tienda de juguetes en Navidad! Pero se detuvieron de improviso cuando el klowny vislumbró a… bueno, alguien que tenía muchas ganas de integrarse al circo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Compuso una expresión de neutralidad total mientras observaba la desconfianza con que el llamado Jester lo examinaba. Myrrot lo había saludado, pero era evidente que el otro preferiría no haberlo encontrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Así es, joven —dijo, pues su olfato le decía que debía ser algo menor que Myrrot y en ese caso él le llevaba varios años de ventaja. Inclinó la cabeza con cordialidad—. Me llamo Tilde, mucho gusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su interior le daba un poco de gracia el cómo lo examinaba tan atentamente, como si en cualquier momento fuera a atacarlo. “Ah, si supieras cuánto debes preocuparte, bonito”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot &amp;amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya quita esa cara, Jester, que pareces Jokercito virgen resentido. —dijo Myrrot, con una mueca burlona — ¿Dónde anda el “gran” Pierrot? Le traigo un nuevo recluta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester conjuró un malabar mágico en sus manos, mientras sentía la rabia brotarle estrepitosamente, sin que pudiese controlarla. Myrrot alzó la nariz y conjuró exactamente el mismo tipo de malabar, gracias a su técnica de la “mímica mágica”, que le permitía emular cualquier otro poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Quieres pelea? No me busques, que cuando me consigas, vas a salir con el rabo entre las piernas, Jester. —contestó Myrrot, sin dejar de sonreír. —Ahora deja de joderme con tus celos de niña. Termina de crecer de una buena vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jester lo miró con los dientes apretados, y apagó el malabar que estaba conjurando; luego le dio un empujón y salió corriendo de la escena. Myrrot soltó una carcajada estridente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Idiota! Por Korr, estoy hasta la madre de sus celos maricones…— comentó Myrrot, sujetándose el estómago —. Ni modo, que le vaya con esos shows a su abuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomó a Tilde de la muñeca y lo llevó a la oficina principal; mientras guiaba al vampiro entre cientos de escenarios donde los Jokers hacían chistes, malabares y cabriolas, se encontraron con alguien verdaderamente indeseable para Myrrot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Saludos, Myrrot. —dijo el Joker mayor — ¿qué te trae a la oficina?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vengo buscando a Pierrot, ya que le traigo un nuevo recluso. —dijo Myrrot, procurando esbozar una sonrisa que se asemejara a algo llamado “cortesía”, cuando en realidad le quería romper la boca y pisotear su estómago una y otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ah, está en la oficina. —dijo el otro, totalmente despreocupado y ajeno a lo que Myrrot planeaba. —Suerte con la aplicación, jovencito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente llegaron al lugar; cuando Myrrot abrió la puerta, vio a su hermano archivando unas cuantas carpetas. Como estaba tan atareado, no pareció reparar en ellos, sino hasta que Myrrot cerró la puerta tras sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hola, Pierrot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aludido alzó la mirada, y su rostro se endureció totalmente, pero dada la presencia del extraño, se permitió no hacerlo tan evidente. Los modales ante todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hola, Myrrot. —su mirada oscura y brillante se desvió hacia el extraño — ¿Y quien es el caballero que viene contigo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es mi amigo Tilde, que viene buscando una horda para trabajar. —Myrrot sonrió con toda la malicia que era capaz —Y bien, le hablé de la tuya y de lo chévere que sería trabajar contigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se imaginaba cómo ni por qué, pero en un segundo ambos klownys se estaban preparando para luchar. O para hacer un espectáculo de malabares. En cualquier caso, Tilde prefirió apartarse para que arreglaran sus asuntos. No iba a meterse donde no le llamaran, si bien le causaba una viva curiosidad la relación entre ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A cada esquina que volteaba, había uno que aparecía cosas de ninguna parte, otro que las desaparecía y la mayoría jugando con cartas de modos que él nunca hubiera imaginado. Esto pinchó un poco de preocupación porque recién cayó en cuenta de que no podía hacer nada de eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí todos eran una especie de magos bufones reunidos para entretener, mientras que él siempre había usado sus habilidades para diversión propia o caza. De repente no le gustó pensar que sólo dependía de Myrrot para salir de bien de ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero detenerse estaba descartado, y en cualquier caso, siempre podía huir a la intemperie por si las cosas se salían de control. Ya había estado en ciudades desconocidas antes y la ventaja de andar de día y noche tenía que servir de algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después del encuentro con el anciano klowny, finalmente llegaron ante el medio hermano de su compañero. Vestía de un exquisito negro, fue lo primero que notó. El cabello de un intenso rojo le recordó a las estrellas pop de su mundo. El sombrero era un ridículo aditamento, pero sería un magnífico disfraz la Noche de Brujas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese se suponía que era el hipócrita que Myrrot despreciaba y a su vez tenía motivos para despreciarlo, y aunque una chispa de desagrado cruzó por su rostro, supo controlarse lo bastante para ser educado y correcto al hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un impresionante autocontrol, según la opinión de Tilde, considerando que estaba ante el hermano que lo humilló al momento de anunciarle que cometieron incesto, en plena actividad sexual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Sería interesante verlo descontrolarse”. El pensamiento le hizo sonreír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mi nombre es Tilde, señor, y como mi acompañante dijera, deseo integrarme a su horda. Soy muy habilidoso burlando a los ojos —agregó como referencia, diciendo no más que una simple verdad. Aunque no podía hacer magia, sí podía ser veloz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot &amp;amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Pierrot no le gustó para nada aquello. Si bien recibía de todo en su horda y no les negaba el puesto —mientras cumplieran los requerimientos—, aquel sujeto le traía una sensación de peligro. Luego de mirarlo fijamente por unos segundos, Pierrot se sentó en su escritorio, pero sin despegarle la vista. Luego con un gesto señaló las sillas frente a su escritorio, para que tanto Myrrot como Tilde tomaran asiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Con que burlando el ojo. —repitió Pierrot, forzando una sonrisa que era de cortesía —. Bueno, tendrás que mostrarme tus habilidades…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sacó un formulario y una pluma. Se lo dio a Tilde, y mientras éste lo rellenaba, lo miraba detenidamente, y algo en su modo de andar, de hablar y de sonreír le indicaba claramente que sabía de virginidad como Myrrot sabía de cortesía. Eso era bueno, pero Pierrot prefirió cerciorarse, porque las apariencias engañaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—De acuerdo, Tilde. ¿Tienes experiencia trabajando en hordas y tienes conocimiento de los reglamentos generales?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot tuvo que aguantarse la carcajada. Ya Pierrot iba a salirle con aquello de la virginidad, y que sorpresa tan linda iba a llevarse, si señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era difícil notar por su mirada que Pierrot era astuto. Inmediatamente Tilde se reprendió por cometer la estupidez de entrar con Myrrot. Si hubiera entrado solo sería solamente un klowny nuevo en el poblado, pero con Myrrot, responsable de tantos malestares, se había señalado como sospechoso para gato encerrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Bien, ¿y qué con eso?” se dijo recuperando el aplomo. Pierrot podía ser listo, pero él había engañado a los humanos durante 500 años y eso tenía su mérito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me temo que no, señor —contestó llenando las formas y de repente se imaginó descubierto como vampiro ante aquel sujeto, mientras su víctima —un anónimo— escapaba. Para muchos vampiros no había nada más vergonzoso que perder una presa tontamente, y se percató de que se sonrojaba. Procuró mantener la escena mientras bajaba la cabeza—. Myrrot me mencionó algo, señor, pero… bueno, lo cierto es que no las cumplo todas —fingió toser tapándose la boca. Pierrot viendo su vampirismo, la víctima escapando sin apenas recibir un daño. Expuesto, humillado. Más tarde se felicitaría de su genialidad teatral—. Hay una… una sola que no… ya sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot &amp;amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Vaya decepción! Aquel klowny era un virgencito, de eso no cabía duda. Todo el aplomo y la seguridad en si mismo había desaparecido de golpe, para dar paso a una timidez y un sonrojo típico de un Joker que no ha sido desflorado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—De acuerdo, jovencito. Muchos llegan acá siendo vírgenes por una razón u otra. —la sonrisa algo libidinosa asomó al rostro de Pierrot mientras le enumeraba las posibles opciones —Puedo ayudarte con eso, o si lo prefieres, vas con un amigo, te quitas la virginidad y regresas acá. Tan sencillo como eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, Myrrot estaba esforzándose sobre-klownymente para no estallar en una sonora carcajada. Maldita sea, Tilde le estaba montando el teatrito genial, y todo hasta ahora parecía salir a pedir de boca. Fingiéndose muy cándido, le dijo al vampiro:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oye amigo, mientras te entiendes con el jefe, yo voy a dar un paseíto ¿vale? —claro, qué paseíto ni que paseíto, simplemente iba a darle tiempo para que atrapara a Pierrot, ya que el muy maldito se encandilaba con su labor de desflorar, que caía indefenso ante el engaño —Yo volveré dentro de cinco minutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se levantó, le dio la espalda a Pierrot y salió de la habitación, pero tan sólo para quedarse tras la puerta. Al primer quejido de ese bastardo, Myrrot volvería para unirse al show.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Bueno, algo de privacidad, —pensó Pierrot, mirando como su hermano se iba —al menos si tengo que ocuparme de este tío no lo haré bajo su mirada lasciva.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces, Tilde…— la sonrisa de Pierrot se hizo amplia, aunque su dueño no parecía notarlo — ¿Qué decides? ¿Te ayudo con eso, o prefieres ir con otro klowny y regresar luego?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo largos años de autocontrol impedía que Tilde se sonriera de diversión. Abandonó la imagen y el sonrojo para ver a Pierrot a la cara. El tipo parecía ya relamerse de gusto por tener un culo a su disposición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy correcto, muy educado pero esa mirada la podría haber llevado el Marqués de Sade. Si alguna duda le cupo respecto a lo que estaba a punto de hacer, esta se deshizo. La hipocresía de Pierrot haría mucho más dulce tomar su sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero debía proceder con calma, con inteligencia, o su trasero estaría frito en más de un sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno, señor —empezó tímidamente, pensando en los motivos que tenía para seguir la farsa. El que lo llamara “jovencito” iba a ser una de ellas—, quise pedirle a Myrrot que hiciera… “eso” —dijo en un susurro confidencial. Le iban a doler los labios de lo mucho que se iba a reír recordando esto— pero me advirtió que sería demasiado brusco. Verá, aprecio la amabilidad de Myrrot pero no puede negar que no tiene delicadeza de ningún tipo y me horroriza pensar en lo que podría hacerme si le doy la oportunidad. Por eso, si no es molestia —la mirada baja, un segundo, dos, levántala y pon cara de súplica—… si es posible me gustaría que me ayudara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot &amp;amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las orejas de Pierrot se doblaron hacia atrás, señal de puro deleite. Por Korr, ¡desde Jester no tenía un voluntario tan delicioso como este!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Mejor no pienso en él ahora…— pensó Pierrot —Tengo trabajo que hacer.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bien, querido Tilde…— le hizo una seña hacia una puerta tras su sillón —Vamos al cuarto, así tendremos más privacidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le vio algo de reticencia, así que se acercó y lo rodeó desde atrás; sobó su trasero, que se sentía delicioso, aun encima del traje negro. Pierrot no podía dejar de relamerse por la sola idea de desflorar y tener un recluso más en su horda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Todo estará bien, Tilde. Tendrás tu puesto a cambio de un momento de disfrute. —le decía en tono arrullador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un momento, Tilde no pudo creerse tanta insolencia. Recordó los vírgenes que él había desflorado, los cuerpos de jóvenes inexpertos en sus manos. La dulzura lo conquistaba, aunque fuera fingida, pero la pura lujuria los descolocaba, incluso los aterraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fingió sobresaltarse cuando su futuro líder lo toqueteó y estremecerse de miedo cuando lo tuvo tan cerca. En su mente se estaba encantando con sus manos destrozando su sonrisa lasciva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Tócalo bien, Pierrot, disfrute este precioso trasero maldito con tus manos, que son lo único que van a tocarlo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Ahora? —preguntó aparentando aprensión —. ¿Tiene que ser precisamente ahora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, se dejó conducir hasta la habitación por el pelirrojo. Antes de cruzar el umbral de la puerta, se volvió hacia Pierrot con los ojos agigantados por la impresión de la inminente escena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Señor, por favor, sea amable —dijo elevando la voz adrede, de manera que Myrrot, cuyo olor corporal lo delataba como espía, oyera—. Sólo eso le pido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot &amp;amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot casi se echó a reír por la petición de Tilde, pero le parecía bien. Luego de lo que le dijo sobre Myrrot, era casi de esperar que le rogara por ser amable. Sonrió y le acarició los labios con el dedo índice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Shh, tranquilo, Tilde. No soy brusco con mis iniciados…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo condujo a la habitación, donde les aguardaba una amplia cama. Pierrot solía reservarla para este tipo de encuentros, o en general para tener sexo con quien le provocara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me sorprendería la brusquedad de Myrrot. Él es así para todo. —Comentó Pierrot, mientras cerraba la puerta. —Más de una vez le tenía que pedir que moderase su vocabulario, porque da pena y vergüenza verlo gritando obscenidades a cada rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le echó una larga mirada apreciativa a Tilde, quien lo observaba con cierta aprensión. Pierrot se acercó y lo hizo sentarse en el borde de la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vamos, Tilde, tienes que relajarte. Me aseguraré que lo disfrutes mucho. —le dijo Pierrot, con una sonrisa. Tomó el mentón del joven para besarlo en los labios, mientras buscaba despojarlo de su chaqueta negra…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;************&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas escuchó la voz de Tilde, Myrrot entró cautelosamente a la oficina, sabedor que Pierrot ya se lo había llevado a lo que solía llamar “el cuarto de los iniciados”. Pegó una de sus largas orejas, y pudo escuchar ciertas voces y sonidos, pero destacaba la de Pierrot y su arrullo, posiblemente para que cayeran y se dejaran desflorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Eres asqueroso como yo, maldito bastardo, y es porque nuestro padre es aun mas asqueroso que nosotros. Por eso salimos así…» pensó Myrrot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese era el momento. Cuando Pierrot se acercó a tomar sus labios, Tilde le permitió unos segundos de calma a la vez que descubría el mismo aliento dulzón de Pierrot. No besaba mal, nada mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no era por eso por lo que había venido, de modo que cuando la lengua empezó a tantear por territorio ajeno, aprovechó para morderlo con los dientes de enfrente, lo tomó de los hombros y lo arrojó con su fuerza sobrenatural sobre la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot estaba tan sorprendido y estupefacto que no se molestó en reprimir una risa. Haciendo uso de su habilidad para burlar los ojos, se movió tan rápidamente hacia la puerta del cuarto que habría sido imposible verlo. Le abrió la puerta a Myrrot y mientras volvía a cerrarla, le dirigía su sonrisa más amplia al pelirrojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sorpresa —dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot &amp;amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Repentinamente, mientras se absorbía besando a Tilde, sintió como lo mordían, pero no tuvo ni tiempo de quejarse de dolor, porque se vio arrojado con fuerza a la cama, casi como si lo atropellara alguna mantícora furiosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sorpresa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot alzó la mirada y vio a Myrrot sonriendo ampliamente. Pierrot puso una cara de evidente desagrado, y esta vez no pudo controlarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Debí imaginarlo, maldito hijo de puta infeliz. — cerró abruptamente la boca al darse cuenta del “taco” que había soltado. El otro se echó a reír: esta vez su carcajada fue estridente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Mira el que se finge muy derecho y nunca malhablado! —se burló Myrrot; miró intensamente a Tilde, delatando su complicidad con él —Caíste redondito, maldito bastardo santurrón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot no entendía qué diablos pasaba; mientras su mente trataba de procesar todo lo que estaba pasando. Se volvió para conseguirse con que su tímido e inseguro aspirante a la horda tenía una sonrisa tanto o más lasciva que la de Pierrot ante el pensamiento de tener un culo que desflorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Qué demonios se traen ustedes dos! —exclamó Pierrot, nervioso. Intentó levantarse para irse, pero ambos le bloqueaban el paso. Miró la ventana y pensó en escapar usando la levitación, pero Myrrot al parecer fue más rápido, pues se duplicó en tres, y los apostilló en todos lados, para bloquearle la salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Verás, Pierrot, mi amigo quiere algo más que ser un mero Joker a tu servicio— le dijo en un susurro ronco, y luego se dirigió a Tilde — ¿No es así, amigo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Váyanse de aquí o les haré explotar una mano de naipes en el culo a los dos. —estalló Pierrot, mirándolos con ojos encendidos —Myrrot, quedas expulsado de esta maldita horda. Saca tu trasero inmundo de acá y no regreses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot se carcajeó, y sacó una mano de naipes, imitando el poder de Pierrot. Los clones también lo hicieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es momento de fregarte la vida, maldito cacrí malnacido. —le dijo Myrrot —Juré que te jodería la vida hasta cansarme, para fregar al hijo de puta de Kyrriot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde se vio tentado a girar los ojos ante el discurso de Myrrot. Él estaba ahí porque quería divertirse, no por la venganza de nadie. Pero discutir eso frente a Pierrot quizá no sería lo más conveniente. Rompería el encanto de la situación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Para tu buena fortuna, apreciado Pierrot —intervino Tilde y se deslizó como un suspiro hasta estar tras el pelirrojo. Le sobó el trasero —que era firme y apetecible— pero sin agregar toda la suavidad que empleara el otro. No le interesaba destruir de un hachazo brusco su sensibilidad, sólo darle una muestra del daño que recibiría—, no tiene que ser todo malo. Myrrot es un hombre razonable y yo también. Tal vez si dejas de lanzar insultos y amenazar con esa boquita tan sucia —le apretó los costados de los labios uno contra otro, con fuerza bastante para dejarle marcas rojas cuando lo soltara—, llegues a disfrutarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot &amp;amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot no podía dejar de reír. Esto estaba saliendo a pedir de boca. Tilde tendría un buen plato para hacer lo que quisiera, y él lo jodería tal como se lo propuso. Con dejarlo vuelto un monigote inútil y destrozarle cualquier vestigio de autoestima y optimismo se daría por bien servido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Para tu buena fortuna, apreciado Pierrot, no tiene que ser todo malo. Myrrot es un hombre razonable y yo también. Tal vez si dejas de lanzar insultos y amenazar con esa boquita tan sucia, llegues a disfrutarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resopló furiosamente cuando el otro klowny lo “amordazó” apretándole los labios. Dolió mucho el zafarse, pero lo logró con algo de esfuerzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Maldito infeliz… debí imaginar que intentarías algo de este tipo…— dijo Pierrot, sobándose donde Tilde lo apretó —No conforme con violarme y engañarme, también vienes a joder mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ja, Pierrot, hablas de violar, pero bien que te gustaba. Te veía resoplar y gemir claramente cada vez que sentías mi verga en tu interior. —retrucó Myrrot, entre risas —Con un bastardo santurrón como tú, la palabra “violar” no te aplica. Eres tan amoral que disfrutas todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡JA! —la risa de Pierrot fue estridente —Mira quien habla de amoralidad. Te lo dije, NO arrojes piedras si tu techo es de cristal, Myrrot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se volvió a Tilde y se alejó cautelosamente de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mire señor Tilde, si quiere joderme, hágalo solo, no acompañando a un ardido moral como Myrrot. —le dijo Pierrot —No sea marioneta suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde se rió de buena gana. ¿Ahora le venía con esas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ah, tu preocupación por los demás es conmovedora, Pierrot —dijo con despreocupación—. Myrrot es grosero, brusco y un hijo de puta rencoroso. No dudo que también habrá cometido sus errores, pero uno de los principales ha sido ayudarme en un momento de gran necesidad y no me es posible ignorar eso. Le debo cierto agradecimiento, más por el hecho de que me simpatiza. No obstante, esto —Giró los dedos señalando la situación presente, acercándose un paso— no es sólo por él. Verás, tengo cierto problema, por así llamarlo. Necesito un alimento especial para conseguir esta exquisita pinta y resulta que tú eres una fuente perfecta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sonrió malicioso y se relamió ostensiblemente, revelando los colmillos puntiagudos. Sus pupilas se expandieron por el iris de su mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Adivinas de qué hablo o es necesario agregar más?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot &amp;amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Vaya ¿y con qué moral me vienes a decir “hijo de puta rencoroso” si tú tampoco eres un santo? —pensó Myrrot —Ya habrá momento de discutir eso. Por ahora me interesa más joder a este bastardo…»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Verás, tengo cierto problema, por así llamarlo. Necesito un alimento especial para conseguir esta exquisita pinta y resulta que tú eres una fuente perfecta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot palideció al ver los colmillos que asomaban de los labios de Tilde… ¿qué criatura de este mundo tendría semejante dentadura? Estaba realmente cagado de miedo y de sorpresa, así que sólo pudo atinar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Creo que necesitas ortodoncia. —intentó retroceder, pero ya Myrrot estaba detrás suyo. Lo sujetó, aferrándolo del cuello, mientras que la otra mano se deslizaba hasta su entrepierna, ya abultada y cálida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mírate, Pierrot, estás caliente como un unicornio en celo…—comentó Myrrot —Supongo que creer que tendrías otro culo que desflorar y el miedo han hecho efecto en tu desgraciado cuerpo ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot ya se sentía mareado, y pareja al miedo, estaba la excitación, tal como su entrepierna parecía anunciarlo a los cuatro vientos. Además, la mano de Myrrot lo recorría, apretujando las carnes de su trasero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vamos, entre más excitado estés, es mejor. Duele menos así. —le dijo Myrrot, burlonamente. Jaló el cabello rojizo de su hermano y expuso el costado del cuello a Tilde —Ahorita la sangre debe estar bullendo, Tilde. Imagino que casi puedes escucharla correr, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde hizo un gesto de menosprecio con la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Morder del cuello es muy cliché. Tan sólo míralo, la adrenalina le apesta por todas partes. Podría usar las muñecas, esa lengua tan curiosa suya —sonrió inocente aludiendo al beso anterior mientras acercaba un poco más— u otros puntos más sensibles —dijo, juntando su mano con la de Myrrot y agregando una presión que no tenía ningún objeto excitarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte, le estaba agradando lo que hacía y podía sentir cómo su cuerpo reaccionaba, tanto más por la sangre que ya degustaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Algo me dice que a él no va a molestarle mucho –dijo y se rió estrujando el miembro bajo el pantalón—. Siento la sangre reuniéndose aquí, querido, y no es nada despreciable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot &amp;amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mareado, absolutamente mareado, como si hubiese ingerido una sobredosis de vino dulce. Así se sentía Pierrot en ese momento. Sólo era consciente de la presión que ejercían las manos de sus verdugos, además de los remanentes del sabor metálico de la sangre en su boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Debo estar soñando…— pensó Pierrot —Eso, eso. Sólo es una pesadilla…»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso, sintió como le arrancaban de golpe la chaqueta negra y le abrían la camisa, sin importar en desgarrarle brutalmente los botones. Su erección seguía acogiendo la sangre que corría hacia ella, engrosándose más y más, hasta rozar dolorosamente contra la tela de sus pantalones y contra la mano de sus verdugos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Sólo una pesadilla morbosa… seguro me quedé dormido por mucho vino…» seguía pensando Pierrot, tratando de hallar un refugio mínimamente racional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot presintió que Pierrot había perdido la voluntad de resistirse. Lo zarandeó un poco mientras le decía con voz burlona:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vamos, Pierrot ¡dónde está tu valor! ¿Dónde se fue tu firmeza? ¿Dónde quedó ese gran valor de líder de Horda, que no se intimida ante nada? —le abrió el cierre del pantalón y sacó la erección de su cautiverio de tela: era imponente, y gruesas venas la adornaban de principio a fin. Parecía hervir y latir bajo la mano de Myrrot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la potente erección de Pierrot surgió la vista, Tilde se extasió con la visión de los caminos grisáceos convergiendo en la punta sonrosada. Contempló la faz de su futura presa y creyó olfatear el miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba perdiendo el conocimiento. Para evitarlo, lo tomó de la cabeza y lo obligó a ver directo a la realidad de sus dientes y su mirada hambrienta. Lo había visto tantas veces, el puro miedo, la cordura chillando silenciosamente por una explicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ni pesadilla, ni un sueño —susurró arrullador—. Tan real como la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y de improviso lanzó un rodillazo a la entrepierna del klowny, para que descubriera qué tan lejos estaba de imaginar todo eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era oficial, eso le estaba gustando mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot &amp;amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ni pesadilla, ni un sueño. Tan real como la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió a palidecer cuando vio los enormes colmillos de ese… ¿monstruo? Si, en definitiva no era ningún klowny, sino un maldito monstruo venido de quién sabía donde. Una criatura parida de alguna oscuridad apestosa, sin duda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iba a responderle algo, pero el golpe que sintió en su entrepierna le hizo perder noción de todo. Gritó con fuerza y se sintió desfallecer del más puro dolor. Echó la cabeza hacia atrás, mientras sus piernas flaqueaban, incapaces de mantener a su dueño en pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vaya, Pierrot, si que eres marica. —comentó Myrrot, torciendo la boca —Tanta finura no da resistencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo arrojó sobre la cama, pues ya se estaba cansando de sujetarlo. Una vez allí, le sujetó de las manos. Inmediatamente se duplicó en dos más, que le sujetaron las piernas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot seguía mareado de dolor; cerró los ojos, tratando de buscar refugio en la semi-oscuridad, mientras su mente seguía susurrándole al oído que incluso en un sueño puedes experimentar dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Es un sueño, un sueño, un maldito sueño… él podrá decir misa, pero no tengo por qué creerle ¿o sí?»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Myrrot sonrió al ver su expresión de huida mental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sigue soñando que esto no es verdad. Supongo que soñar no cuesta nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vamos, Pierrot —exclamó Tilde sentándose en la cama de modo que Pierrot lo viera—. Si esto es una pesadilla, puedes controlarla. Los sueños son sólo la manifestación de tu subconsciente, y si esta es tal, ¿por qué querrías darte un rodillazo? ¿No será que guardas culpas respecto a tu deseo por cuanto culo se te atraviese? —le lanzó un bofetada. No fue para nada en especial, sólo quiso hacerlo—. Anda, haz que me vaya, que vengan cazadores a arrasar con mi cabeza. Es tu maldita pesadilla, deberías poder hacerlo. Es cuestión de desearlo. ¿Qué pasa? ¿No tienes ganas de destruirme?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le dio otro bofetón brutal, esta vez con el puño cerrado. Una clara marca rojiza emergió del pálido rostro, como si hubiera apuñalado a alguien de ropas descoloridas y la mancha de sangre se expandiera. Lo tomó del mentón y lamió el enrojecimiento. Latía de dolor y estaba en proceso de hincharse. Delicioso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me estás haciendo sospechar que esto te gusta —dijo burlón a su oído y tiró de sus cabellos rojizos hacia el cielo, obligándole a mantener la vista fija en él—. No me gusta cuando la gente engaña, ni siquiera a sí misma. Nosotros vamos a hacer lo que queramos, maldito debilucho, y vas a contemplarlo porque es toda la verdad en esta habitación. Sin ilusiones, sin engaños, sin hipocresías, ¡esto es la realidad!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot &amp;amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los golpes atontaron bastante a Pierrot. Todo le daba vueltas y parecía ver estrellitas alrededor suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me estás haciendo sospechar que esto te gusta. No me gusta cuando la gente engaña, ni siquiera a sí misma. Nosotros vamos a hacer lo que queramos, maldito debilucho, y vas a contemplarlo porque es toda la verdad en esta habitación. Sin ilusiones, sin engaños, sin hipocresías, ¡esto es la realidad!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras lo veía abofetear e increpar a su hermano, Myrrot se quedó asombrado y realmente dio gracias por no estar en el pellejo de Pierrot. Por Korr, la crueldad y el hijodeputismo de Tilde excedían los límites. Al lado suyo, el mismo Myrrot era un angelito de docilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot entrecerró un momento los ojos y chasqueó los dedos, haciendo que un leve resplandor apareciera. Myrrot lo contempló, y sabedor de su intención, hizo aparecer un malabar justo frente a su rostro. El reflejo cegador de la esfera mágica hizo que Pierrot cerrara los ojos con fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Acaso querías esto, Pierrot lindo? —le dijo Myrrot —Si le tiras un solo malabar mágico a Tilde, yo te arrojo este para volarte la cara en mil pedazos. Puedo hacerlo, créeme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro, no era una amenaza del todo cierta, pero tenía que imprimirle fuerza para disuadir a Pierrot de hacer alguna imbecilidad que le costara caro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras unos segundos de mutuo desafío, el resplandor desapareció de la mano de Pierrot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tilde te dirá lo que quiera, pero a mi no me da la perra gana que uses tus poderes con él, ¿captas? Y mientras yo esté aquí, tu no usarás ninguna de tus malditas técnicas. —la mueca de Myrrot era tétrica, de pesadilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Es un sueño…»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Y qué si me gustara? ¿Y qué si no me da la gana de admitirlo? Ustedes no son mis jueces, par de idiotas…— levantó la cabeza y le escupió en la cara a Tilde una mezcla algo repulsiva: saliva y sangre. —Digan toda la mierda que quieran, no van a sacarme de mis trece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rodó los ojos y torció la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué quieren que les diga? ¿Qué soy amoral? Bien, eso lo sé. ¿Qué soy un promiscuo? Bien, eso también lo sé… ¿pero de que sirve andarlo gritando por ahí, eh? Al mundo no le interesa que confiese mis deseos escondidos…— hizo algo de fuerza y logró zafar sus manos del agarre de Myrrot —Si usted, señor lacayo lameculos de Myrrot, vino a alimentarse de mi sangre, pues hágalo y lárguese de aquí, porque tal como lo veo, usted parece mascota de aquel imbécil que por desgracia es mi hermano, y no lo quiere admitir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La aparición de la esfera brillante tomó desprevenido a Tilde. Claro, aunque tuvieran sangre y sintiera como un humano, debía recordar que Pierrot no era en lo absoluto uno. Era una suerte que Myrrot fuera un klowny fuerte y sano con sus mismas habilidades. Debía recordar que estaba siendo la segunda vez que lo ayudaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Aunque, ¿no es eso lo que hago por él? ¿Ayudarlo a vengarse?” Sí. Sus intenciones podían ser diferentes, pero a fin de cuentas la única razón por la que se ensañaba con Pierrot, y no otro, era porque Myrrot lo puso esa situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escupitajo de Pierrot le sacó de sus pensamientos. Olfateó la esencia sin darse cuenta; sangre, saliva. Sangre por los golpes. Le hablaba y estaba furibundo. En las circunstancias actuales no era sorpresa, pero finalmente soltaba palabrotas sin reparo alguno. ¡Y le había escupido, la peor muestra de cortesía!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lanzó una carcajada triunfal. ¡Así era un Pierrot descontrolado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Bien, Pierrot! —festejó con un aplauso—. ¡Ya era hora de que reaccionaras! ¡Sigue, sigue! ¡Escúpeme, maldíceme, trata de golpearme! ¡Lo hace mucho más divertido!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomó la mano que le tendía, el dedo acusador que lo apuntaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿De verdad crees —escupió en su cara, tintando cada palabra de una nota de demencial satisfacción— que me interesa un rábano lo que tú digas o creas? ¿Quién eres? ¿Quién crees que eres para decirme quién soy o dejo de ser? ¿Y para decirme qué hacer? Quítate esa idea de la cabeza. ¡No eres nadie!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los dedos entre los suyos, apretó en diferentes direcciones. Los huesos dentro de la carne del dueño y la suya propia crujieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—He matado a cada uno de los verdugos que se me han puesto en mi camino —murmuró sonriendo sin poder evitarlo de ningún modo, como si fuera una necesidad de su espíritu manifestarse en esa mueca enloquecida. Apretaba las palmas que aprisionaban a Pierrot—. A cada uno que se ha llamado mi dueño lo he matado. No soy de nadie. ¿Fui claro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot &amp;amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien, bien. Con esto Pierrot no tendría para levantarse ni en un millón de años. Su autoestima quedaría hecha pedacitos, aunque sus heridas físicas sanaran en poco tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Espero que te haya quedado claro, Pierrot. Tienes buena argumentación, pero me temo que no funciona con alguien a prueba de falacias. —dijo Myrrot en voz baja, como arrullándole —Ríndete y admite que perdiste. Será más honesto contigo mismo, al menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Admite que perdiste…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ríndete…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot soltó una risita cargada de tristeza que posteriormente derivó en una carcajada larga que brotaba desde lo más profundo de su garganta. Fue un sonido estentóreo, pero no estridente. Una nube negra rodeó a Pierrot, que era señal de que la tristeza había calado hondo en él. De sus ojos negros brotaron lágrimas, pero su dueño no paraba de reír. Reía y reía sin parar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ríes entre lágrimas, eso es bueno. Significa que estás triste y lo admites. —Comentó Myrrot. Miró a Tilde y su mueca se suavizó, más no perdió del todo su connotación burlesca —Verás, amigo, cuando un Joker ríe mientras llora, es decirte explícitamente “estoy vuelto mierda por dentro, ya me hiciste pedazos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot no lo escuchaba, sólo reía. La risa era monótona y continua. Incluso parecía sordo al dolor barbárico y salvaje que debía sentir en las manos, que seguro las tendría incapacitadas por unas cuantas horas, mientras el azúcar en su sangre activaba sus células para que éstas regeneraran los huesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Supongo que no te importará que Tilde haga lo que quiera contigo. ¿qué mas da, Pierrot? Estás vuelto mierdita por dentro y lo admites de corazón al reír como ríes. Además, esa nube negra que te rodea te sienta de maravilla…— le dijo Myrrot, en voz muy baja y melodiosa. Tomó a su hermano mayor y se colocó detrás de él; lamió con suavidad una de sus largas orejas y acarició una de las tetillas descubiertas —No te importará a estas alturas, créeme. Estás tan destrozado que más bien lo disfrutarás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tilde ~~ Living la vida loca en Pokáar ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Reír entre lágrimas —repitió Tilde apenas sorprendiéndose por la aparición de la nube. Su propia risa no era más melodiosa que la de Pierrot—. ¡Qué concepto más interesante!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que afirmaba Myrrot era cierto. Perdida la voluntad, Pierrot ni siquiera trató de salir del regazo de su hermano. Lamentablemente la erección de Pierrot había casi desaparecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Tan pronto te rindes? —inquirió con una mueca torcida—. Es casi decepcionante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agarró al miembro y lo sintió todavía caliente. Sin esperar respuesta empezó a estimularlo con movimientos bruscos y asfixiantes. Al acercarse a la entrepierna, el aroma de la excitación era el mismo que antes. El traicionero cuerpo todavía se mantenía indiferente a la nube patética sobre su cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como para probarla, adelantó los colmillos acariciando la punta coloreada. Cuando percibió que ya estaba listo, realizó el primer pinchazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierrot &amp;amp; Myrrot ~~ Ni la sangre nos une ~~:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy pronto pudo escuchar un resoplido, seguido de un siseo que parecía ser de placer; con la brusquedad que Tilde imprimía en cada movimiento de su mano, el sexo de Pierrot parecía reaccionar, e incluso a
